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Ingenieros desarrollan amortiguadores de arena que podrían reemplazar al aceite y proteger edificios y puentes de forma más barata y sostenible

9 julio, 2026 3 comentarios

3.5/5 - (20 votos)
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Imagen generada por IA

Investigadores diseñan amortiguadores de arena económicos, fáciles de reparar y resistentes a la humedad para proteger grandes estructuras.

  • 🏗️ Menos vibraciones en edificios, puentes y grandes estructuras.
  • 🏖️ Arena presurizada como material para absorber energía.
  • 🌡️ Funcionamiento estable entre 5,6 °C y 60 °C.
  • 💧 Buen rendimiento incluso con presencia de humedad.
  • 🔧 Reparaciones en pocas horas y mantenimiento más sencillo.
  • 🌱 Menor riesgo de fugas de aceites y fluidos contaminantes.

La arena podría sustituir al aceite en amortiguadores para construir edificios y puentes más seguros, baratos y sostenibles

Los edificios altos pueden parecer completamente inmóviles desde la calle. No lo están. El viento, el tráfico, los terremotos y otros fenómenos transmiten energía a las estructuras y provocan movimientos que, aunque apenas sean visibles, generan esfuerzos continuos sobre vigas, pilares y uniones.

Para controlar estas oscilaciones, la ingeniería estructural utiliza amortiguadores capaces de absorber y disipar parte de esa energía. El problema es que muchos de los dispositivos actuales dependen de aceites, fluidos viscosos y mecanismos relativamente complejos.

Un equipo de investigadores ha estudiado una alternativa bastante más sencilla: utilizar arena presurizada como elemento disipador de energía.

Los resultados publicados en el ASCE Journal of Structural Engineering indican que estos dispositivos pueden mantener su capacidad de funcionamiento frente a variaciones importantes de temperatura y humedad. Además, podrían facilitar las reparaciones y reducir algunos de los costes asociados al mantenimiento de grandes estructuras.

La idea resulta llamativa por un motivo evidente. Frente a sistemas sofisticados y difíciles de intervenir, la propuesta utiliza uno de los materiales más abundantes y conocidos del planeta.

El problema de los amortiguadores tradicionales

Los amortiguadores estructurales funcionan bajo un principio parecido al de la suspensión de un vehículo. Cuando una estructura comienza a oscilar, el dispositivo transforma parte de la energía del movimiento en calor y reduce la amplitud de las vibraciones.

Esta tecnología se utiliza en rascacielos, puentes, edificios situados en regiones sísmicas y otras infraestructuras sometidas a cargas dinámicas.

Muchos sistemas convencionales contienen aceite de silicona u otros fluidos viscosos. Funcionan bien, pero presentan algunas limitaciones.

Cuando un amortiguador soporta cargas repetidas durante periodos prolongados, su temperatura interna puede aumentar. Este fenómeno, conocido como calentamiento viscoso, puede deteriorar los sellos encargados de mantener el fluido dentro del dispositivo.

Una fuga no representa únicamente un problema técnico. También puede obligar a retirar completamente el amortiguador, transportarlo hasta instalaciones especializadas y realizar una reparación compleja antes de volver a instalarlo.

Durante ese tiempo, la estructura pierde parte de su capacidad para controlar las vibraciones.

Y ahí aparece otro problema que pocas veces recibe atención.

Un edificio puede ser seguro y resultar inhabitable

Los movimientos de un rascacielos no necesitan alcanzar niveles peligrosos para generar consecuencias económicas.

Una estructura puede mantenerse dentro de sus límites de seguridad y, al mismo tiempo, oscilar lo suficiente para provocar mareos, fatiga, malestar, dificultad para concentrarse o sensación de inseguridad entre sus ocupantes.

En edificios de oficinas, hoteles y viviendas de gran altura, el confort frente a las vibraciones constituye una cuestión importante de diseño.

Si los trabajadores no pueden desarrollar sus tareas con normalidad o los residentes sienten molestias frecuentes, el edificio pierde funcionalidad y valor económico aunque no exista riesgo de colapso.

Por eso los sistemas de amortiguación deben cumplir dos funciones: proteger la estructura y mantener unas condiciones aceptables para las personas que la utilizan.

Cómo funciona un amortiguador lleno de arena

La propuesta investigada sustituye los fluidos viscosos por arena confinada y sometida a presión dentro de un dispositivo mecánico.

Cuando la estructura comienza a moverse, las partículas de arena interactúan entre ellas y con las paredes del recipiente. La fricción, las colisiones y el desplazamiento de los granos permiten disipar parte de la energía mecánica.

El concepto aprovecha el comportamiento de los materiales granulares.

La arena puede actuar como un sólido cuando está confinada y, bajo determinadas condiciones, desplazarse y reorganizarse de una forma parecida a un fluido. Controlar esa transición permite diseñar sistemas capaces de absorber energía.

Una de las ventajas potenciales está en la simplicidad.

Si el dispositivo resulta dañado, el material granular puede retirarse, sustituirse y volver a introducirse sin necesidad de manipular fluidos viscosos ni enviar necesariamente el amortiguador al fabricante.

Según los investigadores, algunas reparaciones podrían completarse en cuestión de horas.

Para infraestructuras críticas, reducir el tiempo de intervención importa mucho. Un puente, un hospital o un edificio estratégico no pueden permanecer durante largos periodos con sus sistemas de protección fuera de servicio.

Temperaturas extremas y humedad: dos pruebas importantes

El equipo evaluó el comportamiento de los amortiguadores de arena en diferentes condiciones ambientales.

Los dispositivos fueron sometidos a temperaturas internas de hasta 60 °C y mínimas de aproximadamente 5,6 °C.

El objetivo era comprobar si los cambios térmicos alteraban significativamente su capacidad para disipar energía.

Los resultados mostraron un comportamiento estable dentro del intervalo estudiado.

También se analizó otro escenario bastante realista: la entrada de humedad en el dispositivo.

La presencia de agua puede modificar el comportamiento mecánico de la arena debido a las fuerzas de cohesión que aparecen entre las partículas. Sin embargo, los ensayos realizados indicaron que la arena húmeda no impidió el funcionamiento del amortiguador.

Este resultado puede ser relevante para infraestructuras expuestas a ambientes húmedos, lluvias frecuentes o variaciones de temperatura capaces de producir condensación.

Reparaciones más rápidas y menos dependencia del fabricante

Uno de los aspectos más interesantes de la investigación no está únicamente en el comportamiento mecánico de la arena.

Está en el mantenimiento.

Los amortiguadores viscosos convencionales son equipos especializados. Cuando aparece una avería, la reparación puede requerir herramientas específicas, personal cualificado y, en determinados casos, el traslado del dispositivo a las instalaciones del fabricante.

Un sistema basado en arena podría simplificar este proceso.

La posibilidad de abrir el dispositivo, sustituir el material granular, revisar los componentes mecánicos y volver a ponerlo en funcionamiento permitiría reducir los tiempos de intervención.

También facilitaría las reparaciones en regiones donde acceder a fabricantes especializados resulta complicado.

Puentes situados en zonas remotas, infraestructuras de países con menos recursos o instalaciones industriales alejadas de grandes ciudades podrían beneficiarse especialmente de sistemas más sencillos de mantener.

Menos dependencia logística. Menos tiempo fuera de servicio.

La investigación todavía debe superar una prueba decisiva

Los resultados obtenidos hasta ahora son prometedores, pero la tecnología todavía se encuentra en fase de investigación.

Los científicos han demostrado que los amortiguadores mantienen su funcionamiento bajo diferentes condiciones de temperatura y humedad. El siguiente paso consiste en estudiar su comportamiento ante cargas dinámicas más complejas y estructuras de mayor tamaño.

El equipo prevé realizar simulaciones avanzadas y ensayos sobre estructuras a gran escala.

Estas pruebas permitirán analizar cuestiones fundamentales: cuánto dura la arena después de millones de ciclos, cómo cambia la distribución de las partículas dentro del dispositivo, qué presión resulta más eficiente o qué dimensiones necesita el amortiguador para proteger edificios y puentes reales.

También será necesario estudiar la inspección periódica, la estandarización de los componentes y los procedimientos de mantenimiento.

Pasar del laboratorio a una infraestructura real siempre es complicado.

Aquí no hay atajos.

Un material abundante, pero no ilimitado

Hablar de arena como material sostenible exige introducir un matiz importante.

La arena es uno de los recursos naturales más utilizados por la humanidad. Se consume masivamente para fabricar hormigón, vidrio, carreteras y numerosos productos industriales.

La extracción descontrolada de arena de ríos, playas y fondos marinos puede provocar erosión, pérdida de hábitats, alteraciones de los ecosistemas acuáticos y daños sobre las comunidades locales.

Por eso, la ventaja ambiental de los amortiguadores granulares dependerá también del origen del material utilizado.

Una posible línea de desarrollo consiste en estudiar arenas recicladas procedentes de residuos de construcción y demolición, vidrio triturado u otros materiales granulares recuperados.

Si estos materiales ofrecen un comportamiento mecánico adecuado, la tecnología podría integrarse en estrategias de economía circular y reducir la necesidad de extraer nuevos recursos naturales.

Edificios más resistentes ante un clima cada vez más extremo

El cambio climático está aumentando la exposición de muchas infraestructuras a fenómenos meteorológicos intensos.

Vientos extremos, ciclones, inundaciones, cambios bruscos de temperatura y otros eventos pueden acelerar el deterioro de edificios, puentes y redes de transporte.

Al mismo tiempo, millones de personas continúan trasladándose hacia grandes ciudades donde los edificios son cada vez más altos y las infraestructuras más complejas.

Este escenario está impulsando el desarrollo de estructuras resilientes capaces de soportar cargas extremas y recuperarse rápidamente después de un evento adverso.

Los amortiguadores de arena podrían formar parte de esa evolución.

Su posible bajo coste, facilidad de mantenimiento y resistencia frente a diferentes condiciones ambientales resultan especialmente interesantes para países que necesitan ampliar rápidamente sus infraestructuras sin asumir sistemas excesivamente caros de conservar.

Potencial

La utilización de arena presurizada para controlar las vibraciones plantea una idea sencilla, pero con implicaciones interesantes: las infraestructuras del futuro no necesitan depender siempre de mecanismos más complejos para mejorar su rendimiento.

Si los próximos ensayos a gran escala confirman los resultados obtenidos en laboratorio, estos amortiguadores podrían reducir costes de mantenimiento, acortar los tiempos de reparación y disminuir el uso de determinados fluidos industriales.

Su mayor potencial podría aparecer en combinación con otros avances de la ingeniería estructural: sensores capaces de detectar daños en tiempo real, sistemas de monitorización digital, materiales reciclados y diseños modulares que permitan sustituir componentes sin realizar grandes obras.

También existe margen para desarrollar amortiguadores fabricados con materiales granulares recuperados localmente, reduciendo transportes y aprovechando residuos que actualmente terminan en vertederos.

No resolverán por sí solos el impacto ambiental de la construcción. Pero pueden contribuir a una transformación necesaria: edificios y puentes que duren más, requieran menos recursos para mantenerse y puedan repararse con rapidez después de terremotos, tormentas o décadas de uso.

En un sector responsable de una parte considerable del consumo mundial de materiales y energía, aumentar la vida útil de las infraestructuras tiene un valor enorme.

A veces, la innovación más útil empieza con algo tan corriente como un puñado de arena.

Vía University of Mississippi

Más información: Konstantinos N. Kalfas et al, Behavior of Pressurized Sand Dampers in Harsh Environments: Extreme Temperatures and Humidity, Journal of Structural Engineering (2026). DOI: 10.1061/jsendh.steng-15157

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Publicado en: Arquitectura sostenible

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Comentarios

  1. Juan López dice

    10 julio, 2026 a las 03:50

    Ya en época faraonica , los arquitectos egipcios utilizaron este material para exactamente lo mismo que ahora . Así que esta técnica es más antigua que el andar pa tras .

    Responder
  2. Luis Gerardo Huitrón Yorba dice

    10 julio, 2026 a las 11:03

    Estoy muy interesado en esos amortiguadores, donde puedo comprarlos para aplicarlos para construcción de vivienda acá en México, Zapopan Jalisco, ya que están recientes los letales terremotos y podrían ayudar pienso,

    Responder
  3. Carlos dice

    10 julio, 2026 a las 13:55

    La arena no es un material abundante. La que se usa para hacer vidrio ha de ser químicamente pura, la que se usa en la construcción no puede ser la típica del desierto gastada sino drenada de donde los granos tengan aristas que se fijen, y así con todo. Ahora, si logran usar la que no tenga otro uso…

    Responder

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