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Científicos del CERN logran transformar plomo en oro por una fracción de segundo en el mayor acelerador del mundo

24 febrero, 2026 1 comentario

4.1/5 - (10 votos)
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Investigadores europeos observan cómo el plomo se transforma brevemente en oro a velocidades cercanas a la luz.

  • Plomo en oro, fugaz.
  • Colisiones sin choque, campos electromagnéticos.
  • Fotones ultrarrápidos, núcleos transformados.
  • Señales limpias, casi sin escombros.
  • Implicaciones reales, ciencia y operación segura.

De la alquimia al acelerador

Durante siglos, convertir plomo en oro fue símbolo de un deseo imposible. Hoy, ese gesto se ha observado —de forma microscópica y efímera— en el Large Hadron Collider, el mayor acelerador de partículas del planeta, enterrado bajo la frontera franco-suiza. En una serie de experimentos con iones de plomo lanzados a velocidades cercanas a la de la luz, los físicos han detectado algo sorprendente: núcleos de oro que aparecen durante una fracción de segundo antes de desintegrarse.

No hay magia. Hay campos electromagnéticos extremos, fotones de altísima energía y una instrumentación afinada al límite. Lo llamativo no es solo que ocurra, sino lo a menudo que sucede dentro del túnel cuando los haces se rozan sin llegar a chocar.

Imagen generada por IA

Oro a partir de plomo, pero solo un instante

El hallazgo se apoya en un tipo de interacción conocida como colisión ultraperiférica. Dos núcleos pasan muy cerca sin tocarse; aun así, sus campos eléctricos y magnéticos interactúan con una intensidad brutal. Ese “casi choque” genera una lluvia de fotones capaz de arrancar protones del núcleo de plomo.

Cuando se pierden tres protones, el plomo-208 se transforma en oro-205. Dura alrededor de 10⁻²³ segundos. Nada que fundir ni almacenar, claro. Pero suficiente para dejar una huella clara en los detectores.

El mérito técnico es grande. El experimento ALICE no estaba pensado para eventos tan “limpios”. El equipo liderado por Daniel Tapia Takaki, profesor de la University of Kansas, ajustó lecturas, filtros y modelos estadísticos para separar protones y neutrones con precisión. Ahí apareció el oro.

Qué revelan los casi-choques

Estas interacciones destacan por algo clave: casi no generan residuos hadrónicos. Al tratarse de fotón-fotón o fotón-núcleo, el entorno es silencioso, ideal para poner a prueba la electrodinámica cuántica y explorar la estructura nuclear a energías inalcanzables por otros medios.

Los datos indican una sección eficaz para la producción de oro de 6,8 barns, muy cercana a la tasa total de colisiones inelásticas plomo-plomo a la misma energía. En términos prácticos: por cada colisión “clásica”, hay otra cerca donde un núcleo se transforma sin estruendo. Un detalle que cambia cómo se entienden las pérdidas de haz dentro del acelerador.

Además, las tasas medidas para la expulsión de 0, 1 y 2 protones encajan bien con los modelos teóricos actuales, aunque aparecen discrepancias en canales de un solo protón. Señal de que todavía falta afinar cómo se describe la emisión previa al equilibrio y la coalescencia de nucleones.

Seguir la alquimia a velocidad relativista

Para capturar estos eventos, ALICE utiliza calorímetros de grado cero situados a más de 110 metros del punto de interacción. Allí llegan los fragmentos neutros y cargados que delatan lo ocurrido. Con cortes energéticos precisos y correcciones por eficiencia, el equipo aisló un conjunto de eventos extraordinariamente puro, con menos de un 1 % de contaminación de colisiones hadrónicas.

Un detalle técnico interesante: los picos asociados a protones aparecen más anchos que los de neutrones. No es física exótica; es instrumentación. Los protones relativistas pierden energía en bordes y materiales del haz. Ajustar ese “desenfoque” llevó a un modelo gaussiano modificado que ahora otros grupos están adoptando.

Cuando la física protege infraestructuras millonarias

Más allá del simbolismo del oro, el resultado tiene un impacto muy concreto. Al perder protones, los iones cambian su trayectoria magnética. Si no se controlan, estos fragmentos pueden golpear componentes sensibles, apagar imanes superconductores o activar sistemas de seguridad. En instalaciones que cuestan miles de millones, cada ion cuenta.

Medir con precisión todos los canales de pérdida —de 0 a 3 protones— alimenta los mapas de pérdidas que usan los ingenieros para diseñar colimadores y blindajes, tanto en futuras mejoras del LHC como en proyectos en estudio, como el Future Circular Collider o el Electron Ion Collider en Estados Unidos.

Más que oro

Las colisiones ultraperiféricas no solo generan oro. También aparecen isótopos de mercurio, talio o platino, cada uno con decaimientos y señales que amplían el catálogo de pruebas para la física nuclear. Estos procesos ayudan, además, a calibrar búsquedas de fenómenos sutiles como la dispersión luz-luz o posibles partículas tipo axión.

Dicho sin rodeos: observar ese parpadeo dorado no es para hacerse rico. Es para entender mejor la materia y operar con seguridad máquinas que empujan los límites del conocimiento.

Próximos pasos

Con nuevos datos, el equipo planea estudiar emisiones de cuatro y cinco protones, acercándose a núcleos como hafnio o tantalio. En paralelo, se trabaja con teóricos para mejorar los modelos fotonucleares y ajustar las proporciones neutrón-protón observadas.

También está en marcha un disparador específico para colisiones ultraperiféricas, apoyado en aprendizaje automático en tiempo real, capaz de capturar estos eventos raros sin saturar el sistema. Si funciona, la alquimia moderna será casi observable en directo.

Potencial

El valor real está en el método. Medir con precisión, entender pérdidas, diseñar mejor. Esa filosofía es trasladable a muchos ámbitos de la transición ecológica. Grandes sistemas —redes eléctricas, almacenamiento, infraestructuras críticas— también necesitan minimizar pérdidas y anticipar fallos raros pero costosos.

La “alquimia” del LHC recuerda que invertir en conocimiento profundo permite usar mejor lo que ya existe. No siempre se trata de crear algo nuevo; a veces, de hacerlo funcionar de forma más inteligente. Y en un planeta con límites claros, eso importa.

Más información: Proton emission in ultraperipheral Pb-Pb collisions at TeV | Phys. Rev. C

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Publicado en: Curiosidades

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Comentarios

  1. Ricardo dice

    25 febrero, 2026 a las 01:43

    otra pavada

    Responder

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