
Científicos de la UNSW crean un nuevo método para preparar espresso sin agua caliente en menos de 3 minutos.
- ☕ Espresso intenso con agua a temperatura ambiente.
- 🔊 Ondas ultrasónicas como motor de extracción.
- ⚡ Hasta un 75% menos de consumo energético.
- ⏱️ Preparación en menos de tres minutos.
- 🌍 Menor huella ambiental para la industria cafetera.
- 🧪 Pruebas a ciegas sin diferencias apreciables de sabor.
- 🏭 Gran potencial para bebidas listas para consumir.
Cuando la innovación llega a una taza de café
Pocas bebidas están tan ligadas a la rutina diaria como el café. Cada mañana, millones de cafeteras, máquinas de espresso y equipos industriales calientan agua a altas temperaturas para extraer aromas, aceites y cafeína. Es un proceso asumido como imprescindible desde hace décadas.
Sin embargo, investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), en Australia, han puesto en cuestión uno de los pilares fundamentales de la preparación del espresso: el uso de agua caliente.
Su propuesta resulta sorprendente. Mediante la aplicación de ultrasonidos de alta frecuencia, han conseguido elaborar un café con la intensidad, concentración y perfil sensorial de un espresso tradicional utilizando únicamente agua a temperatura ambiente.
La consecuencia más llamativa va más allá del sabor: el proceso puede reducir el consumo energético asociado a la elaboración del café en aproximadamente un 75%.

El sonido que reemplaza al calor
La tecnología desarrollada transforma el portafiltro habitual de una cafetera en una especie de reactor acústico. En lugar de depender exclusivamente de la temperatura y la presión, el sistema incorpora un pequeño dispositivo metálico capaz de generar vibraciones ultrasónicas.
Estas ondas, imperceptibles para el oído humano, provocan un fenómeno conocido como cavitación acústica. En términos sencillos, aparecen y desaparecen millones de microburbujas dentro del agua a gran velocidad.
Cuando esas burbujas colapsan cerca de las partículas de café molido, liberan pequeñas cantidades de energía que ayudan a romper la superficie del grano y acelerar la liberación de compuestos aromáticos, aceites y cafeína.
Es una especie de trabajo microscópico que multiplica la eficiencia de la extracción. Lo interesante es que todo ocurre sin necesidad de elevar la temperatura del agua.

Una extracción rápida que desafía las reglas tradicionales
El café frío o cold brew no es ninguna novedad. Sin embargo, este método suele requerir entre 12 y 24 horas de preparación y produce una bebida más suave, menos concentrada y con un contenido de cafeína significativamente inferior al del espresso.
La nueva técnica cambia completamente ese escenario.
Los investigadores descubrieron que ajustando cuidadosamente parámetros como el tamaño de molienda, la proporción entre agua y café y el tiempo de exposición a los ultrasonidos, era posible alcanzar una concentración comparable a la de un espresso convencional en apenas dos minutos y medio o tres minutos.
El resultado es una bebida intensa, con cuerpo y con un perfil aromático muy cercano al que esperan los consumidores habituales.
Lo que revelaron las pruebas de sabor
Las innovaciones alimentarias suelen enfrentarse a una barrera difícil de superar: la percepción del consumidor.
Para comprobar si el método funcionaba realmente, el equipo realizó pruebas de degustación a ciegas con cerca de 100 consumidores habituales de café.
Los participantes evaluaron aroma, sabor, amargor y aceptación general sin saber qué método se había utilizado en cada muestra.
Los resultados fueron especialmente llamativos en el caso del espresso. La mayoría de los participantes no pudo distinguir de forma consistente entre el café elaborado mediante ultrasonidos y el preparado con una máquina tradicional.
En las versiones de café filtrado ocurrió algo todavía más interesante: las preparadas mediante ultrasonidos obtuvieron mejores valoraciones generales y fueron percibidas como menos amargas.
Este aspecto podría abrir nuevas posibilidades para diseñar bebidas con perfiles sensoriales más equilibrados sin necesidad de recurrir a aditivos o procesos adicionales.
Una oportunidad para transformar la industria del café
Aunque la idea de una cafetera doméstica basada en ultrasonidos resulta atractiva, el mayor impacto podría producirse en el ámbito industrial.
Las empresas que fabrican bebidas listas para consumir, concentrados de café o preparados para cadenas de restauración utilizan enormes cantidades de energía para calentar agua de forma continua durante la producción.
Reducir tres cuartas partes de ese consumo energético podría representar un ahorro económico considerable y una disminución significativa de las emisiones asociadas a la fabricación.
Además, la rapidez del proceso permite aumentar la productividad sin ampliar instalaciones ni incrementar el uso de recursos.
En un contexto donde muchas empresas buscan reducir su huella de carbono para cumplir objetivos climáticos y responder a las exigencias de consumidores cada vez más conscientes, tecnologías de este tipo adquieren una relevancia especial.
La sostenibilidad también se sirve en taza pequeña
La producción mundial de café enfrenta desafíos crecientes relacionados con el cambio climático. Sequías prolongadas, olas de calor y alteraciones en los patrones de lluvia ya están afectando regiones productoras en América Latina, África y Asia.
Por ello, cualquier innovación que permita reducir el consumo energético a lo largo de la cadena de valor adquiere importancia estratégica.
Aunque la preparación del café representa solo una parte del impacto ambiental total de una taza, la suma de millones de elaboraciones diarias genera una demanda energética considerable.
La electrificación de procesos industriales y el uso de energías renovables avanzan rápidamente, pero también resulta fundamental mejorar la eficiencia de los procesos existentes. Y ahí es donde este tipo de desarrollos puede marcar diferencias reales.
Más allá del café: el auge de los ultrasonidos en la industria alimentaria
Los ultrasonidos llevan años utilizándose en sectores como la medicina, la limpieza industrial o el tratamiento de materiales. Ahora comienzan a ganar protagonismo en la industria alimentaria.
Actualmente se investigan aplicaciones para mejorar la extracción de compuestos naturales, optimizar la conservación de alimentos, acelerar fermentaciones e incluso reducir el uso de productos químicos en determinados procesos.
La tendencia encaja perfectamente con las estrategias de descarbonización industrial, donde cada mejora en eficiencia cuenta.
Lo curioso es que algunas de las innovaciones más prometedoras no surgen de nuevas fuentes de energía, sino de formas más inteligentes de utilizar la energía disponible.
Vía UNSW
Más información: Nikunj Naliyadhara et al, Ultrasound enables espresso-strength coffee brewing in 2–3 minutes at low temperature with lower energy consumption, Journal of Food Engineering (2027). DOI: 10.1016/j.jfoodeng.2026.113193



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