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Tres aeronautas completan el primer cruce transatlántico en globo impulsado únicamente por hidrógeno

28 junio, 2026 4 comentarios

4.5/5 - (8 votos)
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El primer vuelo tripulado que cruza el Atlántico impulsado únicamente por hidrógeno marca un nuevo récord en la historia de la aeronáutica.

🔹 🎈 Primer cruce transatlántico con globo de hidrógeno.
🔹 🌍 Más de 5.280 kilómetros recorridos en 70 horas.
🔹 👩 Récord histórico para Alicia Hempleman-Adams.
🔹 ❄️ Temperaturas de hasta -27 °C durante el vuelo.
🔹 🫁 Oxígeno suplementario a gran altitud.
🔹 ⚙️ Décadas de preparación y trabajo voluntario internacional.

Un hito para la aeronáutica que recupera el protagonismo del hidrógeno

Después de más de 70 horas de vuelo ininterrumpido, el globo Atlantic Explorer ha logrado completar el primer cruce transatlántico tripulado utilizando hidrógeno como único gas de sustentación. La expedición despegó desde el estado de Maine, en Estados Unidos, y aterrizó con éxito cerca de Bastendorf y Tandel, en Luxemburgo, tras recorrer aproximadamente 5.282 kilómetros sobre el océano Atlántico.

Si la Federación Aeronáutica Internacional ratifica oficialmente los datos del vuelo, la misión pasará a la historia por acumular varios récords. Además del primer cruce oceánico realizado exclusivamente con hidrógeno, también establece una nueva marca de distancia para un globo de su categoría y convierte a Alicia Hempleman-Adams en la primera mujer que cruza el Atlántico en un globo de gas convencional y apenas la segunda mujer en completar una travesía transoceánica de este tipo.

Un sueño construido durante décadas

Detrás del proyecto se encuentra Bert Padelt, constructor de globos estadounidense que llevaba soñando con esta aventura desde que, siendo niño, siguió el histórico vuelo del Double Eagle II, el primer globo que cruzó el Atlántico en 1978.

Junto a su esposa diseñó y construyó tanto el globo como la barquilla, una estructura abierta de dimensiones muy reducidas donde tres personas convivieron durante casi tres días completos soportando condiciones extremadamente exigentes.

Le acompañaron Peter Cuneo, ingeniero retirado y uno de los pilotos de globos de gas más experimentados de Estados Unidos, y Alicia Hempleman-Adams, exploradora británica especializada en expediciones polares y vuelos en globo.

La combinación de experiencia técnica, navegación y resistencia física fue clave para afrontar un viaje en el que prácticamente no existía margen para el error.

Volar sobre el Atlántico con temperaturas bajo cero

Aunque desde tierra un globo aerostático transmite calma, un vuelo de estas características se parece mucho más a una expedición de alta montaña que a un paseo aéreo.

Durante la travesía, la tripulación soportó lluvias torrenciales, nieve, formación de hielo sobre la envolvente del globo y temperaturas cercanas a los -27 °C dentro de la cesta. El hielo alteró parcialmente el comportamiento aerodinámico del globo, obligando a los pilotos a realizar continuos ajustes de altitud.

En determinados momentos ascendieron hasta unos 7.620 metros, una altura donde el aire contiene mucho menos oxígeno. Por ese motivo tuvieron que utilizar oxígeno suplementario durante buena parte del recorrido.

Uno de los episodios más llamativos fue la aparición del conocido Fuego de San Telmo, un fenómeno eléctrico atmosférico que produce pequeños destellos luminosos sobre objetos expuestos a campos eléctricos intensos. Aunque espectacular, suele aparecer durante tormentas y ha sido observado históricamente en barcos y aeronaves.

El hidrógeno vuelve a demostrar su enorme capacidad de elevación

El uso de hidrógeno en globos aerostáticos tiene una larga historia. De hecho, fue el gas predominante durante buena parte del desarrollo de la aeronáutica antes de que el helio se impusiera por ofrecer mayores garantías frente al riesgo de incendio.

La principal ventaja del hidrógeno es su extraordinaria capacidad de sustentación. Es el elemento más ligero conocido y proporciona un empuje ligeramente superior al del helio, permitiendo transportar más carga útil o aumentar la autonomía del vuelo.

Sin embargo, su elevada inflamabilidad obliga a aplicar protocolos de seguridad muy estrictos durante el inflado, el almacenamiento y toda la operación. En este proyecto, el diseño de los sistemas, la planificación meteorológica y la experiencia del equipo fueron determinantes para minimizar esos riesgos.

Hoy, gracias a los avances en materiales, instrumentación y procedimientos de seguridad, el hidrógeno vuelve a despertar interés en determinados proyectos aeronáuticos experimentales y científicos, aunque siempre bajo condiciones muy controladas.

Un equipo internacional trabajando las 24 horas

Aunque solo tres personas viajaban en la cesta, detrás del éxito existía una infraestructura humana mucho mayor.

Meteorólogos especializados analizaron continuamente la evolución de las masas de aire para escoger la trayectoria más favorable sobre el Atlántico. Expertos en control aéreo coordinaron el paso del globo por distintos espacios aéreos internacionales, mientras equipos de apoyo repartidos entre Estados Unidos, Reino Unido y Europa monitorizaron cada fase del recorrido.

Especialmente importante fue el grupo encargado de la recuperación del globo tras el aterrizaje, integrado por algunos de los pilotos europeos de globos de gas con mayor experiencia en vuelos de larga distancia.

Gran parte de estas personas participaron de forma voluntaria, reflejando el fuerte componente colaborativo que sigue caracterizando a este tipo de expediciones.

Una coincidencia cargada de simbolismo

El Atlantic Explorer alcanzó la costa francesa el 6 de junio, sobrevolando parte del litoral de Normandía antes de dirigirse hacia el interior de Europa.

La fecha coincidía con el 82.º aniversario del desembarco de Normandía, uno de los acontecimientos más relevantes de la Segunda Guerra Mundial. Para los propios pilotos, cruzar ese tramo del litoral precisamente ese día supuso un momento especialmente emotivo, casi un homenaje involuntario a quienes protagonizaron aquella operación histórica.

Más allá del récord: un laboratorio para futuras innovaciones

Los vuelos de larga duración permiten poner a prueba sistemas de navegación, comunicaciones, gestión energética y resistencia de materiales en condiciones extremas. Muchas de estas soluciones terminan encontrando aplicaciones en otros ámbitos, desde la exploración científica hasta la industria aeroespacial.

Además, el creciente interés por el hidrógeno en sectores como la aviación experimental, el transporte pesado o el almacenamiento de energía está impulsando nuevas investigaciones sobre su manipulación segura y eficiente.

Aunque un globo tripulado no marcará el futuro del transporte comercial, experiencias como esta ayudan a ampliar el conocimiento sobre un recurso energético que está llamado a desempeñar un papel relevante en la transición hacia una economía baja en carbono.

Vía World Air Sports Federation

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Publicado en: Hidrógeno

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Comentarios

  1. Sergio Díaz Martínez dice

    28 junio, 2026 a las 20:19

    El globo no ha sido propulsado por Hidrogeno, el Hidrogeno sirve para la sustentación , y la propulsion ha sido conseguida con el viento.

    Responder
  2. Jose dice

    29 junio, 2026 a las 05:51

    Cogieron durante el vuelo?

    Responder
  3. Jose dice

    29 junio, 2026 a las 14:05

    A 27° bajo 0. Me imagino que lindo debe ser.

    Responder
  4. Jorge Pallone dice

    30 junio, 2026 a las 19:28

    Cheeee, mas respeto,, es una expedicion cientifica, además con -27grados bajo 0. ,no se jode.

    Responder

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