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Sacando fertilizante más limpio de la nada: Investigadores desarrollan método para producir amoníaco sin emisiones a temperatura ambiente usando calcio

19 enero, 2026 Deja un comentario

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Equipo de Chicago crea reactor portátil que genera fertilizante con electricidad renovable y sin CO₂.

  • ⚗️ El amoníaco, usado en limpieza y sobre todo como fertilizante, supera las 170 millones de toneladas producidas al año.
  • 🌍 El proceso Haber-Bosch, método tradicional, consume mucha energía y genera entre 1–3% de las emisiones globales de CO₂.
  • 🔬 Investigadores de la UIC desarrollan un método más limpio para producir amoníaco usando electricidad renovable.
  • 🧪 El nuevo proceso usa calcio para fijar nitrógeno y producir amoníaco a temperatura ambiente, sin CO₂.
  • 🚜 La visión: reactores pequeños que permitan a agricultores producir su propio fertilizante bajo demanda.
  • 🧊 El prototipo actual es del tamaño de 1 cm² y genera ~1 gramo de amoníaco al día (una gominola).
  • 📈 El equipo trabaja en escalarlo hasta 1 m² y producir 11 libras/día junto a General Ammonia Co.
  • 🔋 Futuro objetivo: iniciar la reacción solo con agua, haciendo el proceso aún más accesible.
  • 🧠 UIC ya ha patentado la tecnología y avanza hacia pruebas piloto en Chicago.

Una nueva forma, más limpia, de fabricar un fertilizante común

La última vez que alguien limpió un cristal o pulió una superficie blanca, probablemente usó amoníaco. Pero fuera del hogar, este compuesto cumple un papel mucho más decisivo: sostener la producción mundial de alimentos. Cada año se fabrican más de 170.000.000 de toneladas métricas, la mayoría destinadas a fertilizar cultivos como maíz, algodón y soja. Detrás de ese volumen hay una maquinaria industrial gigantesca, centralizada y, sobre todo, intensiva en energía fósil.

En ese contexto, el trabajo liderado por Meenesh Singh, profesor de ingeniería química en la Universidad de Illinois en Chicago, propone un giro de escala y de lógica. En lugar de grandes plantas humeantes en polos industriales, su equipo está desarrollando reactores compactos capaces de producir amoníaco directamente en el lugar donde se necesita, alimentados por electricidad renovable y minerales abundantes de la propia Tierra.

El amoníaco se forma a partir de dos ingredientes básicos: nitrógeno del aire e hidrógeno. Tradicionalmente, unirlos exige temperaturas extremas y presiones colosales mediante el conocido proceso Haber-Bosch, una tecnología centenaria que, aunque eficaz, es responsable de entre el 1 % y el 3 % de las emisiones globales de dióxido de carbono. No solo por la reacción en sí, sino por la energía fósil que se quema para mantener esas condiciones.

Singh y su equipo buscaron una vía menos violenta, más paciente con la química. Tras descartar materiales escasos como el litio, se centraron en el calcio, un elemento común en la corteza terrestre. Al hacerlo reaccionar con nitrógeno, forman nitruro de calcio, una especie de “almacén químico” que luego puede combinarse con átomos de hidrógeno para liberar amoníaco a temperatura ambiente y sin emitir CO₂ en el proceso.

En el laboratorio, esta idea toma forma en un dispositivo pequeño, casi modesto: un reactor de 1 centímetro cuadrado que produce alrededor de 1 gramo de amoníaco al día, el peso aproximado de una gominola. No es una fábrica, es una demostración de que la química puede funcionar de otra manera. El siguiente paso ya está en marcha: escalar el sistema primero a superficies de 100 centímetros cuadrados y, con el tiempo, a 1 metro cuadrado.

La colaboración con la empresa General Ammonia Co. busca llevar esta tecnología fuera del entorno académico. En una fase piloto en el área de Chicago, el objetivo es alcanzar una producción cercana a los 5 kilogramos diarios, un volumen aún pequeño a escala industrial, pero significativo como prueba de concepto para un modelo descentralizado.

Hay un detalle que obsesiona al equipo. Hoy, el proceso sigue necesitando hidrógeno en forma de gas. El “santo grial”, como lo describe Singh, sería partir directamente del agua, usando electricidad renovable para separar el hidrógeno en el propio sistema. Eso convertiría estos reactores en auténticas microfábricas de fertilizante autónomas, capaces de funcionar con aire, agua y sol o viento.

Más allá del laboratorio, esta idea conecta con movimientos más amplios. En regiones rurales de África, Asia o América Latina, donde el acceso a fertilizantes es irregular o caro, la posibilidad de producirlos localmente podría cambiar la economía de una cosecha. En Europa y Norteamérica, encaja con las estrategias de descarbonización de la agricultura y con los objetivos de reducción de emisiones asociados a los sistemas alimentarios.

Imagen: atitayapimpa1234 – Depositphotos.

Potencial

Esta tecnología apunta a una agricultura menos dependiente de cadenas globales frágiles. En un mundo con crisis energéticas, conflictos y cambios climáticos que afectan al comercio, producir insumos básicos en origen se convierte en una forma de resiliencia.

Imaginemos cooperativas agrícolas con pequeños reactores alimentados por paneles solares o aerogeneradores locales. Aire, agua y electricidad limpia entrando por un lado. Fertilizante saliendo por el otro. Sin intermediarios, sin grandes emisiones asociadas, sin viajes de miles de kilómetros.

En paralelo, el enfoque encaja con políticas que ya se están discutiendo en distintos países para descarbonizar los fertilizantes y exigir trazabilidad de su huella de carbono. Un amoníaco producido a temperatura ambiente, con electricidad renovable, podría convertirse en un estándar de referencia para mercados que buscan alimentos con menor impacto climático.

No es una solución mágica. Escalar, abaratar y garantizar la seguridad de estos sistemas llevará tiempo. Pero la dirección es clara: acercar la química a la tierra que alimenta, hacerla más limpia, más accesible y más humana. A veces, los grandes cambios empiezan con un reactor del tamaño de una uña y una idea que se niega a seguir el camino de siempre.

Vía Una forma nueva y más limpia de hacer un fertilizante común | UIC hoy

Más información: Estabilización del nitruro de calcio para una síntesis electroquímica eficiente y a largo plazo de amoníaco | PNAS

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Publicado en: Amoniaco

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