
Investigadores identifican compuestos químicos del cuerpo humano que hacen que los mosquitos prefieran picar a algunas personas.
- 🔬 Olor corporal y microbiota.
- 🍺 Alcohol y aumento de atracción.
- 🌡️ Más calor corporal, más picaduras..
- 🦟 Mosquitos guiados por CO₂ y humedad.
- 🧪 Compuestos químicos aún poco conocidos.
- 🌍 Cambio climático y expansión del mosquito tigre.
- 👕 Ropa amplia y prevención básica.
- ⚠️ Riesgo creciente de dengue y chikunguña en Europa.
¿Por qué algunas personas son imanes para los mosquitos? La ciencia empieza a encontrar respuestas
Durante años se ha repetido aquello de que algunas personas “tienen la sangre más dulce” y por eso reciben más picaduras. La realidad es bastante más compleja. Y bastante más inquietante, la verdad.
La ciencia está descubriendo que los mosquitos identifican a sus víctimas mediante una combinación extremadamente sofisticada de señales químicas, térmicas y respiratorias. No eligen al azar. Analizan. Detectan. Comparan.
Los investigadores llevan décadas estudiando cómo estos insectos encuentran a los humanos, aunque los avances recientes están revelando algo importante: la química corporal individual puede convertir a ciertas personas en objetivos prioritarios.
No ocurre siempre ni en cualquier contexto. Cambia con la alimentación, la temperatura corporal, el estado hormonal, el ejercicio físico o incluso el consumo de alcohol. Un día alguien puede pasar desapercibido y otro convertirse en el “favorito” de todos los mosquitos de la terraza. Sí, pasa.
El dióxido de carbono: la primera pista para el mosquito
Los mosquitos hembra —las únicas que pican— detectan primero el dióxido de carbono (CO₂) que exhalan las personas. Ese gas funciona como una especie de señal de largo alcance.
A decenas de metros ya son capaces de percibirlo. Luego, cuando se acercan, entran en juego otros factores: el olor corporal, la humedad de la piel y la temperatura.
Ahí es donde aparece la diferencia entre unas personas y otras.
Quien emite más calor corporal o produce determinados compuestos químicos en la piel puede resultar mucho más atractivo para especies como Aedes aegypti, transmisora del dengue y la fiebre amarilla, o el mosquito tigre, relacionado con el chikunguña.
La microbiota de la piel tiene más importancia de la que parecía
Uno de los hallazgos más interesantes tiene relación con la microbiota cutánea, es decir, los microorganismos que viven naturalmente sobre la piel humana.
Esos microorganismos descomponen sustancias presentes en el sudor y el sebo, generando cientos de moléculas olorosas distintas. Algunas atraen especialmente a los mosquitos.
Los científicos calculan que una persona puede emitir entre 300 y 1.000 compuestos volátiles diferentes. Una auténtica huella química personal.

En un estudio reciente, investigadores identificaron 27 compuestos especialmente detectables para los mosquitos. Uno de ellos, el llamado 1-octen-3-ol, destacó de forma clara. Se trata de una molécula relacionada con la degradación del sebo cutáneo y conocida también como “alcohol de seta”.
Pequeñas variaciones en la cantidad emitida bastaban para aumentar significativamente el interés de los mosquitos. Muy pequeñas. Sorprendentemente pequeñas.
El embarazo y ciertos cambios fisiológicos también influyen
Los estudios realizados con voluntarias mostraron que algunas mujeres embarazadas, especialmente durante el segundo trimestre, atraían más mosquitos.
La explicación parece estar relacionada con cambios metabólicos y hormonales que alteran la temperatura corporal, la respiración y el perfil químico de la piel.
No es un detalle menor. En regiones donde existen enfermedades transmitidas por mosquitos, como malaria, dengue o virus Zika, este tipo de vulnerabilidad adquiere una dimensión sanitaria importante.
Y Europa empieza a mirar el problema de otra forma.
El mosquito tigre ya no es solo un problema tropical
El avance del cambio climático está ampliando el rango geográfico de múltiples especies de mosquitos. Temperaturas más suaves en invierno y veranos más largos favorecen su expansión hacia zonas donde antes apenas sobrevivían.
El mosquito tigre ya se ha asentado en buena parte del Mediterráneo europeo y sigue avanzando hacia el norte. Francia, Italia y España llevan años registrando aumentos de presencia y episodios puntuales de enfermedades importadas.
En España, varias comunidades autónomas mantienen programas específicos de vigilancia entomológica y control de vectores. Algunas ciudades incluso utilizan sensores, trampas inteligentes y modelos predictivos para anticipar brotes.
Porque ya no se trata solo de molestias estivales. Hablamos de salud pública.
La cerveza también influye. Y bastante
Uno de los datos más curiosos de las investigaciones recientes tiene relación con el alcohol, especialmente la cerveza.
Diversos estudios han comprobado que consumir cerveza aumenta la atracción hacia los mosquitos. Las razones parecen combinar varios efectos fisiológicos:
- aumento de la temperatura corporal.
- mayor emisión de CO₂.
- alteración del olor de la piel.
- cambios metabólicos temporales.
En un estudio realizado en Países Bajos con 465 participantes, quienes habían consumido cerveza durante las 24 horas anteriores resultaron 1,35 veces más atractivos para los mosquitos.
No hace falta una gran cantidad. Ahí está el detalle.
Los grupos sanguíneos no parecen tener un papel importante
Una de las creencias más extendidas —la supuesta preferencia por ciertos grupos sanguíneos— no cuenta con evidencia científica sólida.
Existen estudios pequeños y contradictorios, aunque los expertos coinciden en que el impacto del grupo sanguíneo sería mínimo comparado con otros factores como la microbiota, la respiración o los compuestos cutáneos.
Lo mismo ocurre con el color de ojos, el cabello o el tono de piel. No aparecen como factores determinantes.
La prevención cotidiana sigue siendo la herramienta más eficaz
Mientras llegan nuevas soluciones biotecnológicas, los expertos insisten en medidas bastante sencillas: usar ropa holgada y de manga larga, evitar acumulaciones de agua estancada, instalar mosquiteras y reducir el consumo de alcohol en zonas de alta presencia de mosquitos.
También influye el horario. Muchas especies presentan picos de actividad al amanecer y al atardecer.
Pequeños gestos. Aunque suman.
Más información: Science



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