
Investigadores andaluces diseñan un modelo que convierte los embalses de riego en baterías hidráulicas para almacenar energía solar y aumentar la autonomía energética.
- ☀️ Energía solar + hidráulica, mismo sistema.
- 💧 Embalses convertidos en baterías naturales.
- 🚜 Menor dependencia del mercado eléctrico.
- ⚡ Hasta un 70 % menos de consumo de electricidad convencional.
- 💰 Posibilidad de ingresos por venta de excedentes.
- 🌍 Agricultura más resiliente frente a la crisis energética.
La combinación de energía solar e hidráulica acerca la soberanía energética a las comunidades de regantes
Cuando el agua también almacena energía
La energía solar se ha convertido en una de las grandes aliadas del sector agrícola para reducir la factura eléctrica y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, existe un obstáculo que durante años ha limitado todo su potencial: el riego no siempre coincide con las horas de mayor producción solar.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba ha analizado cómo resolver este problema mediante una solución híbrida que combina energía fotovoltaica y energía hidroeléctrica, aprovechando infraestructuras que muchas comunidades de regantes ya poseen. Los resultados, publicados en Journal of Cleaner Production, muestran que esta estrategia podría acercar a muchas explotaciones agrícolas a una auténtica soberanía energética.
El estudio toma como referencia la comunidad de regantes Margen Izquierda del Genil, situada entre los municipios sevillanos de Lora del Río, Peñaflor y Palma del Río, que gestiona alrededor de 6.000 hectáreas de superficie con derecho de riego.
Una planta solar que cambia la forma de gestionar el agua
La comunidad está culminando la instalación de una planta fotovoltaica de 9 MWp, destinada a alimentar el bombeo del agua desde el río hasta un embalse situado aproximadamente 80 metros por encima del nivel de captación.
Después, el agua desciende por gravedad hasta las parcelas agrícolas, reduciendo notablemente la energía necesaria durante el riego.
A primera vista puede parecer una instalación solar convencional. En realidad, el sistema ofrece mucha más flexibilidad. El agua elevada al embalse almacena energía potencial, de forma parecida a como una batería almacena electricidad.
Esto permite bombear agua cuando la producción solar es abundante y utilizarla posteriormente cuando el riego lo requiera, incluso durante la noche o en jornadas con poca radiación solar.
Cuatro escenarios para medir el ahorro real
Los investigadores analizaron datos reales correspondientes al periodo 2021-2024, una etapa especialmente interesante por las variaciones registradas tanto en los precios de la electricidad como en la disponibilidad de agua y las necesidades de riego.
El trabajo compara cuatro posibles modelos de funcionamiento.
El primero mantiene la dependencia total de la red eléctrica convencional, con todos los costes asociados a las fluctuaciones horarias del mercado.
El segundo incorpora una planta fotovoltaica destinada exclusivamente al autoconsumo. Esta opción ya consigue una reducción de hasta el 70 % del consumo de electricidad convencional, aunque obliga a adaptar los horarios de riego a las horas de sol.
El tercer escenario añade la posibilidad de vender los excedentes eléctricos cuando la instalación produce más energía de la que necesita el sistema de bombeo. Esa fuente adicional de ingresos mejora considerablemente la rentabilidad de la inversión.
El cuarto escenario es el más ambicioso. Integra la producción solar con un sistema hidroeléctrico aprovechando el propio embalse de riego como almacenamiento energético.
El embalse deja de ser solo una reserva de agua
La gran innovación del estudio consiste en dar una segunda función al embalse agrícola.
Cuando el agua almacenada desciende hacia las parcelas, parte de esa energía acumulada puede recuperarse mediante una turbina hidráulica, generando electricidad limpia cuando resulta necesaria.
En la práctica, el embalse funciona como una enorme batería gravitatoria, una tecnología ampliamente utilizada en centrales hidroeléctricas de bombeo, adaptada ahora al entorno agrícola sin necesidad de construir grandes presas nuevas.
Este modelo crea un circuito prácticamente circular donde la producción solar impulsa el bombeo, el agua almacena energía y posteriormente esa energía puede recuperarse durante el proceso de distribución del riego.
Mucho más que una reducción de la factura eléctrica
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que no se centra únicamente en ahorrar dinero.
La volatilidad del precio de la electricidad ha afectado especialmente al sector agrícola durante los últimos años. En campañas con elevados costes energéticos, el gasto del bombeo puede convertirse en uno de los principales factores que reducen la rentabilidad de las explotaciones.
Disponer de una mayor autonomía energética permite planificar mejor las campañas de riego, reducir la exposición a los mercados eléctricos y aumentar la estabilidad económica de las comunidades de regantes.
Además, la posibilidad de generar ingresos mediante la venta de excedentes eléctricos abre una vía complementaria de financiación que puede ayudar a amortizar antes las inversiones realizadas.
Una tendencia que gana fuerza en la agricultura europea
La digitalización del regadío y el despliegue de las energías renovables están transformando rápidamente la agricultura.
Cada vez son más frecuentes los sistemas que integran sensores de humedad, estaciones meteorológicas, automatización del riego y producción fotovoltaica para optimizar simultáneamente el consumo de agua y energía.
En España, donde el regadío representa una parte muy importante del consumo eléctrico agrario, este tipo de soluciones adquiere una relevancia especial. El país cuenta además con una elevada disponibilidad de radiación solar y una amplia red de infraestructuras hidráulicas que podrían adaptarse a modelos híbridos similares cuando las condiciones técnicas lo permitan.
La propia estrategia europea de transición energética apuesta por incrementar el autoconsumo, favorecer las comunidades energéticas y mejorar la integración de distintas fuentes renovables para aumentar la resiliencia del sistema eléctrico.
Potencial
La propuesta desarrollada por la Universidad de Córdoba demuestra que la transición energética no siempre depende de tecnologías completamente nuevas. En ocasiones, el mayor avance consiste en combinar de forma inteligente recursos que ya existen.
Convertir embalses agrícolas en sistemas de almacenamiento energético permite aprovechar mucho mejor la producción solar, reducir costes operativos y ofrecer una mayor estabilidad al sector agrícola.
A medida que aumente la electrificación del campo y continúe creciendo la generación renovable distribuida, este tipo de soluciones híbridas puede convertirse en una pieza importante para construir una agricultura más eficiente, competitiva y preparada frente al cambio climático. No resolverá todos los desafíos del regadío. Pero sí representa un paso sólido hacia un modelo donde agua, energía y producción de alimentos trabajen de forma coordinada para reducir el impacto ambiental y fortalecer la seguridad energética del medio rural.
Más información: Optimizing solar energy use in large irrigation networks: The role of elevation differences in the Genil Margen Izquierda case study, Spain. DOI: 10.1016/j.jclepro.2026.148136



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