
Un innovador sistema de 80 kW funcionará completamente sumergido, utilizará inteligencia artificial para optimizar su rendimiento y podría abrir nuevas posibilidades para las energías renovables.
- 🌊 Electricidad a partir de las olas: un innovador generador submarino de 80 kW aprovechará el movimiento del mar para producir energía renovable.
- 🇪🇸 Fabricado en el País Vasco: el dispositivo se probará frente a la costa de Bizkaia, con su conexión a la red prevista para primavera de 2027.
- ⚙️ Completamente sumergido: su diseño permite captar la energía del oleaje sin ocupar espacio visible en la superficie del mar.
- 🤖 Inteligencia artificial: incorpora algoritmos desarrollados con HPE para optimizar la producción eléctrica y adaptarse a las condiciones del oleaje.
- 🔧 Mantenimiento más sencillo: sus tres módulos de generación intercambiables están diseñados para facilitar las reparaciones y reducir las intervenciones en alta mar.
- ⚡ Un potencial prometedor: la compañía estima que futuros parques podrían alcanzar una densidad de potencia instalada de 30 MW/km², aunque todavía debe demostrarse en condiciones reales.
La energía de las olas sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del mix renovable europeo, con un potencial enorme y una penetración comercial aún muy limitada. En este contexto, la compañía australiana Carnegie Clean Energy ultima los preparativos para llevar al mar su sistema CETO, un convertidor de energía undimotriz fabricado localmente en el País Vasco. El despliegue comenzará en noviembre de 2026 en la Plataforma de Energía Marina de Vizcaya (BiMEP), situada frente a la costa de Armintza, en el municipio de Lemoiz (Bizkaia).
El proyecto, enmarcado en el programa ACHIEVE, supone un paso relevante para validar en condiciones reales de océano abierto una tecnología que apuesta por operar completamente sumergida.
Es importante destacar que el despliegue se realizará en dos fases: la primera, prevista para noviembre de 2026, incluirá el ensamblaje final, la botadura, el remolque y la instalación del actuador en BiMEP, junto con las comprobaciones correspondientes. La compañía ha confirmado que los módulos de generación eléctrica se incorporarán posteriormente, tras el invierno vasco, para aprovechar condiciones meteorológicas más favorables, con la conexión a la red prevista para la primavera de 2027.

Cómo se convierte el movimiento de las olas en electricidad
Para entender el valor de CETO, es útil repasar su cadena de conversión energética. El corazón del sistema es el Buoyant Actuator (BA), un actuador flotante que, al estar sumergido a una profundidad determinada, capta el movimiento orbital de las olas. El movimiento relativo entre el actuador sumergido y el sistema de anclaje acciona los módulos de toma de fuerza (PTO), encargados de convertir la energía mecánica captada del oleaje en electricidad. Posteriormente, los sistemas de electrónica de potencia acondicionan la energía para su utilización o inyección en la red.
A diferencia de otros dispositivos que sobresalen en la superficie, CETO está concebido para operar totalmente sumergido durante su funcionamiento habitual. Esta decisión de diseño persigue dos objetivos: mejorar la seguridad operativa ante condiciones meteorológicas adversas y minimizar el impacto visual desde la costa, un factor relevante para la aceptación social de algunas instalaciones marinas.
Un despliegue en dos fases y fabricación local
El actuador se ha construido siguiendo una arquitectura modular en tres secciones estructurales, lo que ha simplificado su transporte por carretera hasta el Puerto de Bilbao. Una vez en el muelle, las piezas se reensamblan y se instalan los elementos finales, como las defensas, antes de ser botado y remolcado hasta la zona de ensayos asignada a Carnegie en BiMEP.
La propia compañía ha reconocido que el proyecto acumula ciertos retrasos respecto al calendario original, debido a dificultades de fabricación, problemas en la cadena de suministro y trabajos adicionales de validación. Este realismo refleja la complejidad de escalar tecnologías oceánicas desde el laboratorio hasta el entorno hostil del mar abierto.
Modularidad pensada para el mantenimiento
Uno de los puntos fuertes del diseño es la forma en que se ha planteado el mantenimiento. El sistema integra tres módulos de toma de fuerza (PTO) y un módulo eléctrico independiente. Según la compañía, esta arquitectura está concebida para facilitar las operaciones de inspección, reparación y sustitución, permitiendo extraer los módulos desde el muelle mientras la estructura principal permanece en el agua, para trabajar en tierra y sustituirlos por repuestos.



El objetivo es reducir los tiempos de mantenimiento y la dependencia de intervenciones complejas en alta mar, aunque este procedimiento deberá validarse operativamente durante los ensayos. El ensamblaje de estos módulos se está llevando a cabo en las instalaciones de SKF, donde se integran los componentes mecánicos y eléctricos, incluidos los sistemas de generación y refrigeración. Antes de su instalación definitiva, los módulos deberán superar una campaña de pruebas en tierra.
Inteligencia artificial y gestión del recurso
El rendimiento de un convertidor undimotriz depende en buena medida de su capacidad para adaptarse en tiempo real a un recurso tan variable como el oleaje. Para abordar este reto, Carnegie ha trabajado con Hewlett Packard Enterprise (HPE) en el desarrollo de algoritmos de control basados en inteligencia artificial y aprendizaje automático. El objetivo es optimizar la captura de energía en cada momento, gestionando al mismo tiempo las cargas estructurales.
La campaña de BiMEP servirá para evaluar la eficacia de estos algoritmos en condiciones reales. Junto a ellos, se pondrán a prueba estrategias de supervivencia activas y pasivas que permiten al sistema ajustar su posición dentro de la columna de agua durante temporales. Cabe aclarar que esta capacidad de ajuste busca mantener la integridad estructural del equipo, sin que ello garantice la continuidad de la generación de electricidad en condiciones meteorológicas extremas.
Qué falta por demostrar: rendimiento y costes
Conviene recordar que el dispositivo que llegará al mar es un demostrador escalado de 80 kW, no un equipo comercial a gran escala. Los datos más ambiciosos que maneja la compañía, como un factor de capacidad estimado entre el 30 % y el 50 % en emplazamientos con buen recurso, o una densidad de potencia instalada de 30 MW por km² de superficie del fondo marino requerida (frente a los aproximadamente 6 MW/km² habituales en la eólica marina), corresponden a modelados previos.
Esta comparación se refiere exclusivamente a la potencia instalada por unidad de superficie, no a la electricidad generada anualmente ni al coste de producción, que dependerán de las condiciones de cada emplazamiento. Dichas cifras deberán confirmarse con la operación real, ya que la generación final dependerá del recurso undimotriz específico, la disponibilidad del equipo y las pérdidas del sistema.
Desde una perspectiva económica, todavía no se ha demostrado que CETO pueda producir electricidad a un coste nivelado (LCOE) competitivo frente a otras tecnologías renovables maduras. La reducción de costes de instalación, operación y mantenimiento es, precisamente, uno de los objetivos clave que pretende validar el programa ACHIEVE.
El contexto de la energía oceánica en Europa
El programa ACHIEVE cuenta con el respaldo de varias iniciativas públicas. Forma parte del EuropeWave Pre-Commercial Procurement, una iniciativa cofinanciada por Horizonte 2020 que combina más de 22,5 millones de euros de fondos nacionales, regionales y europeos. En España, recibe apoyo del programa RENMARINAS Demos del Ministerio para la Transición Ecológica, gestionado a través del IDAE con fondos Next Generation EU, así como del Ente Vasco de la Energía (EVE).
Más allá del resultado técnico concreto, el proyecto se inscribe en una apuesta europea clara por la energía oceánica, que ha fijado objetivos estratégicos de al menos 1 GW de potencia instalada para 2030 y 40 GW para 2050. Es importante matizar que estas cifras son objetivos políticos y de planificación, no previsiones de capacidad garantizada. Si los datos recogidos en BiMEP son favorables, CETO podría aspirar a futuros despliegues comerciales en emplazamientos con recurso comparable, aunque ese escenario dependerá enteramente de la validación técnica y económica que ahora comienza.
Vía carnegiece.com

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