
Supercondensador fabricado con botellas PET supera a diseños tradicionales con separador de fibra de vidrio.
- Botellas de plástico convertidas en almacenamiento de energía.
- Nuevo supercondensador hecho 100 % con PET reciclado.
- Rinde mejor que modelos con separadores de fibra de vidrio.
- Proceso de fabricación con baja huella ambiental.
- Solución realista a la crisis del plástico y energética.
Supercondensador de alto rendimiento fabricado a partir de botellas de agua recicladas
Cada año se producen más de 500.000 millones de botellas de plástico de un solo uso. La gran mayoría termina en vertederos o en el océano. Frente a esta problemática, un equipo de investigadores ha desarrollado un supercondensador de alto rendimiento utilizando exclusivamente botellas de agua recicladas. Este avance, publicado en Energy & Fuels, no solo aprovecha un residuo ampliamente disponible como el PET, sino que además supera en rendimiento a dispositivos fabricados con materiales convencionales, como los separadores de fibra de vidrio.
Una segunda vida energética para el PET
El PET (polietileno tereftalato) es un material resistente y barato, pero también persistente en el medio ambiente. Hasta ahora, gran parte del reciclaje de este plástico se enfocaba en producir fibras textiles o envases de menor calidad. Sin embargo, este nuevo enfoque propone un reciclaje funcional con alto valor añadido, orientado a la transición energética.
Los investigadores, liderados por Yun Hang Hu, aplicaron un tratamiento térmico al PET para transformarlo en componentes clave de un tipo específico de supercondensador: el condensador de doble capa eléctrica (EDLC, por sus siglas en inglés). Estos dispositivos son conocidos por su capacidad para almacenar y liberar grandes cantidades de energía de forma rápida y repetida, lo que los hace ideales para aplicaciones donde se necesita potencia instantánea, como en vehículos eléctricos o sistemas de respaldo energético.
Dos procesos, un solo residuo
El equipo desarrolló dos técnicas complementarias a partir de la misma materia prima:
- Electrodos de carbono poroso: Las botellas se trituraron hasta alcanzar un tamaño similar al del cuscús. A esta mezcla se le añadió hidróxido de calcio y se calentó a 700 °C en atmósfera controlada, obteniendo un polvo de carbono conductivo con una alta porosidad, lo que mejora la superficie activa para el almacenamiento de carga.
- Separador plástico perforado: A partir de pequeños trozos planos de PET, se diseñó una lámina delgada con microporos realizados con agujas calientes, que optimizan el paso de iones en el electrolito líquido y, por tanto, el rendimiento del dispositivo.
El resultado fue un supercondensador ensamblado íntegramente con componentes reciclados, usando hidróxido de potasio como electrolito, que mostró una retención de capacitancia del 79 % tras múltiples ciclos de carga y descarga, ligeramente superior al 78 % obtenido con separadores de fibra de vidrio.
Más allá del laboratorio
Aunque se trata de un desarrollo aún en fase experimental, las implicaciones son prometedoras. Esta tecnología:
- Reduce los costes de producción al sustituir materiales técnicos como el vidrio por residuos abundantes y baratos.
- Disminuye la huella ambiental, al evitar la fabricación de nuevos materiales y reutilizar plásticos ya existentes.
- Es reciclable en sí misma, lo que permite cerrar el ciclo de vida del producto sin generar nuevos desechos.
Además, el proceso no requiere químicos tóxicos ni temperaturas extremas comparables con la producción de baterías convencionales, lo que mejora la eficiencia energética del sistema en su conjunto.
Referencias en el mundo real
Este avance se suma a otros esfuerzos globales por crear soluciones de almacenamiento energético sostenibles. Por ejemplo, iniciativas como Plastic2Power en Europa o proyectos de universidades asiáticas ya están explorando rutas similares con diferentes tipos de residuos plásticos. En paralelo, la regulación europea sobre diseño ecológico empieza a incluir criterios de reciclabilidad y contenido reciclado en dispositivos electrónicos, lo que podría favorecer la integración de tecnologías como esta en el mercado en los próximos años.
Potencial
Transformar residuos plásticos en componentes para supercondensadores no es solo una solución técnica, sino una estrategia de transición ecológica con beneficios tangibles:
- Almacenamiento local y descentralizado: permite integrar más energías renovables en zonas sin acceso a grandes infraestructuras de red.
- Reducción del impacto de residuos plásticos, al darles un uso funcional y duradero.
- Economía circular real, donde los residuos no solo se reciclan, sino que se revalorizan en sectores clave.
- Acceso más asequible a tecnologías energéticas, especialmente en regiones con abundancia de residuos plásticos pero escasa infraestructura.
Si estas tecnologías reciben apoyo legislativo, inversión industrial y mejora en los procesos de escalado, podrían desempeñar un papel clave en la descarbonización del sistema energético y en la lucha contra la contaminación plástica. Una innovación que une dos crisis —energética y ambiental— en una sola solución.
Vía A high-performance supercapacitor made from upcycled water bottles – American Chemical Society
Más información: Shaoqin Chen et al., Supercondensadores totalmente plásticos a partir de residuos de poli(tereftalato de etileno), energía y combustibles (2025). DOI: 10.1021/acs.energyfuels.5c03370



Carlos dice
Totalmente maravilloso!!!