
Un prototipo con 1.596 pequeños generadores aprovecha el vapor de agua del aire para alimentar dispositivos de bajo consumo sin depender de pilas.
- 💧 Humedad ambiental convertida en electricidad.
- 🧱 Generadores integrados directamente en una superficie de papel.
- ⚡ 3,5 V obtenidos con un panel experimental.
- ⌨️ Energía suficiente para alimentar un teclado inalámbrico con apoyo de un condensador.
- 🌡️ Funcionamiento probado con alrededor del 38 % de humedad relativa.
- 📡 Sensores y pequeños dispositivos conectados como principal aplicación.
- 🏠 Electricidad y gestión de humedad en una misma superficie.
¿Por qué importa?
Una vivienda está llena de dispositivos que necesitan cantidades muy pequeñas de electricidad: sensores de temperatura, humedad o calidad del aire, detectores, controles domóticos y pequeños equipos inalámbricos. Alimentarlos individualmente significa instalar cableado o utilizar baterías que tarde o temprano hay que sustituir.
Investigadores de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos, plantean otra posibilidad bastante distinta: aprovechar una fuente de energía que ya está dentro del edificio. El vapor de agua presente continuamente en el aire.
Su prototipo convierte una superficie tan cotidiana como el papel pintado en una red de diminutos generadores eléctricos. No pretende competir con los paneles solares ni alimentar electrodomésticos. Su terreno está en otra escala, la de la electrónica de muy bajo consumo.
Una pared que aprovecha algo que normalmente pasa desapercibido
El aire de una vivienda nunca está completamente seco. Respirar, cocinar o ducharse añade vapor de agua constantemente y, además, los edificios suelen mantener unas condiciones mucho más estables que el exterior.
El equipo dirigido por Seokheun “Sean” Choi, profesor de Ingeniería Eléctrica e Informática de la Universidad de Binghamton, ha aprovechado esa circunstancia para desarrollar un papel equipado con pequeños generadores moist-electric o MEG.
El principio resulta curioso: el agua no cae sobre la superficie ni circula por una tubería. El dispositivo captura moléculas de agua directamente del aire.
La humedad absorbida provoca el movimiento de iones dentro del material. Al mantener distintas concentraciones de esos iones entre diferentes zonas aparece una separación de cargas y, con ella, una diferencia de potencial eléctrico.
La dificultad estaba en conseguir que ese desequilibrio no desapareciera rápidamente.

El truco está en controlar por dónde entra y sale el agua
Si todo el papel terminara humedeciéndose de manera uniforme, el gradiente que permite generar electricidad acabaría desapareciendo.
Los investigadores diseñaron por ello cada generador como una pequeña estructura con zonas que realizan funciones diferentes.
En los bordes se encuentra glicerol, un material higroscópico que atrae la humedad ambiental. Más hacia el interior aparece polivinilpirrolidona o PVP, un polímero que ayuda a dirigir el agua hacia la zona central.
En el centro entra en juego una capa tratada con cera. Su función es controlar la salida de la humedad y favorecer que termine abandonando la estructura nuevamente en forma de vapor.
Se crea así una especie de recorrido microscópico:
aire → absorción de humedad → desplazamiento dentro del papel → separación de cargas → evaporación
El detalle importante es esa última etapa. El sistema puede continuar recibiendo humedad porque también dispone de una vía para expulsarla.
De una pequeña celda a una superficie completa
Un generador aislado produce muy poca electricidad. Para comprobar si el concepto podía escalarse, el equipo construyó una superficie formada por 1.596 pequeñas unidades generadoras conectadas entre sí.
Cada unidad experimental ocupa aproximadamente 2 × 2 cm.
En ensayos individuales realizados con una humedad relativa elevada, cercana al 80 %, una celda alcanzó alrededor de 0,34 V, con una densidad máxima de potencia del orden de 2,2 µW/cm² de electrodo.
La prueba más interesante, sin embargo, llegó al acercarse a condiciones interiores mucho más normales.
El panel completo fue ensayado con aproximadamente un 38 % de humedad relativa y produjo alrededor de 3,5 V.
La electricidad se almacenó temporalmente en un condensador y permitió hacer funcionar un teclado inalámbrico.
No parece espectacular si se compara con un panel fotovoltaico. Tampoco debería hacerse esa comparación. La cantidad de energía disponible sigue siendo diminuta.
El experimento demuestra algo diferente: una superficie pasiva del edificio puede convertirse en fuente energética para dispositivos que apenas consumen electricidad.
El cableado queda escondido detrás
Convertir un experimento de laboratorio en algo parecido a un revestimiento exige resolver otro problema bastante terrenal: nadie quiere una pared cubierta de cables.
El equipo desarrolló las conexiones eléctricas de manera que quedaran ocultas en la parte posterior del papel.
Las distintas unidades pueden conectarse para aumentar la tensión o la corriente disponible. Los investigadores probaron configuraciones en serie y en paralelo dentro de su arquitectura.
Además, el objetivo de Choi es que los componentes puedan llegar a fabricarse mediante procesos de impresión, algo decisivo si algún día se pretende producir superficies de gran tamaño a un coste razonable.
Aquí todavía queda camino.

Una aplicación especialmente interesante: edificios llenos de sensores
La evolución de los edificios inteligentes está multiplicando el número de sensores instalados.
Un edificio puede medir temperatura, humedad, concentración de CO₂, ocupación, iluminación, apertura de puertas o calidad del aire. Individualmente consumen poco. El problema aparece cuando existen cientos o miles.
Cambiar periódicamente sus pilas genera mantenimiento y residuos. Llevar alimentación eléctrica hasta cada punto tampoco siempre resulta práctico.
Una superficie capaz de producir continuamente pequeñas cantidades de electricidad podría alimentar directamente algunos sensores o recargar sistemas de almacenamiento de pequeña capacidad.
Ahí encaja mucho mejor esta tecnología que en la idea de una pared produciendo electricidad para toda la casa.
Y hay otra ventaja: las paredes ofrecen una superficie enorme que normalmente permanece energéticamente desaprovechada.
También podría intervenir en la humedad interior
El prototipo no se limita a generar electricidad. Al capturar y desplazar continuamente moléculas de agua, también puede modificar la humedad del aire próximo.
En uno de los ensayos a escala de habitación, la humedad medida pasó aproximadamente del 38 % al 32 % en 15 minutos. En una cámara experimental más pequeña y controlada, 28 unidades redujeron una humedad cercana al 75 % hasta aproximadamente el 50 % en cuatro minutos.
Estos resultados necesitan bastante contexto.
No significan que un futuro papel pintado vaya a sustituir un deshumidificador doméstico. Las condiciones de una cámara experimental y las de una vivienda real son muy diferentes. Además, la capacidad efectiva dependería del volumen de la estancia, ventilación, temperatura, producción de vapor de agua y superficie instalada.
Lo interesante es la posibilidad de desarrollar un material con doble función: captar energía y participar pasivamente en la gestión de la humedad.
Si esa capacidad pudiera demostrarse a escala real y mantenerse durante años, podría resultar especialmente atractiva en edificios donde controlar la humedad supone una parte del consumo de climatización.
De la pared pasiva a la superficie funcional
La investigación forma parte de un campo más amplio conocido como papertronics, que busca fabricar sensores, circuitos y sistemas energéticos utilizando papel como soporte.
La ventaja es evidente: el papel es ligero, flexible, barato y compatible con numerosos procesos de impresión. Pero llevar una tecnología de este tipo desde una hoja de laboratorio hasta un revestimiento de construcción plantea exigencias mucho mayores.
Una pared debe soportar años de funcionamiento, variaciones de temperatura y humedad, polvo, golpes, posibles reparaciones y limpieza.
Además, cualquier producto comercial tendría que demostrar seguridad eléctrica y frente al fuego, estabilidad de sus materiales y compatibilidad con las normativas aplicables a los productos de construcción.
Es uno de esos casos en los que fabricar algo que funciona y fabricar algo que pueda permanecer diez años en una casa son problemas muy diferentes.
Ficha técnica
Cómo funciona
El sistema utiliza generadores moist-electric (MEG) fabricados sobre papel. El glicerol situado en la periferia absorbe vapor de agua del ambiente. La PVP ayuda a transportar la humedad hacia el interior y una región central tratada con cera facilita su liberación nuevamente como vapor.
Ese transporte mantiene diferencias de concentración iónica entre las distintas regiones del material. La separación de cargas produce una diferencia de potencial que puede recogerse mediante electrodos.
En cifras
- 2 × 2 cm: tamaño aproximado de cada unidad generadora experimental.
- 1.596 unidades: generadores integrados en el panel de demostración.
- ≈0,34 V: tensión obtenida por una unidad en ensayos con aproximadamente un 80 % de humedad relativa.
- ≈2,2 µW/cm²: densidad máxima de potencia medida por superficie de electrodo en esas condiciones experimentales.
- ≈3,5 V: tensión alcanzada por el panel a aproximadamente un 38 % de humedad relativa.
- 38 % → 32 %: reducción de humedad observada en una prueba de 15 minutos con el panel, un resultado experimental que no debe extrapolarse directamente a una vivienda completa.
Qué tiene de diferente
Los generadores de humedad convencionales suelen depender de una distribución asimétrica de materiales para mantener el gradiente necesario.
La arquitectura desarrollada en Binghamton incorpora zonas diferenciadas de entrada, transporte y salida de humedad en el mismo plano del papel. Esto facilita colocar numerosas unidades sobre una superficie plana y esconder las conexiones eléctricas detrás.
La otra diferencia está en el objetivo: aprovechar la humedad relativamente estable de los espacios interiores en lugar de buscar exclusivamente ambientes exteriores muy húmedos.
Comparación directa con la tecnología convencional
| Característica | Papel moist-electric | Electricidad convencional para sensores |
|---|---|---|
| Fuente | Humedad ambiental | Red eléctrica o batería |
| Potencia disponible | Muy baja | Muy superior |
| Combustible | Ninguno | Depende de la fuente |
| Baterías | Potencialmente evitables en algunos usos | Habituales en sensores autónomos |
| Cableado | Integrable detrás de la superficie | Necesario si existe conexión a red |
| Aplicación razonable | Sensores y electrónica ultrabaja | Prácticamente cualquier dispositivo |
| Estado tecnológico | Experimental | Comercial y madura |
Limitaciones
La potencia continúa siendo muy pequeña y está lejos de la necesaria para alimentar electrodomésticos o sustituir instalaciones eléctricas convencionales.
El rendimiento depende de la humedad disponible. Los mejores valores de una celda individual se obtuvieron bajo condiciones considerablemente más húmedas que las habituales en muchas viviendas.
También falta conocer la durabilidad durante años, la estabilidad del glicerol y de los demás materiales, el comportamiento frente a suciedad y envejecimiento, los costes de fabricación a gran escala y el rendimiento energético de superficies extensas en edificios reales.
La reducción de humedad observada experimentalmente tampoco demuestra todavía un ahorro significativo de climatización.
Por último, antes de considerar positivo su balance ambiental será necesario evaluar el ciclo de vida completo del revestimiento y su reciclabilidad.
En qué fase se encuentra
Prototipo experimental de laboratorio con demostración funcional a mayor escala.
Los investigadores han construido un panel con miles de generadores y han demostrado una aplicación real de muy bajo consumo, pero no existe todavía un producto comercial de papel pintado listo para instalar en viviendas.
Quién está detrás
La investigación procede de la Universidad de Binghamton, State University of New York, Estados Unidos.
El trabajo está dirigido por Seokheun “Sean” Choi, profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica e Informática del Thomas J. Watson College of Engineering and Applied Science.
Participan Guangya “Roger” Yuan y Yang “Lexi” Gao.
Fuente de los datos
Los resultados proceden del estudio experimental “Moist-Electric Wallpaper With Engineered Unidirectional Moisture Transport for Indoor Energy Harvesting and Humidity Management”, publicado en septiembre de 2026 en la revista científica Advanced Energy Materials.
La Universidad de Binghamton ha difundido posteriormente los resultados y las posibles aplicaciones del prototipo.
Más información: Moist-Electric Wallpaper With Engineered Unidirectional Moisture Transport for Indoor Energy Harvesting and Humidity Management

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