
Las muestras tomadas en apartamentos y coches mostraron concentraciones muy altas de microplásticos en el aire. En coches, se detectaron hasta 2.238 partículas por metro cúbico.
- Más de 70.000 microplásticos inhalados cada día.
- Mayor concentración en espacios cerrados, sobre todo en coches.
- Partículas microscópicas capaces de llegar a los pulmones.
- Posibles efectos en la salud: desde infertilidad hasta enfermedades cardiovasculares.
- Urge investigar impacto biológico y reducir la exposición.
Respirar plástico: una amenaza invisible que está en todas partes
Una investigación reciente de la Université de Toulouse ha puesto cifras contundentes a un problema que apenas comenzamos a comprender: la inhalación diaria de microplásticos. En espacios cerrados como hogares y automóviles, una persona adulta puede respirar hasta 71.000 partículas al día, la mayoría tan pequeñas que penetran profundamente en los pulmones. Y eso es solo una estimación conservadora.
Estos datos son alarmantes no solo por la cantidad, sino por el tamaño de las partículas: un 94 % tenía menos de 10 micrómetros de diámetro. Para ponerlo en perspectiva, eso es siete veces más pequeño que el grosor de un cabello humano, lo que facilita su entrada en el sistema respiratorio sin barreras.
¿De dónde viene este polvo de plástico?
La mayor parte de estos microplásticos proviene del desgaste de textiles sintéticos, materiales de construcción, productos de limpieza, envases y componentes electrónicos. Al movernos, limpiar o simplemente convivir en espacios cerrados, liberamos partículas que flotan en el aire y pasan completamente desapercibidas.
Especialmente preocupante es la alta concentración en el interior de los vehículos, donde se alcanzaron niveles de hasta 2.238 partículas por metro cúbico. La combinación de materiales plásticos, poca ventilación y exposición al calor podría estar generando un microambiente altamente contaminante sin que lo sepamos.
¿Qué pasa cuando entran en nuestro cuerpo?
Aunque aún se desconoce con precisión qué efectos tiene la exposición prolongada a microplásticos en el organismo, ya hay indicios claros de que no son inocuos. Estudios recientes los relacionan con inflamación crónica, alteraciones hormonales, infertilidad e incluso riesgo cardiovascular y neurológico. Además, algunos microplásticos actúan como vectores de sustancias tóxicas —como metales pesados o contaminantes orgánicos persistentes— que se adhieren a su superficie.
Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health en 2024 encontró rastros de microplásticos en tejidos placentarios y cardiovasculares humanos, lo que refuerza la hipótesis de que estas partículas no solo entran, sino que también se acumulan y circulan por el cuerpo.
¿Cómo protegerse mientras se investiga más?
Reducir la exposición es posible, aunque no sencillo. Algunas acciones útiles incluyen:
- Ventilar regularmente los espacios cerrados.
- Evitar aspiradoras de mala calidad que remueven pero no filtran partículas.
- Elegir textiles naturales y minimizar el uso de alfombras sintéticas.
- Filtrar el aire, especialmente en dormitorios o lugares donde se pasa mucho tiempo.
- No dejar plásticos al sol o en lugares calurosos como el coche, ya que eso acelera su degradación.
En paralelo, es fundamental que las autoridades y la industria impulsen normativas sobre emisiones de microplásticos en interiores, un terreno aún poco regulado pero con consecuencias ambientales y sanitarias cada vez más evidentes.
Más información: Human exposure to PM10 microplastics in indoor air | PLOS One



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