
Startup estadounidense Novoloop desarrolla proceso químico que convierte residuos de polietileno en poliuretanos, reduciendo hasta un 41 % las emisiones de CO₂
- 150 millones de toneladas de polietileno al año.
- Solo el 9 % reciclado a nivel mundial.
- Reciclaje químico avanzado para residuos difíciles..
- Proceso LifeCycling™ que transforma plástico en poliuretano.
- Reducción de hasta 60 % de emisiones frente a materiales vírgenes.
- Primera planta piloto en India.
- Aplicaciones reales: calzado, automoción, textiles técnicos.
- Economía circular del plástico más cerca de la escala industrial.
Novoloop tiene una solución innovadora de reciclaje para la crisis del plástico. Ahora quiere globalizarla.
La startup estadounidense, fundada por Miranda Wang, ganadora del Premio Rolex, ha transformado sus residuos LifeCycled™ en productos como zapatillas deportivas. Ahora se prepara para ampliar drásticamente su enfoque.
El polietileno está en todas partes: en film transparente y plástico de burbujas, botellas de bebidas, embalajes, juguetes e incluso materiales de construcción. Cada año se producen más de 150 millones de toneladas de este material a nivel mundial, lo que lo convierte probablemente en el plástico más utilizado del planeta. La cantidad que se recicla depende del lugar de residencia, pero la respuesta suele ser la misma: demasiado poco.
Según estimaciones de la OCDE, apenas el 9 % del plástico global termina reciclándose. El resto acaba incinerado, enterrado en vertederos o disperso en ecosistemas terrestres y marinos.
El problema no es solo cultural o político. También es técnico.
Muchos plásticos —especialmente los films flexibles, envases multicapa o plásticos contaminados— son extremadamente difíciles de reciclar con los métodos mecánicos tradicionales. El resultado suele ser un material degradado que pierde propiedades y acaba teniendo usos de menor valor.
Aquí es donde entra en juego el enfoque de Novoloop.
Miranda Wang está intentando cambiar eso. En 2015, ella y su cofundadora Jeanny Yao lanzaron Novoloop, una empresa con sede en Silicon Valley que utiliza un novedoso proceso químico para transformar los residuos de polietileno en polioles (los componentes básicos de los plásticos especiales) para su uso en materiales de alto rendimiento.

Wang y Yao crecieron en Canadá y se conocieron en la escuela secundaria; allí, una excursión escolar a una planta de gestión de residuos las inspiró a trabajar en el uso de bacterias para descomponer los residuos plásticos. Aquella primera idea no prosperó, pero sentó las bases de lo que vendría después.
Durante sus estudios universitarios desarrollaron finalmente la técnica que hoy sustenta su empresa: la Descomposición Oxidativa Térmica Acelerada (ATOD).
“La principal tecnología de nuestra empresa es LifeCycling™, un proceso de reciclaje químico que descompone el polietileno —el material de embalaje más común— y lo convierte en materiales de poliuretano de alto rendimiento”, explica Wang.

Esto permite transformar residuos plásticos de bajo valor en polioles, una materia prima clave para producir TPU (poliuretano termoplástico) y otros materiales utilizados en industrias muy diversas.
Ese salto de valor es precisamente lo que diferencia esta tecnología de muchas otras iniciativas de reciclaje.

En 2019, la empresa ganó un premio Rolex y demostró su tecnología mediante colaboraciones con marcas como la firma de ropa deportiva On, que utilizó el material reciclado en sus zapatillas Cloudprime.
Del laboratorio a la escala industrial
En 2025, tras años de investigación y desarrollo, Novoloop lanzó su primera planta piloto de demostración en India, gracias al apoyo de la Iniciativa Planeta Perpetuo de Rolex.
Ese paso marca una transición crítica: pasar de la validación tecnológica a la producción industrial.
Ese mismo año, la empresa anunció una ronda de inversión de 21 millones de dólares destinada a escalar su tecnología LifeCycled™ y construir su primera planta comercial.

No es una tarea sencilla.
La expansión de tecnologías industriales innovadoras suele ser uno de los momentos más delicados para cualquier startup climática. Escalar procesos químicos, garantizar materias primas constantes y construir cadenas de suministro nuevas requiere capital, infraestructura y confianza del mercado.

Además, Novoloop depende de un flujo continuo de residuos de polietileno procesados, lo que implica colaborar estrechamente con gestores de residuos, recicladores y fabricantes.

La geografía también importa.
Muchos de los clientes potenciales de estos materiales —fabricantes de textiles técnicos, automoción o calzado— se encuentran en Asia, lo que influye en las decisiones sobre localización de las plantas, logística y aranceles.

Un material reciclado que compite con el plástico virgen
Uno de los mayores retos del reciclaje avanzado es lograr que los materiales reciclados compitan realmente con los derivados del petróleo.
En ese sentido, los resultados preliminares de Novoloop son prometedores.
Según una evaluación independiente del ciclo de vida certificada bajo estándares ISO, los TPU producidos mediante LifeCycling™ pueden reducir las emisiones de CO₂ equivalente en un 41 % frente al TPU convencional derivado de combustibles fósiles.
En el caso de los polioles, la reducción puede alcanzar entre el 50 % y el 60 %.
No es un detalle menor.
Los poliuretanos están presentes en una enorme cantidad de productos cotidianos: suelas de zapatos, espumas de automóviles, adhesivos textiles, componentes electrónicos o revestimientos.
Solo en los asientos de un automóvil pueden encontrarse unos 30 kg de poliuretano.
Se trata, por tanto, de una cadena de materiales gigantesca, que hasta ahora ha dependido casi exclusivamente de materias primas petroquímicas.
Construir un ecosistema circular
Además del proceso LifeCycling™, Novoloop está desarrollando un segundo modelo de negocio centrado en reciclar residuos industriales de TPU.
Muchas fábricas generan restos de producción —recortes, piezas defectuosas o material sobrante— que a menudo terminan en vertederos o incineradoras.
La empresa ofrece soluciones para reincorporar esos residuos en nuevos compuestos a través de su línea Recycled+™.
Este tipo de enfoque tiene un valor estratégico.
Antes incluso de resolver el problema del plástico posconsumo —el más complejo—, permite cerrar el ciclo dentro de las propias fábricas, donde los residuos están más limpios y son más fáciles de procesar.
Es una lógica cada vez más presente en la industria: empezar por los flujos de residuos más controlables y avanzar progresivamente hacia los más difíciles.
Potencial
El reciclaje químico avanzado no es una solución milagro. Pero puede convertirse en una pieza clave dentro de una estrategia más amplia de economía circular del plástico.
Si tecnologías como LifeCycling™ logran escalar industrialmente, podrían abrir nuevas posibilidades.
Por ejemplo: Una red global de plantas capaces de procesar plásticos flexibles hoy considerados no reciclables, evitando que acaben en vertederos o en el océano.
La integración de materiales reciclados de alto rendimiento en sectores como el calzado, la automoción o los textiles técnicos.
La creación de nuevas cadenas de valor para residuos plásticos, incentivando su recogida y clasificación.
Y, sobre todo, un cambio de mentalidad.
Durante décadas, el plástico se diseñó con una lógica lineal: producir, usar, tirar.
Pero el futuro pasa por algo distinto. Diseñar materiales pensando desde el principio en cómo se reciclarán, cómo volverán al sistema y cómo evitarán convertirse en residuos permanentes.
No será rápido. Ni sencillo.
Pero cada innovación que logra transformar basura en recurso —de verdad— acerca un poco más esa posibilidad.
Vía www.rolex.org
Más información: www.novoloop.com



Bill Murphy dice
Con el material reciclado que Ustedes elaboran, se pueden fabricar piezas premoldeados ( pisos, muros y techos) para fabricación de viviendas económicas?
Cuál sería un valor referencial por m2?