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Investigadores alemanes descubren que hasta el 4% de la contaminación del aire urbano proviene de microplásticos liberados por neumáticos

24 mayo, 2026 2 comentarios

4.6/5 - (12 votos)
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Imagen: bilanol – Depositphotos.

Científicos de Leipzig detectan partículas plásticas invisibles de neumáticos en el aire urbano, capaces de penetrar profundamente en los pulmones.

  • 🔬 Microplásticos invisibles en el aire urbano.
  • 🚗 Desgaste de neumáticos como principal fuente.
  • 🌫️ Hasta un 4 % de las partículas del aire con origen plástico.
  • ⚡ Coches eléctricos también implicados.
  • 🫁 Partículas finas capaces de llegar al pulmón profundo.
  • 🏙️ Tráfico urbano, frenadas y asfaltos abrasivos en el punto de mira.
  • 📉 Nuevos retos para las políticas de calidad del aire.

Los neumáticos liberan microplásticos invisibles que ya forman parte del aire de las ciudades

La contaminación urbana está cambiando de forma. Durante décadas, el foco se colocó sobre los tubos de escape, el humo diésel o las emisiones industriales. Ahora aparece otro problema mucho más discreto, prácticamente invisible y bastante difícil de controlar: los microplásticos liberados por el desgaste de los neumáticos.

Un estudio realizado en la ciudad alemana de Leipzig ha detectado que hasta un 4 % de las partículas presentes en el aire urbano tienen origen plástico, y que la mayor parte procede del contacto diario entre ruedas y asfalto. Lo preocupante no es solo la cantidad. También el tamaño. Muchas de estas partículas son tan pequeñas que pueden permanecer suspendidas durante horas y penetrar profundamente en el sistema respiratorio.

La investigación desmonta una idea bastante extendida: que electrificar el transporte resolverá automáticamente el problema de la contaminación urbana. Ayuda, claro. Muchísimo. Pero no elimina todas las emisiones. Hay contaminación que no sale del motor.

El enemigo que no sale del tubo de escape

Cada vez que un vehículo acelera, gira o frena, los neumáticos sufren una abrasión continua contra el pavimento. Esa fricción arranca diminutos fragmentos de goma y compuestos sintéticos que terminan dispersándose en el entorno.

Hasta ahora, gran parte de este material acababa asociado al polvo de carretera o a la contaminación del suelo. El trabajo desarrollado por el Instituto Leibniz de Investigación Troposférica (TROPOS), dirigido por el químico atmosférico Hartmut Herrmann, demuestra que una parte importante también queda flotando en el aire que respiran peatones, ciclistas y vecinos de zonas con tráfico intenso.

Para analizarlo, los investigadores instalaron captadores de aire de gran volumen en una de las arterias principales de Leipzig durante dos semanas. Después aplicaron técnicas de identificación térmica capaces de diferenciar partículas plásticas de hollín, polen o polvo mineral.

El resultado fue bastante claro: aproximadamente dos tercios de los microplásticos detectados procedían directamente del desgaste de neumáticos.

Los coches eléctricos tampoco escapan del problema

Aquí aparece una de las partes más incómodas del debate climático sobre movilidad. Los vehículos eléctricos reducen emisiones de CO₂ y eliminan gases contaminantes del escape. Nadie discute eso. El problema es que siguen necesitando neumáticos. Y además suelen ser vehículos más pesados debido a las baterías.

Más peso implica generalmente más fricción y mayor desgaste de ruedas. En tráfico urbano, donde abundan las frenadas y aceleraciones constantes, el fenómeno puede intensificarse.

Eso no significa que los coches eléctricos contaminen más que los de combustión en términos globales. Ni mucho menos. Lo que sí deja claro este tipo de estudios es que la transición energética necesita una mirada más amplia. Cambiar el motor no basta si las ciudades siguen dependiendo de millones de desplazamientos motorizados diarios.

De hecho, la Unión Europea ya trabaja en nuevas normativas para limitar las emisiones no relacionadas con el escape dentro de los futuros estándares Euro 7. Entre ellas aparecen las partículas generadas por frenos y neumáticos, un tema prácticamente olvidado hasta hace pocos años.

Partículas diminutas, impactos todavía inciertos

Los investigadores detectaron partículas tanto gruesas como ultrafinas. Las más pequeñas, inferiores a 2,5 micras, son especialmente preocupantes porque pueden permanecer suspendidas más tiempo y alcanzar las zonas profundas del pulmón.

El estudio estima que una persona podría inhalar diariamente alrededor de 2,1 microgramos de plástico en exteriores urbanos como Leipzig. Parece poquísimo. Lo es a simple vista. Pero la exposición resulta continua, silenciosa y acumulativa.

Todavía existe bastante incertidumbre científica sobre cómo interactúan exactamente estos microplásticos con el organismo humano. Algunos estudios recientes relacionan la exposición prolongada con inflamación pulmonar, estrés oxidativo y posibles efectos cardiovasculares. Otros trabajos analizan la capacidad de estas partículas para transportar metales pesados o contaminantes adheridos en superficie.

Ahí está uno de los grandes retos. No se trata únicamente de plástico. Muchas ruedas contienen mezclas complejas de aditivos químicos, negro de carbono, zinc y compuestos sintéticos diseñados para soportar temperaturas extremas y deformaciones constantes.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

El problema no termina en el aire. Buena parte de las partículas generadas por los neumáticos acaba depositándose sobre el suelo o siendo arrastrada por la lluvia hacia alcantarillas, ríos y zonas costeras.

En entornos urbanos, estos residuos terminan formando parte del polvo doméstico, de los sedimentos y de las aguas pluviales. Algunas investigaciones europeas ya consideran el desgaste de neumáticos como una de las mayores fuentes de microplásticos primarios liberados al medio ambiente.

Los ecosistemas acuáticos son especialmente vulnerables. Los fragmentos más pequeños pueden ser ingeridos por organismos microscópicos, peces o moluscos, entrando poco a poco en la cadena alimentaria.

Además, las partículas oscuras procedentes de neumáticos absorben calor y pueden alterar propiedades físicas de suelos y sedimentos. Parece un detalle menor, pero en zonas urbanas densas todo suma: temperaturas, contaminación, impermeabilización del suelo… una mezcla complicada.

Y hay otro asunto importante. Este tipo de contaminación afecta sobre todo a quienes viven cerca de grandes avenidas o zonas logísticas. No todas las personas respiran el mismo aire. La desigualdad ambiental aparece otra vez.

El urbanismo también juega un papel clave

Reducir este problema no depende únicamente de fabricar mejores neumáticos. El diseño urbano influye muchísimo.

Ciudades con más transporte público, carriles bici seguros, calles peatonales y menor dependencia del coche privado generan menos abrasión total. Menos frenazos. Menos tráfico pesado. Menos partículas suspendidas.

También empiezan a aparecer soluciones tecnológicas interesantes. Algunos fabricantes trabajan en compuestos de neumáticos más resistentes y con menor desprendimiento de partículas. Otros investigan sistemas de captación instalados cerca de las ruedas para recoger parte del polvo generado antes de que se disperse.

Incluso el pavimento importa. Asfaltos menos abrasivos o mejor mantenidos podrían reducir parte del desgaste. Parece una tontería. No lo es.

Una contaminación que apenas empieza a medirse

Durante años, la calidad del aire se evaluó sobre todo mediante gases y partículas asociadas a combustibles fósiles. Ahora las técnicas analíticas permiten identificar polímeros concretos suspendidos en la atmósfera urbana. Eso cambia bastante el panorama.

Ciudades como Shanghái, Kioto o Graz ya habían detectado microplásticos en suspensión atmosférica, aunque con cifras variables según tráfico, clima y metodología utilizada. Leipzig aporta ahora una referencia importante para Europa central y confirma que la contaminación plástica aérea ya forma parte del día a día urbano.

Más información: Composition, interactions and resulting inhalation risk of micro- and nano-plastics in urban air | Communications Earth & Environment

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Publicado en: Contaminación

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Comentarios

  1. Sergi dice

    24 mayo, 2026 a las 23:48

    Ya veréis cuando descubran que los coches eléctricos, al pesar más que los de combustión, sufran de más desgaste en los neumáticos.

    Responder
  2. Anónimo dice

    25 mayo, 2026 a las 00:53

    ME CHOCAN LOS ANUNCIOS DE TEMU, PUES CONSTANTEMENTES ENTRAN Y TAPAN LAS NOTICIAS QUE LE INTERESAN A UNO, YA ME TIENEN FASTIDIADA, ELLOS TIENE SU PROPIA PLATAFORMA, PORQUE QUIEREN OBLIGARLO A UNO A COMPRARLES, HABRA GENTE FALTA DE CRITERIO QUE LES COMPRE, YO NO LO HAGO, NO ME INTERESAN SUS ARTICULOS. GRACIAS POR PREGUNTAR.

    Responder

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