
Investigadores británicos advierten que el ozono será el segundo mayor impulsor del calentamiento global hacia 2050. Estiman que el ozono causará 0.27 W/m² de calentamiento adicional, solo por detrás del CO₂.
- Ozono troposférico, gran causante de calentamiento.
- Recuperación de la capa de ozono, no tan beneficiosa como se creía.
- Contaminación del aire, clave en el aumento de ozono a nivel del suelo.
- Políticas climáticas actuales, necesitan revisión urgente.
- Calentamiento por ozono en 2050, casi un 40 % más de lo esperado.
El ozono calentará más el planeta de lo que se pensaba, según un nuevo estudio
Un reciente estudio liderado por la Universidad de Reading ha revelado que el ozono contribuirá mucho más al calentamiento global de lo previsto inicialmente. Aunque se le conoce principalmente por su función protectora frente a la radiación ultravioleta, el ozono también actúa como gas de efecto invernadero, especialmente en su forma troposférica (cerca de la superficie terrestre), donde se forma por reacciones entre contaminantes como óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles bajo la luz solar.
Recuperar la capa de ozono… ¿a qué precio?
La eliminación progresiva de sustancias que agotan la capa de ozono, como los clorofluorocarbonos (CFCs) y hidroclorofluorocarbonos (HCFCs), ha sido uno de los mayores logros del Protocolo de Montreal. Gracias a estas acciones, la capa superior de ozono se está regenerando lentamente.
Pero el estudio revela un efecto colateral: esa misma recuperación está contribuyendo al atrapamiento adicional de calor. Según los modelos, entre 2015 y 2050, el ozono podría añadir 0,27 W/m² de forzamiento radiativo extra, situándose solo por detrás del dióxido de carbono (CO₂), que aportaría 1,75 W/m². Esto representa un incremento del 40 % más de calentamiento atribuido al ozono respecto a estimaciones anteriores.
Este hallazgo pone en cuestión la suposición de que la retirada de los CFCs traería un beneficio climático neto: gran parte de ese “beneficio” es compensado por el aumento del ozono resultante de la misma recuperación.
Contaminación local, impacto global
El ozono troposférico no se emite directamente, sino que se forma a partir de la contaminación. Las emisiones de vehículos, plantas industriales y centrales eléctricas generan los precursores que, al reaccionar con la luz solar, producen este gas. Esto no solo causa problemas respiratorios y agrava enfermedades como el asma, sino que también contribuye significativamente al calentamiento global.
En regiones como el sudeste asiático, donde la industrialización avanza con controles ambientales laxos, los niveles de ozono troposférico están creciendo. Incluso en Europa y América del Norte, aunque las emisiones han bajado, los episodios de ozono alto siguen ocurriendo en olas de calor, exacerbadas por el cambio climático.
Simulaciones que revelan una realidad incómoda
El equipo de investigación usó modelos climáticos complejos para proyectar la evolución de la atmósfera hasta mediados de siglo, bajo un escenario donde los controles sobre la contaminación atmosférica avanzan lentamente. Mientras los CFCs y HCFCs se eliminan siguiendo el marco del Protocolo de Montreal, los niveles de ozono, tanto en la estratósfera como cerca del suelo, siguen alterando el balance energético del planeta.
La paradoja es evidente: protegernos del cáncer de piel puede implicar más calentamiento si no se acompaña de una reducción drástica de la contaminación urbana e industrial. No se trata de dejar de proteger la capa de ozono, sino de ajustar nuestras estrategias para que los esfuerzos no se anulen entre sí.
Políticas climáticas: tiempo de ajustar la brújula
Este estudio destaca la necesidad urgente de revisar los modelos climáticos actuales, que en muchos casos no integran adecuadamente el doble papel del ozono como protector y como contaminante. La lucha contra el cambio climático no puede centrarse únicamente en el CO₂ o el metano: el ozono debe formar parte del núcleo de las políticas climáticas futuras.
Algunos países ya están dando pasos en esa dirección. Por ejemplo, la Unión Europea ha intensificado sus límites a los precursores del ozono, como los NOx, mediante su estrategia «Aire Limpio para Europa». En América Latina, ciudades como Ciudad de México o Santiago de Chile están adoptando tecnologías de movilidad eléctrica para reducir su formación. Pero los esfuerzos aún son fragmentarios.
Más información: Climate forcing due to future ozone changes: an intercomparison of metrics and methods, Atmospheric Chemistry and Physics (2025). DOI: 10.5194/acp-25-9031-2025



Daniel Orellano dice
30 años rompiendo las guindas con el calentamiento global porla perdida de la capa de ozono y ahora saltan con que no es tan beneficioso?.. PONGANSE DE ACUERDO CIENTIFICOS…