
Una noticia sobre un incendio provocado por una batería despertó su curiosidad. Siete años después, aquel pequeño gesto se ha convertido en un movimiento internacional por el reciclaje.
- 🔋 Más de 950.000 pilas y baterías recogidas: es la cifra acumulada que declara actualmente la organización Recycle My Battery.
- 👦 Todo comenzó cuando tenía 10 años: una noticia sobre un incendio causado por una batería desechada despertó su preocupación ambiental.
- 🌍 Más de 1.000 jóvenes voluntarios: su iniciativa ha movilizado a estudiantes de diferentes países.
- 🏫 Más de 1.800 contenedores: el proyecto asegura haber desplegado una extensa red de puntos de recogida y programas educativos.
- ⚡ También investiga cómo recuperar energía: ha desarrollado un prototipo para aprovechar la carga eléctrica residual de baterías usadas.
- 🏆 Nominado a un premio internacional en 2026: KidsRights ha reconocido su contribución a la educación y la protección del medio ambiente.
Una noticia sobre un incendio provocado por una batería de litio en una planta de residuos fue suficiente para que un niño estadounidense decidiera actuar. Lo que comenzó como una pequeña iniciativa escolar terminó convirtiéndose en una organización medioambiental con miles de puntos de recogida, voluntarios de distintos países y una misión muy concreta: evitar que las pilas y baterías usadas terminen contaminando el medio ambiente.
Su protagonista es Sri Nihal Tammana, un joven de 16 años de Nueva Jersey, fundador de la organización sin ánimo de lucro Recycle My Battery. Su trabajo le ha llevado a figurar entre los nominados de 2026 al Premio Internacional de la Paz Infantil de KidsRights, un reconocimiento a jóvenes que defienden los derechos de la infancia y promueven cambios sociales.
Una noticia sobre un incendio que cambió su vida
En 2019, cuando tenía aproximadamente 10 años, Nihal vio una noticia sobre un incendio en una instalación de tratamiento de residuos de California. Según explicó posteriormente, el fuego había sido provocado por una batería de ion de litio que había terminado entre la basura.
El incidente le llevó a investigar qué sucedía con las pilas y baterías una vez que dejaban de funcionar.
Descubrió que algunas podían contener sustancias peligrosas, que su eliminación inadecuada podía contaminar el suelo y el agua y que las baterías de litio podían provocar incendios cuando se dañaban o aplastaban durante la recogida y clasificación de residuos.
Pero también identificó un problema mucho más cotidiano: muchas personas desconocían dónde depositarlas correctamente.
En lugar de limitarse a concienciar a sus compañeros, comenzó a recoger pilas usadas en su colegio y su vecindario para llevarlas a puntos de reciclaje.
La respuesta fue tan positiva que pronto se encontró con una dificultad inesperada: los contenedores disponibles no tenían capacidad suficiente para recibir todas las pilas que estaba reuniendo.
En junio de 2019 decidió fundar Recycle My Battery, una organización que facilitaría la recogida de estos residuos y promovería su reciclaje mediante la participación de estudiantes, familias y centros educativos.

De una iniciativa escolar a cientos de miles de baterías recuperadas
El funcionamiento del proyecto se basa en una idea sencilla: acercar los puntos de recogida a los lugares donde las personas estudian, trabajan y realizan sus actividades cotidianas.
La organización impulsa la instalación de contenedores específicos en colegios, oficinas y otros espacios comunitarios, acompañados de campañas educativas que explican por qué estos residuos no deben mezclarse con la basura convencional.
También organiza competiciones escolares para animar a los estudiantes a participar activamente.
Uno de sus programas, denominado Battery Challenge, ha permitido recoger más de 170.000 pilas usadas mediante actividades organizadas en más de 20 centros educativos, según la información publicada por KidsRights.
Las cifras globales comunicadas por la propia organización son todavía mayores.
En su página oficial, Recycle My Battery declara haber superado las 950.000 pilas y baterías recogidas para reciclaje, disponer de más de 1.800 contenedores y haber involucrado a más de 100 escuelas en sus actividades.
Estas cifras proceden de la organización y no deben confundirse con resultados auditados de manera independiente.
La iniciativa también asegura haber alcanzado a más de 90 millones de personas mediante sus actividades de divulgación. Se trata de una estimación de alcance educativo, no de personas cuya conducta de reciclaje haya sido verificada.

Más de 1.000 jóvenes implicados en la protección del medio ambiente
Una de las características más interesantes de Recycle My Battery es su modelo de participación juvenil.
En lugar de depender exclusivamente de profesionales del sector ambiental, el proyecto permite que los propios estudiantes organicen campañas, promuevan puntos de recogida y expliquen a otros jóvenes la importancia de gestionar correctamente estos residuos.
Según KidsRights, Nihal ha movilizado a más de 1.000 voluntarios jóvenes en diferentes países.
El modelo combina tres elementos fundamentales: educación ambiental, infraestructura accesible para depositar las baterías y participación directa de la comunidad.
La iniciativa también demuestra que un proyecto ambiental no necesita comenzar con grandes inversiones ni tecnologías complejas. En este caso, su crecimiento se ha apoyado principalmente en la colaboración entre estudiantes, familias, centros educativos y entidades dedicadas a la gestión de residuos.
Un prototipo para recuperar la energía que todavía queda en las baterías usadas
El trabajo de Nihal no se limita a recoger baterías.
También ha desarrollado un prototipo denominado Residual Charge Project, cuyo objetivo es aprovechar parte de la energía eléctrica que permanece almacenada en determinadas baterías consideradas agotadas.
El principio técnico es interesante.
Una batería que ya no proporciona suficiente energía para alimentar un dispositivo puede conservar cierta carga eléctrica residual. Esa energía, dependiendo de la química de la batería y de su estado, podría recuperarse mediante un circuito de descarga controlada.
En teoría, la electricidad recuperada podría destinarse a alimentar determinados consumos de una instalación de reciclaje.
Sin embargo, existen importantes limitaciones técnicas.
La cantidad de energía disponible depende del tipo de batería, su tensión, su estado de carga y su deterioro. Además, recuperar esa energía exige controlar la descarga para evitar cortocircuitos, sobrecalentamientos y otros riesgos.
Por ahora, se trata de un prototipo experimental. No se han publicado datos técnicos suficientes para determinar cuánta electricidad consigue recuperar, cuál es su eficiencia o si su aplicación sería económicamente viable a escala industrial.
Aun así, la propuesta introduce una cuestión relevante para la economía circular: estudiar si es posible aprovechar parte de la energía residual antes de recuperar los materiales que componen las baterías.
Por qué reciclar correctamente las baterías es cada vez más importante
El crecimiento de los dispositivos electrónicos, las herramientas inalámbricas, los sistemas de almacenamiento energético y los vehículos eléctricos está aumentando la importancia de disponer de sistemas seguros de recogida y tratamiento de baterías.
No todas presentan los mismos riesgos ni requieren los mismos procesos de reciclaje.
Las pilas alcalinas, las baterías recargables de níquel y las baterías de ion de litio tienen composiciones diferentes y necesitan tratamientos adaptados a sus características.
En particular, las baterías de litio pueden provocar incendios cuando se perforan, aplastan o cortocircuitan durante su manipulación.
Su reciclaje también permite recuperar materiales de interés industrial, como níquel, cobalto, cobre y, mediante determinados procesos, litio.
Esto puede reducir la necesidad de extraer materias primas vírgenes, aunque el beneficio ambiental concreto depende de la tecnología de reciclaje utilizada, del consumo energético del proceso y de las tasas de recuperación alcanzadas.
En España, las pilas y baterías domésticas usadas pueden depositarse gratuitamente en puntos de recogida habilitados, establecimientos comerciales y puntos limpios.
Las baterías de litio dañadas o hinchadas requieren precauciones especiales y no deben introducirse sin más en contenedores convencionales de recogida.
Un reconocimiento internacional a una iniciativa nacida en un colegio
En 2026, KidsRights incluyó a Sri Nihal Tammana entre los nominados al Premio Internacional de la Paz Infantil.
La organización destaca su contribución a la protección ambiental, la educación y la participación de niños y adolescentes en iniciativas que buscan mejorar su entorno.
Además de Recycle My Battery, el joven ha participado en otros proyectos, como Global Young Founders, una iniciativa orientada a apoyar a emprendedores jóvenes que desarrollan soluciones vinculadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
También ha creado Aura, un dispositivo portátil concebido para promover una relación más consciente con la tecnología.
Su trayectoria demuestra cómo una preocupación ambiental concreta puede convertirse en una iniciativa colectiva cuando se combina con educación, organización y colaboración.

Una idea que podría reproducirse en miles de colegios
La principal fortaleza de Recycle My Battery es que su modelo puede adaptarse a diferentes comunidades.
Un centro educativo puede colaborar con un sistema autorizado de recogida, informar a sus alumnos sobre los residuos de baterías y organizar campañas periódicas de sensibilización sin necesidad de desarrollar una tecnología propia.
Eso sí, la recogida y el almacenamiento deben realizarse mediante procedimientos seguros y operadores autorizados, especialmente cuando se trata de baterías de litio.
La experiencia de Nihal pone de manifiesto que la educación ambiental puede convertirse en una herramienta práctica de economía circular cuando no se limita a transmitir conocimientos, sino que facilita que las personas participen en soluciones reales.
Una noticia sobre un incendio fue el punto de partida. Siete años después, aquella inquietud infantil se ha transformado en una organización que declara haber recogido cientos de miles de baterías y movilizado a jóvenes de distintos países.
Y todo comenzó con una pregunta muy sencilla: ¿por qué seguimos tirando a la basura algo que todavía puede aprovecharse?
Más información: recyclemybattery.org

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