
Una gestión más inteligente de las cunetas puede convertir kilómetros de carretera en refugios para abejas y otros insectos, reduciendo siegas y tratamientos innecesarios.
- 🐝 45 % más polinizadores con mantenimiento menos intensivo.
- 🌼 23 % más especies registradas por zona.
- 🚜 Dos siegas anuales frente a hasta cuatro.
- 🎯 Herbicida localizado, planta por planta cuando resulta necesario.
- 🔬 3.773 ejemplares y 153 especies identificadas.
- 🛣️ Márgenes de carretera convertidos en pequeños corredores de biodiversidad.
Dos formas de mantener exactamente el mismo tipo de terreno
El trabajo, liderado por investigadores de la Universidad de Ottawa, aprovechó una especie de experimento natural alrededor de Ottawa, en Canadá.
Las administraciones vecinas gestionaban sus márgenes de carretera de manera diferente.
En el condado de Lanark, el mantenimiento era relativamente poco intensivo: dos siegas al año y tratamientos localizados sobre plantas invasoras. Cuando era posible, estas plantas incluso se retiraban manualmente.
En Ottawa y el condado de Leeds y Grenville, el sistema convencional incluía entre dos y cuatro siegas anuales y tratamientos con herbicidas sobre superficies mucho más amplias.
Esto permitió comparar lugares próximos, con paisajes y condiciones ambientales relativamente similares, pero sometidos a estrategias de mantenimiento distintas.
Los investigadores estudiaron 31 emplazamientos durante las temporadas de crecimiento de 2023 y 2024.

El resultado fue bastante claro.
Los márgenes gestionados con menor intensidad presentaron una abundancia media estimada de 68,5 polinizadores por emplazamiento y año, frente a 47,3 en las zonas convencionales.
Eso equivale aproximadamente a un 45 % más.
3.773 polinizadores de 153 especies fueron identificados en 31 emplazamientos. Los márgenes gestionados con menor intensidad registraron aproximadamente un 45 % más de polinizadores y un 23 % más de especies.
3.773 insectos que cuentan una historia bastante más compleja
El equipo capturó e identificó 3.773 ejemplares pertenecientes a 153 especies.
Entre ellos aparecieron 100 especies de abejas y 53 especies de sírfidos, esas moscas que muchas veces se confunden con pequeñas abejas o avispas y que desempeñan una función importante en la polinización.
La riqueza media también cambió.
Los márgenes sometidos a mantenimiento menos intensivo registraron aproximadamente 26,9 especies por emplazamiento, frente a 21,8 en los gestionados convencionalmente. Una diferencia cercana al 23 %.
Hay, sin embargo, un detalle que merece atención.
Cuando los científicos retiraron del análisis algunas de las especies más abundantes, buena parte de la diferencia observada en el número total de individuos dejó de ser estadísticamente significativa. Esto indica que el espectacular 45 % está impulsado en buena medida por varias especies comunes.
La diferencia en riqueza de especies, especialmente entre las abejas, resultó más consistente.
Es una precisión importante. Cortar menos no provoca automáticamente que todas las especies de polinizadores aumenten un 45 %.

El césped perfectamente cortado puede ser un pequeño desierto para los insectos
La explicación ecológica resulta bastante intuitiva.
Cada siega elimina flores que proporcionan néctar y polen. Cuando el corte se repite varias veces durante la temporada de crecimiento, muchas plantas apenas tienen oportunidad de florecer.
Además, una vegetación algo más compleja proporciona tallos, refugios y pequeños microhábitats utilizados por diferentes insectos.
El herbicida añade otra variable.
Una aplicación generalizada puede eliminar plantas que no representan un problema real para la infraestructura. El tratamiento localizado permite actuar contra especies invasoras concretas mientras se conserva buena parte de la vegetación restante.

No se trata, por tanto, de abandonar las cunetas.
Se trata de gestionar dónde se corta, cuándo se corta y qué plantas necesitan realmente un tratamiento químico.
La estrategia estudiada no consiste en abandonar los márgenes. Combina dos siegas al año con el control localizado de plantas invasoras, conservando durante más tiempo flores, néctar, polen y pequeños refugios para los insectos.
Una carretera también puede convertirse en infraestructura ecológica
Los márgenes viarios tienen una característica especialmente interesante: forman redes.
Una pequeña superficie con flores aislada aporta alimento durante un tiempo. Miles de kilómetros de márgenes conectados pueden convertirse en una sucesión de lugares donde determinados insectos encuentran alimento, refugio y oportunidades para desplazarse por paisajes agrícolas o urbanos muy fragmentados.
Otros estudios ya han observado que los márgenes de carreteras pueden funcionar como corredores para insectos visitantes de flores.
Eso no convierte cualquier carretera en un hábitat ideal. El tráfico también introduce ruido, contaminación, riesgo de colisión y una barrera física para determinadas especies.
La oportunidad aparece especialmente en las superficies que ya existen y necesitan mantenimiento de todas formas.
Ahí está uno de los puntos fuertes del planteamiento canadiense: no exige necesariamente adquirir terrenos ni crear nuevos espacios verdes.
De Canadá a Europa: una idea que llega en el momento adecuado
El planteamiento encaja especialmente bien con el cambio que está experimentando la política europea de biodiversidad.
El Reglamento europeo de Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, establece que los Estados miembros deben revertir el declive de las poblaciones de polinizadores para 2030 y conseguir después una tendencia creciente.
Europa también está desplegando un sistema armonizado de seguimiento de polinizadores para medir abundancia y diversidad.
Esto obliga a mirar más allá de parques naturales y espacios protegidos.
Carreteras, líneas ferroviarias, corredores eléctricos, parques empresariales, jardines municipales, rotondas y otras superficies gestionadas pueden formar parte de una infraestructura verde distribuida.
No todas tendrán el mismo valor ecológico. Pero hay millones de pequeñas oportunidades.
La oportunidad está en aprovechar superficies existentes. Los márgenes de las carreteras forman redes continuas a través de paisajes agrícolas y urbanos y pueden aportar alimento y refugio a determinados polinizadores sin necesidad de adquirir nuevo suelo.
Qué impacto puede tener en el medio ambiente
La primera consecuencia sería aumentar la disponibilidad de flores durante periodos más largos. Es especialmente relevante porque la pérdida de polinizadores puede repercutir directamente en la reproducción de las plantas y en la biodiversidad vegetal, como ya han mostrado otros estudios.
Esto puede beneficiar a abejas silvestres, sírfidos, mariposas y otros insectos, especialmente en paisajes donde la agricultura intensiva o la urbanización han reducido los recursos florales.
La segunda es la conectividad.
Una red de márgenes gestionados de manera compatible con la biodiversidad puede ayudar a conectar poblaciones separadas por carreteras, ciudades y grandes superficies agrícolas. En conservación, esos pequeños enlaces pueden resultar tan importantes como determinados espacios aislados de mayor tamaño.
También existe una consecuencia menos visible: reducir tratamientos herbicidas innecesarios disminuye la presión química sobre la vegetación no objetivo y los organismos asociados.
Y existe una posible ventaja operativa. Reducir siegas significa menos desplazamientos de maquinaria, combustible y horas de trabajo. El estudio canadiense no realizó un análisis económico ni calculó la reducción de emisiones, por lo que no puede afirmarse cuánto se ahorraría. Pero es una consecuencia que merece ser evaluada por las administraciones que adopten estos sistemas.
El aumento de abundancia estuvo impulsado en buena medida por unas pocas especies comunes. Al excluirlas del análisis, parte de esa diferencia perdió significación estadística. El incremento de la riqueza de especies resultó más consistente.
No basta con dejar crecer cualquier cuneta
Aquí aparece una de las limitaciones prácticas.
Reducir la siega indiscriminadamente tampoco es una estrategia perfecta.
Las carreteras necesitan mantener despejadas determinadas zonas para garantizar visibilidad en curvas, cruces, señales y accesos. Además, una menor intervención puede favorecer plantas invasoras en ciertos lugares. Y ese riesgo tampoco es menor: las especies vegetales invasoras pueden alterar profundamente las comunidades de insectos nativos, por lo que reducir las siegas debe ir acompañado de vigilancia y control selectivo.
El propio sistema estudiado en Canadá mantenía el control de especies problemáticas. Lo que cambiaba era la intensidad: tratamiento localizado o retirada manual frente a aplicaciones mucho más extensas.
La solución más interesante parece, por tanto, una gestión diferenciada.
Las franjas próximas a la calzada y los puntos críticos pueden conservar un mantenimiento intensivo por seguridad, mientras las zonas exteriores disponen de ciclos de siega más largos.
Algo menos uniforme. Mucho más pensado.
Reducir algunas siegas, mantener despejados los puntos críticos para la seguridad y sustituir tratamientos generales por intervenciones selectivas permitiría integrar biodiversidad y mantenimiento viario. La ventaja: actuar sobre terrenos que las administraciones ya gestionan de forma habitual.
Ficha técnica
Cómo funciona
La estrategia reduce la intensidad del mantenimiento de los márgenes viarios mediante menos siegas anuales y aplicación localizada de herbicidas sobre plantas invasoras. Esto permite conservar durante más tiempo flores y estructuras vegetales utilizadas por abejas y sírfidos para alimentarse y encontrar refugio.
En cifras
- 31 emplazamientos estudiados.
- 2 años de seguimiento, durante 2023 y 2024.
- 3.773 polinizadores identificados.
- 153 especies registradas: 100 de abejas y 53 de sírfidos.
- Aproximadamente 45 % más individuos en los márgenes de mantenimiento menos intensivo.
- Aproximadamente 23 % más especies por emplazamiento.
Qué tiene de diferente
No plantea crear un nuevo hábitat desde cero. Modifica la gestión de superficies que ya existen, reduciendo la frecuencia de siega y sustituyendo tratamientos herbicidas extensivos por intervenciones localizadas.
Comparación directa con la gestión convencional
Gestión convencional: entre dos y cuatro siegas anuales en las zonas estudiadas, vegetación mantenida aproximadamente entre 10 y 20 cm y tratamientos herbicidas amplios cada dos o tres años dependiendo de la presencia de plantas invasoras.
Gestión de baja intensidad: dos siegas anuales, aproximadamente hasta 10 cm, y tratamiento individual o retirada manual de plantas invasoras.
El segundo sistema estuvo asociado con mayor abundancia y riqueza de polinizadores.
Limitaciones
El estudio se realizó en 31 localizaciones del este de Ontario, por lo que los porcentajes observados no deben extrapolarse automáticamente a España, otros climas o cualquier tipo de carretera.
La diferencia de abundancia estuvo impulsada principalmente por unas pocas especies comunes. Al excluirlas del análisis, el efecto general sobre la abundancia dejó de ser significativo.
Tampoco aparecieron grandes diferencias en la composición global de las comunidades: la gestión explicó menos del 3 % de la variación en composición de especies.
El estudio es un experimento natural comparativo, no un ensayo aleatorizado en el que los investigadores asignaran desde cero los tratamientos a cada carretera.
Además, durante el periodo concreto de muestreo no se aplicaron herbicidas en los emplazamientos estudiados. Las diferencias reflejan los regímenes históricos y continuados de gestión, no el efecto inmediato de una fumigación realizada durante el experimento.
En qué fase se encuentra
Aplicación real / demostración a escala territorial.
No se trata de una tecnología experimental pendiente de implantación. Los diferentes sistemas de mantenimiento ya eran utilizados por las administraciones locales canadienses y los investigadores aprovecharon esas diferencias para estudiar sus efectos ecológicos.
Quién está detrás
Investigación liderada por Gil F. G. Miranda y Jessica R. K. Forrest, con participación de la Universidad de Ottawa, Agriculture and Agri-Food Canada y la Canadian Wildlife Federation.
El proyecto contó con financiación del programa NSERC Alliance de Canadá y colaboración de las administraciones locales donde se desarrolló el trabajo.
País: Canadá.
Fuente de los datos
Estudio científico revisado por pares: Roadside pollinator populations and the negative impact of intensive roadside vegetation maintenance, publicado en septiembre de 2026 en la revista Insect Conservation and Diversity.
Los datos proceden del muestreo directo de abejas y sírfidos realizado durante dos temporadas completas de crecimiento, complementado con identificación taxonómica y código de barras de ADN para confirmar especies.
Vía uOttawa
Más información: Roadside pollinator populations and the negative impact of intensive roadside vegetation maintenance

Anónimo dice
Bien, pero los márgenes de las rutas no son para siembra ni para polinización. Son para seguridad del tránsito.
Franco dice
correcto es para mejorar la visibilidad. Con esa lógica Milei favorece a la ecología porque el degenerado no pone un peso en limpieza ni asfalto en rutas