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China pone en marcha el primer centro de datos submarino del mundo alimentado directamente por energía eólica marina y reduce el consumo de refrigeración un 22,8%

2 junio, 2026 Deja un comentario

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Shanghai inaugura un centro de datos submarino conectado a parques eólicos marinos, con capacidad de 24 MW para la era de la IA.

  • 🌬️ Energía eólica marina + inteligencia artificial.
  • 🌊 Refrigeración natural con agua de mar.
  • ⚡ 24 MW de capacidad instalada.
  • 💧 Cero consumo de agua dulce.
  • 🏗️ Más del 90 % menos ocupación de suelo.
  • 🤖 Infraestructura diseñada para la era de la IA.
  • 🔋 Menor consumo energético en refrigeración.
  • 🌍 Nuevo modelo para reducir la huella ambiental digital.

Cuando la inteligencia artificial se sumerge bajo el mar

La expansión de la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos y los servicios digitales está provocando un crecimiento sin precedentes en la demanda de centros de datos. Detrás de cada consulta a un asistente virtual, cada vídeo en streaming o cada sistema de conducción autónoma existe una infraestructura que consume enormes cantidades de electricidad y requiere sistemas de refrigeración cada vez más potentes.

Ante este desafío, China ha puesto en marcha un proyecto pionero que busca replantear completamente la forma en que se construyen estas instalaciones. El nuevo centro de datos submarino de Lingang, frente a la costa de Shanghái, no solo se encuentra bajo el agua. También recibe electricidad directamente desde parques eólicos marinos cercanos, creando una integración inédita entre energías renovables, infraestructura digital y aprovechamiento de recursos naturales.

El proyecto representa un cambio de paradigma: en lugar de adaptar los centros de datos a las limitaciones del entorno, se diseña todo el sistema —generación eléctrica, refrigeración y capacidad de computación— como un único ecosistema.

El gran problema oculto de la revolución digital

La digitalización suele percibirse como algo inmaterial. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

Los centros de datos se han convertido en algunos de los mayores consumidores de electricidad del planeta. Diversos estudios internacionales estiman que el auge de la inteligencia artificial podría duplicar o incluso triplicar las necesidades energéticas de este sector durante la próxima década.

Una parte muy importante de ese consumo no proviene de los servidores, sino de mantenerlos a una temperatura adecuada. Los equipos informáticos generan calor constantemente y deben refrigerarse las veinticuatro horas del día para evitar averías y pérdidas de rendimiento.

En muchas regiones urbanas, especialmente en zonas cálidas o densamente pobladas, la refrigeración se está convirtiendo en uno de los mayores obstáculos para seguir ampliando la capacidad digital sin disparar las emisiones de carbono.

El océano como sistema de refrigeración natural

La gran ventaja de ubicar servidores bajo el mar es que el entorno ofrece una fuente de refrigeración prácticamente inagotable.

El proyecto chino utiliza un sistema de intercambio térmico mediante tuberías de cobre por las que circula el calor generado por los equipos. La temperatura relativamente estable del agua marina permite disipar ese calor de forma mucho más eficiente que los sistemas convencionales de aire acondicionado industrial.

Según los datos del proyecto, esta solución reduce el consumo energético destinado a refrigeración en un 22,8 %. Además, elimina completamente la necesidad de utilizar agua dulce, un recurso cada vez más escaso en muchas regiones del mundo.

Este aspecto resulta especialmente relevante porque algunos grandes centros de datos terrestres consumen millones de litros de agua cada año para mantener operativos sus sistemas de enfriamiento.

Una idea que lleva años evolucionando

Aunque el proyecto de Shanghái es el primero en conectar directamente un centro de datos submarino con energía eólica marina, la idea de ubicar servidores bajo el agua no es completamente nueva.

Durante los últimos años se han realizado diversas pruebas experimentales para estudiar la viabilidad de estas instalaciones. Los resultados mostraron una menor tasa de fallos en los equipos gracias a un entorno sellado, libre de polvo y con temperaturas mucho más estables.

Lo que diferencia al proyecto chino es la integración total entre generación renovable y capacidad informática. La electricidad producida por los aerogeneradores marinos se transmite directamente mediante cables submarinos híbridos, reduciendo pérdidas y simplificando parte de la infraestructura energética.

La carrera global por alimentar la inteligencia artificial

A medida que los modelos de inteligencia artificial se vuelven más complejos, la necesidad de potencia de cálculo aumenta de forma exponencial.

Empresas tecnológicas, operadores de telecomunicaciones y gobiernos buscan soluciones para evitar que esta revolución digital se traduzca en un incremento descontrolado de emisiones. Por ello están apareciendo iniciativas relacionadas con:

  • Centros de datos alimentados por energía renovable las 24 horas del día.
  • Refrigeración mediante inmersión líquida.
  • Recuperación del calor residual para calefacción urbana.
  • Ubicación de instalaciones en regiones frías o costeras.
  • Integración directa con parques solares y eólicos.

La propuesta submarina china encaja perfectamente dentro de esta tendencia, especialmente en países con extensas costas y un elevado potencial de energía eólica marina.

Más allá del ahorro energético

La reducción de consumo eléctrico es solo una parte de los beneficios.

Los centros de datos tradicionales ocupan grandes extensiones de terreno, requieren infraestructuras auxiliares complejas y suelen generar conflictos por el uso del agua o el acceso a la red eléctrica.

Al trasladar parte de estas instalaciones al mar se libera espacio en zonas urbanas y se reduce la presión sobre recursos cada vez más limitados.

Además, la proximidad a grandes áreas metropolitanas permite disminuir la latencia, un aspecto crucial para aplicaciones como la conducción autónoma, la industria avanzada, la realidad aumentada o determinados servicios sanitarios digitales.

Milisegundos. A veces esa diferencia determina la calidad de un servicio.

Un nuevo modelo para las ciudades costeras del futuro

Muchas de las regiones donde más crece la demanda digital se encuentran precisamente junto al mar.

Ciudades como Shanghái, Singapur, Dubái, Busan o Ámsterdam afrontan simultáneamente problemas de espacio, consumo energético y necesidad de infraestructuras digitales avanzadas.

Los centros de datos submarinos alimentados por renovables podrían convertirse en una alternativa especialmente atractiva para estas zonas, donde la disponibilidad de terreno es limitada y el acceso a recursos energéticos marinos resulta abundante.

No parece una solución universal. Pero sí una pieza muy interesante dentro del complejo rompecabezas de la transición digital sostenible.

Potencial

La combinación de energía eólica marina, refrigeración natural por agua de mar y computación de alta eficiencia abre una vía realista para reducir el impacto ambiental de la economía digital.

A medida que la inteligencia artificial y los servicios conectados sigan creciendo, tecnologías como esta podrían:

  • Reducir significativamente el consumo energético asociado a la refrigeración.
  • Disminuir la dependencia de combustibles fósiles en infraestructuras digitales.
  • Evitar el uso de millones de litros de agua dulce cada año.
  • Liberar suelo para otros usos urbanos, agrícolas o naturales.
  • Facilitar la integración entre energías renovables y demanda eléctrica constante.
  • Mejorar la resiliencia energética de las ciudades costeras.

La transición ecológica no depende únicamente de producir más energía limpia. También requiere repensar dónde y cómo se consume. Y, en ese sentido, los océanos podrían convertirse en una parte inesperadamente importante de la infraestructura sostenible del siglo XXI.

Vía Chinadaily.com.cn

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Publicado en: Energía eólica

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