La eficiencia energética es una práctica que tiene como objeto reducir el consumo energético, manteniendo los mismos servicios energéticos, sin disminuir el servicio, confort ni la calidad de vida, asegurando el abastecimiento, protegiendo el medio ambiente y fomentando la sostenibilidad …
En la medida que el consumo de energía por unidad de producto producido o de servicio prestado sea cada vez menor, aumenta la eficiencia energética.
Tanto la tecnología disponible, como los hábitos responsables, hacen posible un menor consumo de energía, mejorando la competitividad de las empresas y la calidad de vida personal.
Realizar mejoras para una mayor eficiencia energética de una entidad incluye todos los cambios que conllevan una reducción de la cantidad de energía para un mismo nivel de actividad. Además de ahorrar energía, se disminuye el impacto ambiental. Entre las medidas que se pueden implantar para ahorrar energía se encuentran:
Reducir el consumo de los edificios, mediante equipos de bajo consumo energético o rehabilitándolos según criterios de eficiencia energética. Un ejemplo claro de medidas rentables en periodos reducidos de tiempo están en los sistemas de alumbrado eficiente.
Disminuir el consumo de los procesos productivos en los centros de actividad industrial, a través de nuevas tecnologías de alta eficiencia energética.
En el transporte y la movilidad: reduciendo el consumo de combustible, adquiriendo vehículos de alta eficiencia energética o promoviendo la conducción eficiente.
Nuestros hábitos en el uso de energía y la tecnología disponible permiten reducir nuestro consumo y lograr un mayor ahorro energético. Todos podemos lograr un ahorro energético tanto en nuestro hogar como en nuestro lugar de trabajo manteniendo en nuestro día a día costumbres de consumo responsable para no incurrir en un gasto inútil de energía.
Científicos estadounidenses crean un material de refrigeración fabricado con bacterias que podría mantener más frías las baterías de vehículos eléctricos y los dispositivos electrónicos.
La refrigeración líquida de NVIDIA Blackwell permite centros de datos para IA con hasta 30 veces más eficiencia energética y 300 veces más eficiencia hídrica.