
Investigadores de Newcastle demuestran que botellas de plástico recicladas reducen hasta un 88% la captura accidental de delfines en redes de pesca.
- 🐬 Menos capturas accidentales de delfines.
- ♻️ Botellas de plástico reutilizadas como herramienta de conservación.
- 🌊 Redes más fáciles de detectar mediante ecolocalización.
- 🎣 Tecnología de coste prácticamente nulo.
- 📉 Reducción de hasta un 88% en pruebas de campo.
- 🐟 Capturas comerciales mantenidas en los ensayos.
- 🌍 Nuevos estudios en Camboya y República del Congo.
Un residuo cotidiano convertido en aliado de la biodiversidad marina
Cada año, miles de delfines, marsopas y ballenas mueren atrapados de forma accidental en redes de pesca. Este fenómeno, conocido como captura incidental o bycatch, representa una de las mayores amenazas para numerosos mamíferos marinos en todo el planeta.
El problema resulta especialmente grave en las pesquerías artesanales, donde las redes de enmalle fabricadas con nylon apenas reflejan el sonido. Para un delfín que navega utilizando la ecolocalización, estas redes prácticamente desaparecen hasta que ya es demasiado tarde.
Durante décadas se han utilizado dispositivos electrónicos llamados pingers, que emiten señales acústicas para alertar a los animales. Funcionan en determinadas circunstancias, aunque presentan un inconveniente importante: su coste. Para miles de pescadores de pequeña escala resulta imposible equipar todas sus redes con estos sistemas.
Ahora, un grupo de investigadores propone una alternativa sorprendentemente sencilla: botellas de plástico recicladas.
Cuando una botella vacía se convierte en un reflector acústico
La idea nació del profesor Per Berggren, especialista en conservación de megafauna marina de la Universidad de Newcastle.
Mientras observaba la gran cantidad de botellas de plástico y vidrio acumuladas en playas donde operan muchas comunidades pesqueras, surgió una pregunta muy simple: ¿y si ese residuo pudiera convertirse en una herramienta para proteger a los delfines?
El principio físico es bastante elegante.
Una botella de plástico cerrada contiene aire, y el aire refleja el sonido de forma muy eficiente bajo el agua. Cuando un delfín emite sus clics de ecolocalización, la botella devuelve un eco mucho más intenso que el producido por la fina malla de nylon.
En otras palabras, la red deja de ser prácticamente invisible para convertirse en un obstáculo claramente identificable.
Las pruebas realizadas en laboratorio mostraron que una sola botella podía hacer que la red fuera entre 100 y 1.000 veces más detectable acústicamente.
Ensayos en distintos océanos para comprobar si realmente funciona
Los investigadores quisieron comprobar si el sistema seguía siendo eficaz fuera del laboratorio.
Para ello realizaron más de 1.600 despliegues de redes en tres zonas de pesca muy diferentes:
- Frente a las costas de Perú.
- En Zanzíbar, en Tanzania.
- En el sur de Brasil.
Los dos primeros casos utilizaron redes flotantes próximas a la superficie, mientras que Brasil empleó redes situadas cerca del fondo marino.
La comparación permitió analizar cómo respondían los delfines en distintos entornos y condiciones acústicas.
Brasil ofrece el resultado más prometedor
Fue precisamente en Brasil donde apareció el dato más llamativo.
En las redes equipadas con botellas de plástico, los observadores no registraron ninguna captura de delfines durante el primer ensayo, mientras que las redes convencionales siguieron atrapando ejemplares.
Posteriormente, una segunda campaña mucho más amplia, con 318 salidas de pesca, confirmó la tendencia.
En esta ocasión, la captura accidental de delfines disminuyó un 88%, mientras que las capturas comerciales de peces permanecieron prácticamente estables.
Uno de los animales beneficiados sería la franciscana, un pequeño delfín costero catalogado como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cuya población lleva décadas disminuyendo debido principalmente a las redes de pesca.
¿Por qué no funcionó igual en todos los lugares?
Los resultados obtenidos en Perú y Zanzíbar fueron bastante distintos.
En esas pesquerías superficiales, las botellas no consiguieron reducir de forma significativa la captura de delfines, marsopas ni tortugas marinas.
Los investigadores creen que el motivo podría estar relacionado con el propio entorno.
Las capas superficiales del océano presentan más ruido ambiental, provocado por las olas, el viento y la actividad humana. Ese ruido dificulta que el eco generado por las botellas destaque con la suficiente claridad para que los cetáceos puedan detectarlo a tiempo.
En cambio, en aguas más profundas y tranquilas, donde la visibilidad también suele ser menor, los delfines dependen mucho más de la ecolocalización y el sistema parece ofrecer mejores resultados.
Este aspecto deja claro que no existe una solución universal para todas las pesquerías. Cada ecosistema presenta condiciones muy distintas y las medidas de conservación deben adaptarse a ellas.
Un beneficio inesperado para los propios pescadores
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que la incorporación de botellas no redujo las capturas comerciales.
De hecho, en algunos escenarios incluso aumentó la cantidad de especies objetivo, como determinados túnidos.
Este detalle resulta fundamental.
Muchas medidas de protección de la fauna marina encuentran resistencia cuando afectan a la rentabilidad de la actividad pesquera. Si una solución protege a los cetáceos sin perjudicar los ingresos de quienes viven del mar, sus posibilidades de implantación aumentan considerablemente.
Además, el sistema apenas requiere inversión económica, algo especialmente importante en regiones donde la pesca artesanal constituye el principal sustento de miles de familias.
Economía circular aplicada directamente sobre el mar
La propuesta también introduce una interesante dimensión de economía circular.
En lugar de fabricar nuevos dispositivos, utiliza un residuo muy abundante para resolver un problema ambiental completamente distinto.
Eso sí, los investigadores subrayan un aspecto esencial: las botellas permanecieron firmemente sujetas a las redes durante todos los ensayos, sin desprenderse al mar. El objetivo consiste en reutilizar plástico existente, no añadir nuevos residuos al océano.
Este enfoque demuestra que muchos materiales considerados basura todavía conservan un valor funcional cuando se integran de forma inteligente en nuevos usos.
Una investigación que continúa creciendo
Tras los buenos resultados obtenidos en Brasil, el equipo investigador ya está ampliando las pruebas en Camboya y la República del Congo.
El objetivo consiste en comprobar si la técnica puede adaptarse a otros tipos de redes, especies marinas y condiciones oceanográficas.
En paralelo, numerosos organismos internacionales impulsan estrategias para reducir las capturas accidentales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lleva años promoviendo mejoras en los artes de pesca para minimizar el impacto sobre especies protegidas, mientras que diferentes países están incorporando medidas específicas dentro de sus políticas de gestión pesquera.
Este tipo de innovaciones de bajo coste pueden complementar esas estrategias y facilitar su adopción entre pequeñas comunidades pesqueras que, hasta ahora, apenas tenían acceso a soluciones tecnológicas.
Más información: Upcycled glass and plastic bottles offer potential low-cost mitigation to megafauna bycatch in gillnet fisheries – ScienceDirect



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