
Esta tecnología puede reducir los costos de perforación hasta en un 80%, lo que podría hacer que la geotermia sea competitiva frente a los sistemas de calefacción convencionales.
- Nuevo taladro miniatura para geotermia.
- Reducción drástica de costos de perforación.
- Tecnología basada en chorros de agua.
- Calefacción y refrigeración más sostenibles.
- Ideal para hogares y edificios urbanos.
- Financiación clave para fase comercial.
- Potencial de uso masivo en todo tipo de construcciones.
Geotermia aún demasiado cara, pero la microperforadora de Dig Energy podría cambiarlo todo
En una pequeña granja cerca de Manchester, New Hampshire, una explosión de agua fangosa marca el avance de una startup que lleva años trabajando en silencio. Para Dig Energy, ese lodo no es un error: es parte esencial de su nueva tecnología de perforación compacta, que podría hacer económicamente viable la energía geotérmica en millones de edificios.
Durante cinco años, el equipo de Dig ha perfeccionado un sistema de perforación por chorro de agua con un objetivo ambicioso: que la calefacción y refrigeración geotérmicas sean tan asequibles que dejen obsoletos a los sistemas basados en combustibles fósiles. El resultado: una máquina capaz de reducir hasta un 80 % los costos de perforación, uno de los mayores obstáculos para la expansión de esta tecnología.
Con una financiación inicial de 5 millones de dólares (alrededor de 4,7 millones de euros), la empresa da ahora el salto al desarrollo comercial. La ronda ha sido liderada por Azolla Ventures y Avila VC, con el respaldo de inversores especializados en tecnología e infraestructuras sostenibles.
Calefacción y refrigeración: una demanda energética crítica
El consumo energético para climatización representa cerca de un tercio de la energía usada en edificios residenciales en Estados Unidos, y puede llegar al 40 % en infraestructuras como los centros de datos. La geotermia —gracias a su eficiencia térmica y estabilidad operativa— puede reducir significativamente este consumo. Además, permitiría a las redes eléctricas evitar hasta 4.000 millones de dólares anuales en costes operativos, según el Oak Ridge National Laboratory.
Para lograr ese ahorro, sería necesario perforar unos 1,8 millones de metros diarios de pozos geotérmicos hasta 2050. Una cifra gigantesca que solo podrá alcanzarse con tecnologías más rápidas, baratas y compactas como la que propone Dig Energy.
¿Por qué la geotermia no se ha masificado?
A pesar de sus claras ventajas —energía limpia, coste operativo bajo, y confort térmico constante— la adopción de la geotermia en edificios sigue estancada en torno al 1 %. El motivo principal: los altos costes iniciales de instalación, sobre todo en la perforación de los pozos necesarios para el circuito de intercambio de calor.
En los sistemas de geotermia somera, que operan a profundidades de entre 30 y 150 metros, el terreno mantiene una temperatura constante durante todo el año. Esto permite usar el suelo como fuente o sumidero de calor según la estación. Sin embargo, instalar los circuitos subterráneos (o ground loops) representa casi un 30 % del coste total del sistema, haciendo que muchos propietarios opten por sistemas convencionales a gas o electricidad.
Tecnología a escala humana: más pequeña, más ágil, más accesible
Lo que diferencia a Dig Energy no es solo el uso de agua a presión para perforar, sino la miniaturización de todo el sistema. A diferencia de los taladros industriales montados en camiones de gran tamaño —pensados originalmente para petróleo y gas— el equipo de Dig ha desarrollado una versión ligera y maniobrable, capaz de operar en patios traseros o en solares urbanos reducidos, donde los equipos tradicionales simplemente no caben.
Además, su sistema genera perforaciones más rectas y precisas, lo que permite colocar los pozos a menor distancia entre sí y aprovechar mejor el espacio disponible, una ventaja clave en proyectos urbanos y de rehabilitación energética.
Aunque la versión actual aún está en fase de prototipo, la empresa prevé escalar el diseño sin perder su carácter compacto. La idea es vender el equipo a perforadores profesionales, facilitando la entrada al mercado a empresas pequeñas que hoy no pueden asumir el coste de un equipo tradicional, que puede superar 1,8 millones de euros.
Cambios reales, ya en marcha
El auge de tecnologías como la de Dig Energy coincide con un contexto legislativo cada vez más favorable. En países como Alemania o Francia, se han puesto en marcha subvenciones para sistemas geotérmicos residenciales, y en ciudades como Nueva York o Oslo se están adoptando normativas para eliminar gradualmente las calderas de gas en nuevas construcciones.
En paralelo, proyectos como el de GeoSmart en la Unión Europea o la red de geotermia urbana en París-Sur demuestran que esta tecnología puede escalar y adaptarse a distintos entornos urbanos, desde barrios residenciales hasta instalaciones industriales.
Potencial
El impacto de esta nueva generación de tecnologías geotérmicas va más allá de la eficiencia energética. Su adopción masiva puede:
- Reducir las emisiones de CO₂ del sector de la edificación, que representa cerca del 30 % del total mundial.
- Aliviar la presión sobre la red eléctrica, al disminuir la demanda pico en verano e invierno.
- Fomentar la independencia energética, al aprovechar un recurso local, constante y renovable.
- Impulsar empleo local en perforación, instalación y mantenimiento de sistemas.
- Hacer accesible la geotermia a zonas densamente pobladas, donde antes era inviable.
Si logra consolidarse, la propuesta de Dig Energy puede ser una pieza clave en la transición hacia edificios más inteligentes, confortables y respetuosos con el entorno. Y lo más importante: puede hacerlo sin pedir sacrificios al usuario final, sino ofreciéndole una alternativa más limpia, más barata y más confiable.
Más información: dig.energy



jorge pearl dice
me interesa mucho las bombas de calor geotérmicas, como la refrigeración geotérmica, el ahorro de energía es hasta el 80%, el problema real es la perforación para meter el condensador de cobre de refrigerante o un intercambiador de agua de manguera, si ésto es real habría grandes cambios