
La construcción se ha proyectado desde el principio pensando en lo que sucederá después de desmontarla: sus piezas principales no terminan como residuos.
- 🔹 Cedro y ciprés de la prefectura japonesa de Ehime.
- ♻️ Paneles CLT concebidos para una segunda vida.
- 🪵 Piezas de hasta 12 × 2,3 metros.
- 🔩 Construcción desmontable mediante uniones reversibles.
- 🏫 Reutilización posterior como mobiliario para centros educativos.
- 🌲 Arquitectura temporal vinculada a la gestión sostenible de los bosques.
Un pabellón construido para durar más que el propio edificio
El pabellón fue diseñado por Yano Aoyama Architecture Design para el 76.º Festival Nacional de Plantación de Árboles de Japón, celebrado el 17 de mayo de 2026 en el Parque Deportivo General de Ehime, en Matsuyama.
La ceremonia tiene bastante peso institucional en Japón. Se celebra desde 1950 y reúne cada año actividades relacionadas con la plantación de árboles, la conservación forestal y el aprovechamiento de los recursos del bosque.
Para la edición de Ehime se levantó una estructura ceremonial destinada a acoger al emperador y la emperatriz.
Como ocurre con los pabellones de este festival, debía ser temporal.
Y ahí apareció una oportunidad.
En vez de entender el desmontaje como el final del proyecto, los arquitectos lo incorporaron al diseño.

Tres enormes planos de madera en lugar de una estructura convencional
Visualmente, el edificio se organiza alrededor de tres grandes planos asimétricos de CLT.
No están colocados de forma completamente vertical ni horizontal. Se inclinan, giran y desplazan alrededor de un eje imaginario hasta generar la cubierta y el espacio ceremonial.
La geometría responde también a las líneas de visión necesarias durante el acto.

Los arquitectos trabajaron con paneles de hasta 12 metros de largo y 2,3 metros de ancho, dimensiones situadas entre las mayores que podían transportarse por carretera en Japón para este proyecto.
Aquí aparece una decisión importante desde el punto de vista material: mantener las piezas lo más enteras posible.

En arquitectura resulta habitual adaptar el material a la geometría diseñada mediante cortes. En Ehime se siguió en buena medida la estrategia contraria: la geometría se adaptó a los grandes paneles disponibles.
Inclinar. Girar. Desplazar. Apoyar.
Menos transformación del material y piezas de mayor tamaño disponibles después para reutilizarlas.

Cedro y ciprés para conectar el edificio con los bosques de Ehime
La elección de materiales tampoco fue casual.
El proyecto emplea cedro japonés y ciprés japonés procedentes de Ehime, dos especies estrechamente relacionadas con la industria forestal del país.
El uso de madera local reduce la distancia entre bosque, industria y construcción, aunque eso por sí solo no convierte automáticamente un edificio en sostenible. La procedencia forestal, la gestión del bosque, el procesamiento industrial, los adhesivos del CLT, el transporte y las posibilidades reales de reutilización también cuentan.

En este caso existe otro elemento interesante.
El propio Festival de Ehime se planteó alrededor de la idea de plantar, cultivar, talar, utilizar y volver a plantar. Incluso se fabricaron objetos para el encuentro utilizando árboles procedentes de las plantaciones realizadas durante la edición celebrada en Ehime en 1966.
Sesenta años entre plantar un árbol y convertir parte de esa madera en un nuevo objeto.
Una escala temporal bastante distinta de la habitual en la economía de usar y tirar.

El CLT permite construir con madera a otra escala
La madera contralaminada, conocida internacionalmente como CLT (Cross Laminated Timber), se fabrica superponiendo capas de madera orientadas en direcciones alternas.
Esta disposición proporciona estabilidad dimensional y permite producir grandes paneles estructurales utilizados en paredes, forjados y cubiertas.

Una de sus ventajas es la prefabricación. Los paneles pueden mecanizarse previamente y llegar a obra preparados para su montaje, reduciendo parte de los trabajos húmedos y de los residuos generados directamente en la construcción.
El Onodatesho Pavilion lleva esa lógica un poco más lejos: no basta con prefabricar para montar rápidamente; interesa también poder desmontar sin destruir el componente.

De pabellón ceremonial a muebles escolares
Después de la celebración, los grandes paneles pueden separarse de la estructura y reaprovecharse dentro de la red educativa regional para fabricar mobiliario a medida.
También se aprovecharon los recortes generados durante la construcción. Algunos terminaron convertidos en elementos secundarios, entre ellos las escaleras del escenario.
Es una aplicación bastante clara del denominado diseño para desmontaje.
En la construcción convencional, muchos materiales terminan unidos mediante adhesivos, morteros, soldaduras o sistemas difíciles de separar. Cuando llega una reforma o demolición, recuperar componentes completos resulta complicado.

Una construcción reversible persigue justo lo contrario: que vigas, paneles, fachadas o módulos puedan separarse conservando suficiente calidad para utilizarlos otra vez.
Eso cambia incluso la manera de entender el edificio. Los materiales dejan de ser consumibles y empiezan a funcionar como un pequeño banco de recursos.
Japón está impulsando la madera en los edificios
El pabellón tampoco aparece aislado.
Japón dispone de una política nacional destinada a fomentar el uso de madera en los edificios como parte de su estrategia de descarbonización y desarrollo del sector forestal. La legislación japonesa amplió en 2021 el enfoque que anteriormente estaba centrado principalmente en edificios públicos para impulsar el aprovechamiento de madera también en otras construcciones.

El CLT forma parte de esa transformación.
Su capacidad para producir componentes estructurales grandes permite llevar la madera a tipologías que tradicionalmente dependían mucho más del acero y del hormigón.
Europa avanza en una dirección parcialmente parecida desde otro frente. El nuevo Reglamento europeo de Productos de Construcción está incorporando más información ambiental y herramientas como el pasaporte digital de producto, pensado para mejorar la trazabilidad de los componentes a lo largo de su ciclo de vida.
Esa trazabilidad puede resultar especialmente útil para la arquitectura circular. Para reutilizar una pieza dentro de veinte o treinta años será necesario saber qué es, cómo fue fabricada, cuáles son sus prestaciones y qué ha ocurrido con ella durante su vida útil.

Las limitaciones también están en las uniones
Diseñar edificios desmontables parece sencillo sobre el papel. En estructuras reales no siempre lo es.
Los componentes pueden sufrir humedad, deformaciones, perforaciones, desgaste o daños durante décadas de utilización. Las normativas estructurales tampoco permiten asumir que una pieza recuperada mantiene automáticamente sus prestaciones originales.
El CLT plantea además una cuestión adicional: normalmente está compuesto por capas de madera unidas mediante adhesivos estructurales. El panel puede reutilizarse entero con relativa facilidad cuando conserva sus propiedades, pero separar posteriormente sus láminas resulta mucho más complicado.
Por eso la circularidad debe pensarse por niveles.
Primero, reutilizar el componente completo. Después, darle otra función. Más adelante, reciclar su madera cuando resulte técnicamente viable. Y solo cuando esas alternativas hayan desaparecido, recuperar su energía o gestionar el residuo.
Arquitecto: Yano Aoyama Architecture Design

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