
Una innovadora técnica química permite recuperar hasta 600 gramos de agua por kilo de material y abre nuevas posibilidades frente a la escasez hídrica.
- ♻️ De residuos a recursos: el procedimiento permite aprovechar plásticos procedentes de CD antiguos, piezas de LEGO y envases de poliestireno.
- 💧 Hasta un 60 % de absorción: algunos materiales capturan una cantidad de agua equivalente a casi el 60 % de su propio peso.
- 🏜️ También funcionan con aire seco: mantienen una capacidad de absorción cercana al 20 % en condiciones de baja humedad.
- ☀️ Recuperación mediante calor: el agua retenida puede liberarse calentando el material, con potencial para aprovechar energía solar.
- 🔬 Material reutilizable: las esponjas pueden realizar ciclos sucesivos de captación y liberación de humedad.
Investigadores de la Universidad de Viena han desarrollado un procedimiento químico que permite transformar residuos plásticos cotidianos en materiales porosos capaces de capturar la humedad del aire. Estas esponjas moleculares pueden absorber hasta un 60 % de su propio peso en agua y liberarla mediante calor, abriendo nuevas posibilidades para aprovechar residuos difíciles de reciclar y desarrollar tecnologías de captación de agua atmosférica.
De residuos plásticos a materiales capaces de capturar agua
La investigación, desarrollada por científicos de la Universidad de Viena, demuestra que determinados polímeros presentes en productos de consumo pueden transformarse en materiales adsorbentes destinados a captar agua atmosférica.
El equipo ha trabajado con residuos que contienen estructuras químicas aromáticas, como el poliestireno, el policarbonato de los discos compactos y determinados componentes del plástico ABS utilizado en piezas de LEGO.
Estos materiales presentan una característica interesante: sus cadenas moleculares contienen anillos de carbono que pueden modificarse químicamente para construir estructuras tridimensionales porosas.
Mediante este procedimiento, los investigadores han conseguido transformar plásticos originalmente impermeables y poco adecuados para retener humedad en sólidos capaces de atraer y almacenar moléculas de agua en su estructura interna.
El trabajo también explora el aprovechamiento de mezclas seleccionadas de residuos plásticos, una posibilidad especialmente interesante para la economía circular, aunque todavía será necesario determinar su viabilidad con residuos heterogéneos a escala industrial.
Cómo funcionan estas esponjas moleculares
El proceso de fabricación combina dos modificaciones químicas que cambian radicalmente las propiedades del plástico original.
La primera consiste en conectar las cadenas del polímero mediante enlaces cruzados. Esta transformación genera una red rígida con numerosos espacios microscópicos, aumentando la superficie interna disponible para interactuar con el vapor de agua.
Posteriormente, los investigadores incorporan grupos sulfónicos mediante un tratamiento químico. Estos grupos tienen una elevada afinidad por el agua, lo que permite atraer las moléculas presentes en la humedad atmosférica.
El resultado es una estructura que funciona como una esponja molecular.
A diferencia de una esponja convencional, que absorbe agua líquida mediante sus poros, este material captura directamente moléculas de vapor presentes en el aire mediante un proceso denominado adsorción.
Cuando el material se calienta, las moléculas retenidas se desprenden y vuelven a convertirse en vapor. Para recuperar agua líquida, ese vapor debe conducirse hasta un sistema de condensación.
Este funcionamiento permite plantear dispositivos con dos etapas principales: captación de humedad cuando las condiciones ambientales son favorables y recuperación del agua mediante calentamiento.
Una de las posibilidades futuras consiste en utilizar energía solar térmica para regenerar el material, reduciendo la necesidad de electricidad externa.
Hasta 600 gramos de agua por kilogramo de material
Uno de los resultados más destacados corresponde a las esponjas fabricadas a partir de poliestireno de uso general.
En condiciones de humedad elevada, el material consiguió captar una cantidad de agua equivalente a casi el 60 % de su masa seca.
Esto significa que un kilogramo de adsorbente podría retener aproximadamente 600 gramos de agua bajo las condiciones experimentales correspondientes.
En ambientes de baja humedad, comparables a los de determinadas regiones desérticas, la capacidad se situó alrededor del 20 %, equivalente a unos 200 gramos de agua por kilogramo de material.
La diferencia resulta relevante porque muchos sistemas de captación atmosférica pierden eficacia cuando disminuye la humedad relativa.
Los investigadores también observaron que gran parte de los procesos de adsorción y desorción puede desarrollarse en aproximadamente una hora, una característica importante para diseñar sistemas capaces de repetir numerosos ciclos.
No obstante, estas cifras representan la capacidad de almacenamiento del material en condiciones de ensayo, no la producción diaria de agua de un dispositivo comercial.
La cantidad de agua realmente recuperable dependerá de la temperatura, la humedad relativa, el número de ciclos y la eficiencia del sistema utilizado para condensar el vapor.

Una nueva alternativa para aprovechar plásticos difíciles de reciclar
El interés de la investigación no se limita a la captación de agua.
También plantea una forma de valorización química de determinados residuos plásticos que pueden presentar dificultades para incorporarse a los circuitos convencionales de reciclaje.
El poliestireno, por ejemplo, se utiliza ampliamente en envases y productos de consumo, pero su recuperación puede resultar poco rentable cuando los residuos están contaminados, mezclados o dispersos.
Convertir estos materiales en adsorbentes de mayor valor añadido permitiría darles una segunda vida en aplicaciones técnicas.
Además, el uso de residuos de policarbonato y ABS amplía las posibilidades de aprovechar objetos que normalmente se desechan cuando terminan su vida útil.
Sin embargo, transformar residuos en materiales funcionales no garantiza automáticamente un beneficio ambiental.
El procedimiento requiere tratamientos químicos, reactivos y energía, por lo que será necesario evaluar el consumo de recursos y la gestión de los subproductos generados durante la fabricación.
Un análisis completo del ciclo de vida permitirá determinar si estas esponjas presentan ventajas ambientales frente a otros materiales adsorbentes, como las zeolitas, determinados geles higroscópicos o las estructuras metal-orgánicas.
¿Podrían utilizarse para obtener agua en regiones desérticas?
La captación de agua atmosférica es una línea de investigación con especial interés para comunidades aisladas, instalaciones agrícolas y regiones con escasez hídrica.
Incluso en ambientes aparentemente secos existe cierta cantidad de vapor de agua en el aire. El desafío consiste en capturarlo de forma eficiente y recuperarlo con un consumo energético razonable.
Los materiales desarrollados en Viena podrían incorporarse en futuros equipos que aprovechen las variaciones naturales de temperatura y humedad entre el día y la noche.
Durante los periodos más favorables, el adsorbente captaría humedad. Posteriormente, el calentamiento permitiría liberar el vapor y condensarlo para obtener agua líquida.
El empleo de calor solar podría resultar especialmente atractivo en regiones áridas con elevada radiación.
Sin embargo, todavía existen desafíos importantes.
La cantidad de agua que puede recuperarse depende de las condiciones climáticas y del diseño del dispositivo. También es necesario estudiar la durabilidad del material, las pérdidas energéticas y la posible presencia de contaminantes en el agua obtenida.
La investigación no demuestra todavía que estas esponjas puedan producir directamente agua potable, por lo que cualquier aplicación destinada al consumo humano necesitaría controles de calidad y, posiblemente, tratamientos adicionales.
Los desafíos para llevar la tecnología fuera del laboratorio
Aunque los resultados son prometedores, el desarrollo se encuentra todavía en una fase experimental.
Para convertirlo en una solución práctica será necesario optimizar la fabricación de los adsorbentes, comprobar su comportamiento durante numerosos ciclos y reducir el consumo energético necesario para recuperar el agua.
También habrá que evaluar su resistencia frente a contaminantes atmosféricos, cambios de temperatura y exposición prolongada a condiciones ambientales reales.
Otro aspecto fundamental será integrar el material en dispositivos compactos que combinen captación, calentamiento y condensación sin requerir sistemas complejos de mantenimiento.
Desde una perspectiva de ingeniería, el rendimiento del conjunto será tan importante como la capacidad de adsorción del propio material.
Un adsorbente capaz de retener mucha humedad puede resultar poco competitivo si necesita demasiada energía para liberarla o si el sistema pierde una parte considerable del vapor antes de condensarlo.
Convertir un problema ambiental en parte de una solución
Esta investigación conecta dos desafíos: la acumulación de residuos plásticos y la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías para gestionar los recursos hídricos.
Su principal aportación consiste en demostrar que algunos polímeros desechados pueden transformarse en materiales con propiedades completamente diferentes de las originales.
Los CD antiguos, los envases de poliestireno y determinadas piezas de plástico dejan de ser únicamente residuos para convertirse en materias primas potenciales de tecnologías de captación atmosférica.
Aunque todavía queda trabajo antes de llegar a aplicaciones comerciales, el desarrollo abre una vía interesante para combinar reciclaje químico, materiales avanzados y aprovechamiento de la humedad ambiental.
Más información: Upcycling waste aromatic polymers as adsorbents for atmospheric water harvesting

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