
Científicos descubren que los monos en Gibraltar ingieren tierra como “remedio” tras consumir comida humana rica en azúcar y grasa.
- 🟢 Cambios en dieta salvaje → comida humana ultraprocesada.
- 🍟 Azúcar, sal, lácteos → desequilibrio digestivo.
- 🌱 Geofagia como respuesta natural.
- 🧪 Suelo con minerales → efecto protector intestinal.
- 👀 Aprendizaje social → comportamiento que se expande.
- 📍 Zonas turísticas → mayor impacto humano.
- 📉 Estacionalidad clara → verano más alteración.
- 🌍 Interacción humano-fauna → cambios culturales en animales.
Monos que comen tierra para adaptarse a la comida basura de los turistas
Un grupo de monos en un famoso peñón rocoso ha desarrollado un hábito poco común: comen tierra de forma deliberada. Puede parecer algo extraño, incluso anecdótico, pero detrás hay una señal clara de cómo la actividad humana está transformando los ecosistemas de manera silenciosa.
Los visitantes llegan por las vistas, por las fotos, por la experiencia de acercarse a animales salvajes. Y, casi sin darse cuenta, alteran su comportamiento. Muchos llevan comida, que acaba en manos —rápidas, curiosas— de los macacos.
Con el tiempo, estos alimentos se han integrado en su dieta. Dulces, snacks salados, productos ricos en grasas… todo mezclado con lo que deberían comer en libertad.
Y claro, el cuerpo pasa factura.
Comida basura y estómagos alterados
Los macacos de Gibraltar no rehúyen el contacto humano. En zonas con alta afluencia turística, consumen chocolate, patatas fritas o helados con bastante frecuencia.
El problema es que estos alimentos están muy lejos de su dieta natural: hojas, semillas, frutos, insectos ocasionales. Lo que para un humano es un capricho, para ellos es un choque fisiológico.
Ese cambio alimentario altera el equilibrio del microbioma intestinal, generando molestias digestivas. Aquí entra en juego un comportamiento clave: la geofagia, es decir, la ingesta de tierra.
Es una respuesta adaptativa.
Por qué la tierra puede ayudar
El suelo no es un simple sustrato inerte. Contiene minerales, arcillas y microorganismos que pueden interactuar con el sistema digestivo.
En estos macacos, la tierra actúa como una especie de barrera natural. Reduce la absorción de compuestos dañinos y puede aliviar síntomas como náuseas o diarrea. Algo parecido a un antiácido rudimentario. Natural, sin laboratorio.
Además, aporta bacterias que pueden ayudar a restaurar el equilibrio del microbioma. No es una solución perfecta, pero funciona. Al menos lo suficiente como para que el comportamiento se mantenga.
Hay otro factor importante: los lácteos. Tras el destete, los primates pierden la capacidad de digerir lactosa. Y, sin embargo, el helado es uno de los alimentos más consumidos por estos animales cuando interactúan con turistas.
La combinación es explosiva.
Un comportamiento que se contagia
Este hábito no aparece de forma aislada. Se transmite. Se observa. Se imita.
Los investigadores registraron múltiples episodios semanales de consumo de tierra, muchos de ellos en grupo. La mayoría ocurrían en presencia de otros individuos, lo que facilita el aprendizaje social.
Aquí empieza a verse algo más profundo: pequeños patrones culturales dentro de cada grupo. No todos los macacos eligen el mismo tipo de suelo. Algunos prefieren arcillas ricas en hierro, otros llegan a consumir tierra mezclada con restos urbanos.
Sí, incluso eso.
Una cultura emergente en animales influida por humanos.
Donde los turistas marcan la diferencia
El factor determinante es la proximidad a las personas. Los grupos que viven en zonas más transitadas consumen más comida humana… y también más tierra.
La relación es directa.
En áreas con menor presencia turística, este comportamiento prácticamente desaparece. Eso desmonta cualquier duda: no es una conducta natural habitual, es una respuesta a un entorno alterado.
También hay un patrón estacional muy claro. En verano, con más turistas, aumenta el consumo de comida procesada. En invierno, disminuye. Y la geofagia sigue exactamente la misma tendencia.
Actualmente, cerca de un 18,8% de la dieta de estos macacos procede de alimentos humanos. No es una cifra menor. Es un cambio estructural.
Una historia compartida durante siglos
Estos macacos llevan siglos conviviendo con humanos. Probablemente llegaron desde el norte de África en época medieval y desde entonces se han convertido en un símbolo del lugar.
Hoy viven en grupos estables, con apoyo humano a través de estaciones de alimentación controlada que proporcionan frutas y verduras.
Pero el atractivo de la comida humana sigue siendo fuerte. No por necesidad. Por preferencia energética. Es pura biología evolutiva: los alimentos ricos en calorías activan mecanismos de recompensa.
Lo mismo que nos pasa a nosotros.
Una forma de vida en transformación
Lo interesante aquí no es solo el cambio físico, sino el comportamiento. Los macacos no solo se adaptan… están desarrollando nuevas estrategias y transmitiéndolas.
En tiempo real.
Este caso muestra cómo los animales pueden modificar su cultura cuando viven en entornos altamente influenciados por humanos. Y lo hacen rápido. Más de lo que se suele pensar.
Más información: Geophagy in Gibraltar Barbary macaques is a primate tradition anthropogenically induced | Scientific Reports



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