
Científicos de Western University desarrollan paneles solares flotantes resistentes al hielo que mantienen agua libre de congelación con un consumo energético mínimo.
- 🌞 Energía solar sobre el agua
- ❄️ Funcionamiento incluso con hielo y nieve
- 💨 Sistema de burbujas para evitar la congelación
- ⚡ Producción eléctrica durante todo el año
- 💧 Menor evaporación del agua
- 🌍 Menos presión sobre suelos agrícolas y espacios naturales
- 🇨🇦 Prueba real en condiciones extremas de Canadá
- 🔋 Nueva oportunidad para la expansión fotovoltaica
Paneles solares flotantes que desafían el hielo: la energía renovable también avanza en los inviernos más extremos
La expansión de las energías renovables se enfrenta a un reto cada vez más visible: encontrar espacio disponible sin entrar en conflicto con la agricultura, los ecosistemas o el desarrollo urbano. En este contexto, los sistemas fotovoltaicos flotantes están ganando protagonismo en embalses, lagunas, balsas de riego y otros cuerpos de agua.
Sin embargo, existía una duda importante sobre su viabilidad en regiones con inviernos severos. ¿Qué ocurre cuando la superficie del agua se congela durante meses? ¿Puede el hielo dañar las estructuras flotantes o reducir significativamente la producción eléctrica?
Un equipo de investigadores de Canadá ha aportado una respuesta práctica. Su estudio demuestra que los paneles solares flotantes pueden seguir funcionando de forma eficiente incluso en condiciones invernales extremas, gracias a una solución relativamente sencilla basada en el movimiento del agua.
Una plataforma diferente a las instalaciones flotantes convencionales
La mayoría de los sistemas solares flotantes utilizan grandes estructuras de plástico que mantienen elevados los módulos fotovoltaicos sobre la superficie del agua. Este diseño funciona bien en climas templados, aunque presenta ciertas limitaciones frente a fuertes vientos o condiciones meteorológicas más agresivas.
Los investigadores optaron por un enfoque distinto. En lugar de emplear plataformas rígidas, instalaron paneles solares flexibles sobre gruesas láminas de espuma impermeable. El resultado fue una estructura más cercana a la superficie del agua y menos expuesta a las ráfagas de viento.
Esta configuración también reduce algunos costes asociados a los materiales flotantes tradicionales y facilita la adaptación a cuerpos de agua de tamaño medio, como estanques de retención de aguas pluviales o pequeñas balsas artificiales.
El ingenioso sistema que mantiene el agua libre de hielo
La innovación más llamativa del proyecto fue la incorporación de un sistema de aireación mediante burbujas.
Durante el invierno, el agua situada en el fondo de los estanques suele conservar una temperatura ligeramente superior a la de la superficie. Aprovechando este fenómeno natural, los investigadores instalaron conductos bajo los paneles que liberan un flujo continuo de burbujas.
Al ascender, estas burbujas transportan agua más templada hacia la superficie, dificultando la formación de hielo alrededor de la instalación.
Puede parecer una solución simple. Y, de hecho, lo es. Precisamente ahí reside parte de su atractivo: requiere muy poca energía adicional y aprovecha procesos físicos naturales ya presentes en el ecosistema acuático.

Resultados prometedores tras un año completo de seguimiento
El sistema experimental, con una potencia de 7 kilovatios, permaneció operativo durante un año completo en una balsa de aguas pluviales situada en Ontario.
Los resultados fueron especialmente interesantes durante el invierno. El sistema de burbujeo consiguió mantener una zona libre de hielo bajo los paneles con un consumo energético muy reducido en comparación con la electricidad generada.
A lo largo del año produjo aproximadamente 7,7 megavatios-hora de electricidad, superando ligeramente el rendimiento de otro sistema flotante de referencia utilizado en la investigación.
Aunque la mejora energética fue modesta, el verdadero valor del estudio reside en demostrar que la tecnología puede seguir operando de manera fiable en regiones donde tradicionalmente se consideraba poco viable.
Mucho más que producir electricidad
Las instalaciones solares flotantes ofrecen ventajas adicionales que van más allá de la generación energética.
Al cubrir parcialmente la superficie del agua, reducen la incidencia directa de la radiación solar y disminuyen la evaporación. En zonas donde el agua es un recurso estratégico, este efecto puede resultar especialmente valioso.
Según las estimaciones del estudio, cubrir aproximadamente la mitad del estanque podría evitar la pérdida de unos 927 metros cúbicos de agua al año.
Este beneficio adquiere una importancia creciente en un escenario marcado por sequías más frecuentes, olas de calor prolongadas y una creciente competencia por los recursos hídricos.







El auge mundial de la fotovoltaica flotante
Durante la última década, la energía solar flotante ha pasado de ser una tecnología experimental a convertirse en un sector en rápido crecimiento.
Países como China, India, Corea del Sur, Singapur y Países Bajos ya cuentan con grandes instalaciones operativas sobre embalses y lagos artificiales. Algunas de ellas superan varias decenas de megavatios de potencia instalada.
En Europa, cada vez más administraciones están evaluando la utilización de canteras inundadas, depósitos de agua potable y embalses para albergar este tipo de proyectos.
La razón es sencilla: permiten generar energía renovable sin ocupar suelo agrícola ni fragmentar espacios naturales terrestres.
Además, la cercanía al agua puede favorecer una ligera reducción de la temperatura de los módulos fotovoltaicos, mejorando en algunos casos su rendimiento durante los meses más cálidos.
Adaptarse a un clima cada vez más cambiante
La transición energética no consiste únicamente en desplegar más renovables. También implica diseñar tecnologías capaces de soportar condiciones climáticas cada vez más extremas.
Las olas de calor, las sequías, las inundaciones y los episodios de frío intenso están obligando a replantear infraestructuras energéticas que durante décadas se diseñaron para un clima relativamente estable.
Investigaciones como la desarrollada en Canadá muestran cómo la innovación puede ampliar las posibilidades de las energías limpias incluso en entornos considerados difíciles.
Lo interesante es que muchas de estas soluciones no dependen de materiales exóticos ni de tecnologías complejas. A veces basta con comprender mejor el comportamiento de la naturaleza y trabajar con ella.
Potencial para un futuro más sostenible
La combinación de energía solar flotante, conservación del agua y adaptación climática convierte esta tecnología en una herramienta especialmente interesante para las próximas décadas.
Su aplicación en embalses de riego, balsas agrícolas, instalaciones industriales o depósitos urbanos podría ayudar a producir electricidad renovable sin aumentar la presión sobre el territorio.

En regiones con inviernos rigurosos, soluciones como los sistemas de burbujeo abren la puerta a aprovechar superficies acuáticas que hasta ahora quedaban fuera del mapa energético.
No resolverá por sí sola los desafíos de la transición ecológica. Pero sí puede aportar una pieza importante del puzle. Una pieza que produce energía limpia, protege recursos hídricos y aprovecha espacios ya existentes. En tiempos de crisis climática, eso tiene mucho valor.
Más información: Koami Soulemane Hayibo et al, Design and thermal-energy performance analysis of foam-based floating photovoltaic systems in a cold climate: experimental results from a 7 kW floatovoltaics in Canada, Applied Energy (2026). DOI: 10.1016/j.apenergy.2026.128159



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