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Investigador de la Universidad de Tennessee desarrolla un material térmico basado en bacterias que mejora la disipación de calor hasta 10 veces

25 junio, 2026 Deja un comentario

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Científicos estadounidenses crean un material de refrigeración fabricado con bacterias que podría mantener más frías las baterías de vehículos eléctricos y los dispositivos electrónicos.

  • 🦠 Bacterias como fábrica de materiales avanzados.
  • 🌡️ Conductividad térmica entre 5 y 10 veces superior.
  • 🔋 Baterías de vehículos eléctricos más eficientes y duraderas.
  • 💻 Mejor refrigeración para electrónica de alta potencia.
  • ♻️ Fabricación a temperatura ambiente y con agua.
  • 🏭 Menor uso de productos químicos agresivos.
  • 🚁 Aplicaciones previstas en drones, almacenamiento energético y electrónica.
  • 🌍 Paso importante hacia una industria más sostenible.

Cuando las bacterias se convierten en ingenieras de materiales

La refrigeración es uno de los grandes retos tecnológicos de la actualidad. A medida que ordenadores, centros de datos, sistemas de inteligencia artificial, baterías de vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos aumentan su potencia, también generan más calor. Ese exceso térmico reduce el rendimiento, acelera el desgaste de los componentes y puede acortar considerablemente su vida útil.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Tennessee, Knoxville, ha desarrollado una propuesta muy diferente a los métodos convencionales: utilizar bacterias para fabricar materiales capaces de disipar el calor con mucha mayor eficacia, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental del proceso de producción.

Los resultados, publicados en la revista Matter, muestran un enfoque que podría transformar tanto la fabricación de materiales térmicos como la gestión del calor en numerosos sectores tecnológicos.

Un material fabricado por microorganismos

Los llamados materiales de interfaz térmica desempeñan un papel silencioso, aunque fundamental, en casi cualquier dispositivo electrónico. Se colocan entre el componente que genera calor y el sistema de refrigeración para eliminar pequeñas bolsas de aire que dificultan la transferencia térmica.

Cuanto mejor funciona este material, más rápido abandona el calor el dispositivo y menor es el riesgo de sobrecalentamiento.

La gran novedad del trabajo dirigido por Weinan Xu consiste en producir estos materiales mediante biosíntesis microbiana, un proceso en el que determinadas bacterias utilizan azúcares como fuente de carbono y iones metálicos para construir de forma natural estructuras híbridas orgánicas e inorgánicas.

Todo ocurre a temperatura ambiente y en una solución acuosa, sin necesidad de hornos industriales, temperaturas extremas o reactivos químicos especialmente agresivos. Es un cambio de enfoque bastante llamativo respecto a la fabricación tradicional.

Hasta diez veces mejor conducción del calor

Las pruebas realizadas muestran que el nuevo biocompuesto alcanza una conductividad térmica entre cinco y diez veces superior a la de muchos materiales de interfaz térmica convencionales.

Esta mejora puede traducirse en ventajas muy importantes:

  • Baterías de vehículos eléctricos con temperaturas más estables durante la carga y descarga.
  • Ordenadores y servidores capaces de mantener un mayor rendimiento durante largos periodos de trabajo.
  • Electrónica de potencia con menor degradación por estrés térmico.
  • Drones y sistemas militares más fiables en condiciones exigentes.

En la práctica, controlar mejor la temperatura permite que los componentes sufran menos fatiga, mantengan sus prestaciones durante más tiempo y necesiten menos mantenimiento.

Un proceso mucho más respetuoso con el medio ambiente

La fabricación convencional de muchos materiales avanzados requiere grandes cantidades de energía debido a las altas temperaturas de procesamiento y al uso de sustancias químicas complejas.

En este caso, las propias bacterias realizan buena parte del trabajo de síntesis.

Este tipo de fabricación biológica encaja con una tendencia cada vez más presente en la industria: aprovechar organismos vivos para producir materiales de alto valor añadido con una menor huella ambiental. La biotecnología industrial ya se emplea para fabricar bioplásticos, enzimas, biocombustibles y productos farmacéuticos, y ahora empieza a abrirse camino también en el ámbito de los materiales funcionales.

Además de reducir el consumo energético durante la fabricación, estos procesos pueden facilitar cadenas de producción más limpias y menos dependientes de materias primas tratadas mediante procesos muy intensivos.

Aplicaciones que van mucho más allá de la refrigeración

El equipo investigador considera que esta tecnología puede extenderse a otros ámbitos.

Una de las líneas de trabajo ya iniciadas consiste en aplicar principios similares a la recuperación de tierras raras, elementos esenciales para fabricar motores eléctricos, aerogeneradores, paneles solares, imanes permanentes o dispositivos electrónicos.

La recuperación y reciclaje de estos materiales se ha convertido en una prioridad estratégica en muchas regiones del mundo. De hecho, la Unión Europea, a través de la Ley de Materias Primas Fundamentales (Critical Raw Materials Act), impulsa el aumento del reciclaje y la diversificación del suministro para reducir la dependencia exterior de minerales críticos.

Los investigadores también estudian posibles aplicaciones biomédicas, donde las estructuras obtenidas mediante microorganismos podrían ofrecer una buena compatibilidad con tejidos biológicos para futuras soluciones de ingeniería tisular.

El siguiente desafío: producirlo a gran escala

Aunque los resultados son prometedores, todavía queda un paso importante antes de verlo en productos comerciales.

Actualmente, fabricar este material puede requerir desde varios días hasta algunas semanas. El objetivo del equipo pasa por reducir los tiempos de producción, disminuir los costes y escalar el proceso industrial.

Los investigadores ya mantienen conversaciones con empresas interesadas en utilizar estos materiales en baterías de vehículos eléctricos, electrónica avanzada, sistemas de almacenamiento energético y drones, sectores donde una mejor gestión del calor puede marcar una diferencia importante.

Si la industrialización avanza con éxito, esta tecnología podría incorporarse en los próximos años a productos de uso cotidiano.

Potencial

La combinación de biotecnología y ciencia de materiales abre una vía muy interesante para desarrollar componentes más eficientes sin aumentar el impacto ambiental de su fabricación.

Si esta tecnología logra escalar industrialmente, podría contribuir a fabricar vehículos eléctricos más duraderos, dispositivos electrónicos con una vida útil más larga y sistemas de almacenamiento energético más fiables. También podría reducir parte del consumo energético asociado a la producción de materiales avanzados y favorecer una economía más circular gracias a su posible aplicación en la recuperación de minerales estratégicos.

A veces los avances más prometedores no llegan de grandes máquinas o procesos complejos. En ocasiones, empiezan con organismos microscópicos capaces de hacer un trabajo extraordinario utilizando únicamente agua, nutrientes y un poco de tiempo. Ahí reside buena parte del potencial de esta investigación.

Más información: Muxuan Yang et al, Sustainable hierarchical biocomposites with exceptional thermal conductivity based on programmable microbial biosynthesis, Matter (2026). DOI: 10.1016/j.matt.2026.102806

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Publicado en: Eficiencia energética

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