• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Científicos canadienses crean innovador método electroquímico para fabricar cemento con 70% menos energía y casi sin emisiones

14 mayo, 2026 1 comentario

3.5/5 - (15 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

El cemento electrificado que podría cambiar una de las industrias más contaminantes del planeta.

  • 🌍 Hasta un 98% menos de emisiones.
  • ⚡ Electricidad en lugar de combustibles fósiles.
  • 🧱 Cemento reciclado como materia prima.
  • 🔥 Hornos mucho menos calientes.
  • 💨 Producción de hidrógeno durante el proceso.
  • 🏗️ Ideal para presas y grandes infraestructuras.
  • ♻️ Reutilización de residuos de demolición.
  • 📉 Menor demanda energética industrial.
  • 🌡️ Reducción drástica de CO₂ industrial.

La electricidad podría producir cemento con casi ninguna huella de carbono

Durante años, el debate climático se ha centrado en coches eléctricos, paneles solares o energías renovables. Pero hay un gigante silencioso que sigue emitiendo enormes cantidades de CO₂ casi fuera del foco mediático: el cemento.

La producción de cemento genera alrededor del 8% de las emisiones globales de dióxido de carbono, una cifra descomunal para un material tan cotidiano. Está en carreteras, puentes, túneles, hospitales, viviendas, presas… prácticamente en todas partes. El problema es que fabricar cemento requiere enormes cantidades de calor y, además, libera CO₂ de forma química durante el proceso.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia Británica ha presentado una alternativa que podría cambiar las reglas del juego: un sistema de fabricación de cemento basado en electricidad y reciclaje de residuos cementicios, capaz de reducir las emisiones hasta un 98% respecto a los métodos tradicionales.

Y ojo, porque no se trata de una idea futurista imposible de escalar. La propuesta utiliza principios industriales conocidos, aunque combinados de una forma bastante ingeniosa.

El verdadero problema del cemento no es solo la energía

Mucha gente piensa que el impacto climático del cemento proviene únicamente de los hornos industriales alimentados con carbón o gas. En realidad, el problema es doble.

Por un lado, los hornos cementeros necesitan temperaturas cercanas a los 1.450 °C, lo que implica un consumo energético brutal. Por otro, cuando la piedra caliza se descompone químicamente para formar clínker —la base del cemento— libera CO₂ directamente a la atmósfera.

Es decir, aunque los hornos funcionaran con electricidad renovable, seguirían existiendo emisiones químicas inevitables en el modelo actual.

Ahí está precisamente la importancia de este nuevo enfoque electroquímico.

Un proceso electroquímico que cambia las reglas

El nuevo sistema sustituye gran parte del proceso térmico tradicional por una reacción electroquímica que ocurre a apenas 60 °C. Una diferencia enorme frente a las temperaturas extremas habituales de la industria cementera.

Los investigadores utilizaron electricidad para transformar materiales ricos en calcio y sílice en un precursor de cemento conocido como belita, un tipo de cemento especialmente útil en infraestructuras masivas como presas o grandes estructuras hidráulicas.

Después, ese precursor solo necesita un tratamiento térmico adicional de unos 650 °C, muy inferior al proceso convencional.

La consecuencia es clara: menos energía, menos combustibles fósiles, menos emisiones y menos dependencia de hornos gigantescos funcionando día y noche.

El detalle más interesante: usar cemento viejo para fabricar cemento nuevo

Aquí aparece uno de los aspectos más prometedores del estudio. El equipo no solo trabajó con piedra caliza convencional. También probó el sistema utilizando residuos de cemento demolido como materia prima.

Eso cambia completamente la lógica del sector.

En lugar de extraer continuamente nueva piedra caliza de canteras, los edificios y estructuras antiguas podrían convertirse en una especie de “mina urbana” para fabricar nuevos materiales de construcción.

Según los resultados publicados, cuando el sistema utiliza cemento reciclado, las emisiones bajan hasta unos 20 kg de CO₂ por tonelada, frente a los aproximadamente 800 kg por tonelada del cemento convencional.

La diferencia es brutal.

El hidrógeno aparece donde menos se esperaba

Curiosamente, el propio proceso electroquímico genera hidrógeno como subproducto.

Y eso abre otra puerta interesante. Ese hidrógeno podría utilizarse para alimentar térmicamente la segunda fase del proceso industrial, evitando el uso de carbón, coque de petróleo o gas natural.

En otras palabras: el sistema podría autoalimentar parte de sus necesidades energéticas con un combustible limpio generado durante la fabricación.

No es habitual encontrar procesos industriales donde los residuos energéticos ayuden a descarbonizar la propia producción. Aquí ocurre justo eso.

El cemento de baja huella empieza a convertirse en prioridad estratégica

La presión sobre la industria cementera está aumentando rápidamente. La Unión Europea ya ha empezado a endurecer las normas mediante mecanismos como el CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono), diseñado para penalizar productos importados con alta huella de carbono.

Además, grandes constructoras e ingenierías están comenzando a exigir materiales con menor impacto climático para cumplir objetivos ESG y criterios de contratación pública sostenible.

El sector lo sabe. Por eso están apareciendo múltiples líneas de investigación: cementos de arcilla calcinada, sustitución parcial de clínker, captura de carbono en cementeras, uso de residuos industriales, hornos electrificados y nuevas formulaciones minerales.

Lo interesante de esta propuesta es que combina varias estrategias a la vez: electrificación, reciclaje y reducción drástica de temperatura.

El gran desafío: escalar la tecnología

Como ocurre con muchas innovaciones industriales, el reto no es únicamente demostrar que funciona en laboratorio. El verdadero desafío es llevarla a escala global.

Las cementeras actuales son infraestructuras gigantescas, muy amortizadas y diseñadas alrededor de hornos convencionales. Cambiar esa maquinaria requiere inversiones multimillonarias.

Además, la disponibilidad de electricidad renovable barata será clave. Electrificar procesos industriales solo tiene sentido climático si la energía procede de fuentes limpias.

Aun así, el contexto empieza a jugar a favor. La caída del precio de la solar y la eólica, junto con el crecimiento del almacenamiento energético y del hidrógeno verde, está abriendo escenarios que hace apenas una década parecían imposibles.

Más información: La electricidad podría producir cemento con casi ninguna huella de carbono, ACS Energy Letters (2026). DOI: 10.1021/acsenergylett.5c04150

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Arquitectura sostenible

Interacciones con los lectores

Comentarios

  1. Icktzar dice

    14 mayo, 2026 a las 21:51

    ¡Por favor, compartan esa tecnología con los países pobres, especialmente con Cuba! Lo necesitamos. Aquí nos encargaremos del escalado.

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Crean persianas fotovoltaicas corredizas que dan sombra a la casa mientras producen electricidad con el sol

Una solución para aprovechar las fachadas: integra hasta 141,67 Wp por m² y reduce la radiación solar que llega directamente a las ventanas.

Un forjado de madera soporta 20 toneladas y busca sustituir parte del hormigón en edificios de varias plantas

El sistema elimina las grandes vigas que normalmente condicionan este tipo de forjados y permite apoyar la losa directamente sobre pilares separados, dejando mucha más libertad para reorganizar posteriormente oficinas, viviendas o comercios.

Residuos de los aserraderos se convierten en la “tinta” para imprimir nueve casas en 3D

La Universidad de Maine lleva su prototipo a una nueva escala: viviendas fabricadas por módulos con materiales biobasados, menos residuos y un proceso cada vez más automatizado.

Padre e hijo transforman un cobertizo en una tiny house con cocina, baño y dormitorio por solo 16.000 dólares

Con 21 años convierte un cobertizo de 12.000 dólares en una casa y deja de pagar alquiler.

Transforman la góndola de un aerogenerador de 2 MW en una casa de 35 m² con placas solares y bomba de calor

De producir energía a tener una segunda vida: una enorme pieza eólica retirada demuestra hasta dónde puede llegar la reutilización en la economía circular.

Investigadores crean una pintura que detecta cuándo se daña, se repara sola y consigue que el acero se oxide hasta 600 veces más despacio

Un recubrimiento inteligente consigue frenar la corrosión del acero más de 600 veces y repararse cuando aparece un daño.

Reconstruyen un teatro con 8.000 ladrillos hechos con 17 toneladas de residuos de demolición y sin usar hornos

El reconstruido Yard Theatre, en Hackney Wick, Londres, acaba de reabrir utilizando más de 8.000 K-BRIQ en su fachada.

Convierten botellas de plástico usadas en vigas más resistentes que la madera y ya las utilizan en un puente de 12 metros

Del residuo a la construcción: una tecnología del MIT usa impresión 3D para fabricar estructuras ligeras, resistentes al agua y pensadas para durar.

Diseñan una fachada que aprovecha el agua residual del aire acondicionado para enfriar edificios sin gastar más agua

Urban Dew convierte el agua residual del aire acondicionado en un sistema de refrigeración pasiva para fachadas.

Investigadores suizos descubren que el clima influye más de lo esperado en la duración del hormigón: su acero se oxida hasta 100 veces más rápido cuando está mojado

La solución que proponen los investigadores no es inventar un nuevo hormigón, sino elegir y diseñar el hormigón según el clima donde se construirá.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies