
Kaushal TaTiya Architects diseña una casa de 650 m² que usa ladrillos, patios y ventilación natural para mantenerse fresca.
- 🐜 Diseño inspirado en la ventilación natural de los hormigueros.
- 🧱 650 m² de ladrillo, piedra, terracota y mortero de cal.
- 🌬️ Muros perforados, ventilación cruzada y efecto chimenea.
- ☀️ Patios, sombras profundas y entrada controlada de luz.
- 💧 Cascada de agua integrada como apoyo a la refrigeración pasiva.
- ❄️ Menor dependencia de sistemas mecánicos de climatización.
- 🇮🇳 Vivienda terminada en 2026 en Maharashtra, India.
¿Por qué importa?
En un país donde el aire acondicionado está convirtiéndose en uno de los grandes motores del crecimiento de la demanda eléctrica, reducir primero la cantidad de refrigeración que necesita un edificio puede resultar tan importante como instalar equipos más eficientes.
Anthill House explora precisamente ese camino. La vivienda, construida en Ahilyanagar, en el estado indio de Maharashtra, recupera principios muy antiguos —sombra, masa térmica, patios y movimiento natural del aire— y los organiza tomando como referencia algo bastante inesperado: un hormiguero.
No intenta imitar su aspecto de forma literal. Lo interesante está en cómo funciona.

Una casa que intenta comportarse como un hormiguero
Los hormigueros son estructuras atravesadas por cámaras, conductos y pequeñas aberturas que permiten intercambiar aire con el exterior. Esa lógica biológica sirvió a Kaushal TaTiya Architects para plantear una vivienda porosa y llena de espacios interconectados.
El edificio se organiza mediante habitaciones, patios, pasajes estrechos, zonas abiertas y huecos de ventilación. Desde fuera predomina una masa compacta de ladrillo; dentro, la geometría se abre progresivamente.
Esa aparente contradicción tiene una función climática.
La envolvente protege del intenso sol de Maharashtra, mientras determinadas aberturas permiten que el aire circule por el interior sin tener que mantener permanentemente funcionando un sistema de aire acondicionado.
La vivienda tiene aproximadamente 650 m² y fue terminada en 2026. Los arquitectos responsables son Kaushal Suresh Tatiya y Sweety Muttha.

El ladrillo hace bastante más que cerrar las paredes
Uno de los elementos más interesantes son los jaalis, cerramientos perforados tradicionales de la arquitectura del sur de Asia.
En lugar de una pared completamente cerrada, pequeñas aberturas permiten que pase el aire y filtran simultáneamente la radiación solar. Aparece así una segunda piel capaz de producir sombra sin aislar completamente el interior del exterior.
El resultado recuerda a una celosía, aunque aquí forma parte de la propia arquitectura.
El ladrillo aporta además masa térmica, una propiedad especialmente interesante en climas secos con variaciones importantes de temperatura entre el día y la noche. Una pared pesada puede absorber parte del calor y retrasar su transmisión hacia el interior.
No significa que cualquier muro de ladrillo enfríe automáticamente una vivienda. Importan el espesor, orientación, composición de la envolvente, radiación recibida, ventilación nocturna y condiciones climáticas locales. Precisamente ahí está una de las claves de Anthill House: las distintas estrategias trabajan juntas.

El aire caliente tiene una salida
La vivienda aprovecha también uno de los fenómenos físicos más sencillos de la climatización pasiva: el aire caliente asciende.
Los conductos verticales de ventilación y algunos lucernarios permiten que el aire caliente acumulado en el interior encuentre puntos elevados por los que salir. Su desplazamiento favorece la entrada de aire por zonas situadas a menor altura.
Es el denominado efecto chimenea.
No necesita compresores ni refrigerantes. Mientras exista una diferencia adecuada de temperatura y presión, el propio movimiento del aire hace parte del trabajo.
A esta estrategia se suma la ventilación cruzada. Los dormitorios, por ejemplo, disponen de diferentes aberturas, incluidas ventanas pequeñas y balcones, facilitando recorridos del aire a través de las estancias.

Un patio que funciona como pequeño regulador climático
En el corazón de la zona de estar aparece otro recurso: un patio acompañado por una cascada de agua.
El patio permite introducir iluminación y ventilación en zonas que, en una vivienda profunda, podrían quedar alejadas de la fachada. El agua añade un mecanismo de enfriamiento evaporativo.
Cuando parte del agua se evapora necesita absorber energía del entorno. Ese intercambio puede reducir la temperatura del aire próximo, una técnica especialmente adecuada en ambientes cálidos y relativamente secos.
Hay aquí un matiz importante. La refrigeración evaporativa consume agua y pierde eficacia cuando la humedad ambiental es elevada. No es, por tanto, una receta universal trasladable sin más a cualquier clima.

Menos cristal expuesto, más sombra
Otro detalle rompe con una tendencia habitual de la arquitectura residencial contemporánea: cubrir las fachadas con enormes superficies acristaladas.
En un clima con radiación solar intensa, una gran ventana sin protección puede convertirse en una considerable entrada de calor.
Anthill House utiliza cavidades sombreadas, terrazas escalonadas, balcones, patios y fachadas perforadas para controlar la radiación antes de que alcance directamente los espacios habitables.
La luz entra de manera selectiva mediante lucernarios, patios y perforaciones. No se intenta iluminar indiscriminadamente cada rincón. Se busca disponer de luz natural reduciendo simultáneamente la exposición solar directa.
Es una diferencia pequeña sobre el plano y enorme durante un verano extremo.

Materiales con poca necesidad de maquillaje
La paleta constructiva mantiene una estética deliberadamente terrosa: ladrillo visto, hormigón texturizado, terracota, revoco de cal y piedra de procedencia local.
La elección encaja con el concepto del edificio y reduce la necesidad de ocultar determinadas superficies bajo revestimientos adicionales.
Sin embargo, conviene evitar una asociación automática entre «material natural» y «material sostenible».
Los ladrillos cerámicos necesitan energía durante su fabricación y el cemento del hormigón posee una huella climática relevante. La sostenibilidad real del edificio dependería de cuestiones que la información pública del proyecto no cuantifica: procedencia y fabricación de los ladrillos, cantidades de hormigón, vida útil, consumo energético real, mantenimiento y comportamiento térmico medido.
No se ha publicado una evaluación de ciclo de vida que permita afirmar que Anthill House tenga una determinada reducción de carbono incorporado.
Ese dato importa.

La arquitectura pasiva vuelve a ser una cuestión energética
Anthill House llega en un momento especialmente oportuno para India.
El crecimiento del aire acondicionado está modificando rápidamente el perfil eléctrico del país. Según la Agencia Internacional de la Energía, alrededor de uno de cada cinco hogares indios dispone actualmente de aire acondicionado, pero esa penetración está aumentando.
En 2024 se vendieron aproximadamente 14 millones de aparatos, frente a 11 millones el año anterior. La refrigeración representó unos 60 GW de la demanda eléctrica máxima del país.
Y la tendencia continúa.
Entre 2021 y 2025, la refrigeración de espacios explicó aproximadamente el 15 % del crecimiento de la demanda eléctrica india. Para el periodo 2026-2030, la Agencia Internacional de la Energía espera que represente más del 20 % del incremento total.
El problema empieza además a desplazarse hacia la noche. Las viviendas continúan necesitando refrigeración cuando desaparece la producción fotovoltaica, complicando la gestión del sistema eléctrico.
Por eso una pared sombreada, un patio correctamente colocado o una corriente de aire tienen implicaciones que van bastante más allá de la arquitectura.
Una idea que ya está entrando en las políticas energéticas
La refrigeración pasiva tampoco es una extravagancia arquitectónica.
El India Cooling Action Plan, impulsado por el Gobierno indio, contempla expresamente reducir las necesidades de refrigeración de los edificios y fomentar estrategias pasivas.
El planteamiento oficial establece una jerarquía bastante lógica: primero reducir la carga térmica del edificio y después cubrir la demanda restante con equipos eficientes.
India dispone además de códigos específicos de eficiencia energética para edificios residenciales y comerciales. Entre ellos se encuentra Eco-Niwas Samhita, orientado al sector residencial.
Anthill House puede verse, por tanto, como una interpretación arquitectónica especialmente visual de un cambio mucho más amplio: dejar de considerar el aire acondicionado como la primera respuesta al calor.

Más interesante como conjunto que como edificio para copiar
La lección de Anthill House no consiste en construir viviendas con aspecto de hormiguero.
Tampoco tendría sentido reproducir exactamente su diseño en España, Escandinavia o una región tropical húmeda.
Lo transferible son sus principios.
En un clima mediterráneo cálido podrían aprovecharse protecciones solares exteriores, ventilación nocturna, patios, persianas, fachadas ventiladas y masa térmica. En ambientes cálidos y húmedos tendría más importancia mantener grandes flujos de aire y evitar acumular humedad. En zonas frías cambiarían las prioridades hacia aislamiento, estanqueidad y aprovechamiento controlado de la radiación solar.
La buena arquitectura bioclimática empieza precisamente ahí: adaptando el edificio al lugar en vez de obligar posteriormente a las máquinas a corregir un diseño que ignora el clima.
Vía @kaushal_tatiya_architects
Más información: www.archdaily.com

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