
Proyecto en Alemania usará excedentes de electricidad verde para generar el 10 % del vapor industrial sin emisiones.
- 🏗️ Covestro y Rondo inician la construcción de una batería térmica de 100 MWh.
- ⚡ Se carga con excedentes renovables y produce vapor continuo para la planta.
- 🌍 Cubrirá 10% del vapor del sitio y evitará hasta 13.000 t CO₂/año.
- 🤝 Proyecto apoyado por Breakthrough Energy Catalyst y el Banco Europeo de Inversiones.
- 🧱 Usa ladrillos refractarios como almacenamiento térmico, combinando materiales tradicionales con automatización moderna.
Inicio de obras para una batería térmica innovadora en la planta de Covestro en Brunsbüttel
En la costa del Elba, donde la industria química y los vientos del norte conviven desde hace décadas, Covestro y Rondo Energy han empezado a levantar algo más que una nueva instalación técnica. Están ensayando una forma distinta de producir calor industrial sin depender del gas, una pieza clave para sectores que no pueden detener sus procesos ni esperar a que salga el sol o sople el viento. La ceremonia simbólica —un ladrillo firmado por representantes del ámbito político y empresarial— resume bien la idea: tecnología moderna apoyada en materiales sencillos, casi humildes, que ahora asumen un papel central en la transición energética.
La Rondo Heat Battery se carga cuando la red eléctrica tiene excedentes de energía renovable y precios bajos. En ese momento, la electricidad se transforma en calor y se almacena en miles de ladrillos capaces de soportar temperaturas extremas. Horas después, o incluso días más tarde, ese calor se libera para alimentar una caldera convencional que genera vapor de alta temperatura sin emisiones directas. El resultado es continuidad para la fábrica y flexibilidad para la red, dos necesidades que rara vez se encuentran en el mismo punto.
Para el estado de Schleswig-Holstein, con una de las mayores penetraciones de eólica de Europa, el proyecto funciona como un laboratorio a escala real. Tobias Goldschmidt, responsable regional de Energía y Clima, lo planteó como un ejemplo de soberanía energética: aprovechar la producción renovable local para cubrir demandas industriales críticas, reduciendo la exposición a mercados internacionales de combustibles fósiles y a la volatilidad de precios que marcó los últimos inviernos europeos.

Tecnología antigua, lógica nueva
El corazón del sistema no es una batería química ni un material exótico. Son ladrillos refractarios, similares a los que llevan siglos acumulando calor en los altos hornos de las acerías. La diferencia está en el control digital, los sensores y la integración con la red eléctrica. La instalación de Brunsbüttel, con una capacidad de 100 MWh térmicos, está diseñada para cubrir alrededor del 10 % del vapor que necesita el complejo, una fracción modesta en apariencia, pero estratégica en términos de aprendizaje operativo y escalabilidad.
Desde el punto de vista energético, la batería actúa como un puente entre el mundo eléctrico y el térmico, dos sistemas que tradicionalmente han avanzado por separado. Cuando la eólica y la solar generan más de lo que la red puede absorber, el calor almacenado evita tener que “desperdiciar” esa electricidad. Y cuando la producción renovable cae, la fábrica sigue funcionando como si nada. Silencioso, casi invisible. Así.
Un modelo que empieza a replicarse
No es un caso aislado. En los últimos años, proyectos similares han empezado a aparecer en plantas de alimentación, papel y materiales de construcción en Estados Unidos y Europa. La lógica es común: el calor representa una parte enorme del consumo energético industrial, pero suele quedar fuera de los grandes planes de electrificación. Las baterías térmicas de alta temperatura están llenando ese hueco, con soluciones más simples y robustas que muchos sistemas químicos, y con una vida útil que se mide en décadas.
Para Covestro, la instalación es también una prueba de compatibilidad con su estrategia de economía circular y producción climáticamente neutra. Si los resultados técnicos y económicos acompañan, la empresa ya ha dejado claro que evaluará su despliegue en otras plantas. No como un gesto simbólico, sino como parte de su infraestructura básica, al mismo nivel que una caldera o una subestación eléctrica.

Potencial
La experiencia de Brunsbüttel apunta a un escenario donde los parques eólicos y solares no solo alimentan hogares y vehículos, sino también calderas, hornos y procesos industriales pesados. En regiones con alta producción renovable, estas baterías térmicas pueden convertirse en nodos de equilibrio, absorbiendo picos de generación y devolviendo energía en forma de calor cuando más se necesita.
A medio plazo, la combinación con redes de calor urbano, plantas de hidrógeno verde o sistemas de captura de CO₂ abre la puerta a ecosistemas energéticos locales, donde la industria y las ciudades comparten infraestructuras y beneficios. No es una solución milagro, ni pretende serlo. Pero sí una pieza sólida, de esas que no hacen ruido, que se quedan, y que cambian la forma en que se piensa el calor, la electricidad y la industria en un mundo que ya no puede permitirse quemar lo de siempre.
Vía Lanzamiento innovador de batería térmica en Covestro Brunsbüttel



Yony Rivero dice
Me parece una excelente idea para ahorrar energía eléctrica e hidrocarburos. También es una forma de crear energía limpia.
María Teresa dice
Es una manera muy inteligente, importante e interesante para cuidar nuestro hábitat,tanto para nosotros como para nuestras futuras generaciones, abrazo grande desde Pereira Colombia Suramérica.