
El caso de China tras prohibir la entrada de residuos en 2018 revela un efecto inesperado del comercio mundial de materiales recuperados y cuestiona cómo se mide su éxito.
- 🌍 Entre 190 y 220 millones de toneladas de residuos reciclables cruzan fronteras internacionales cada año, según los registros analizados desde 2010.
- ♻️ Importar residuos puede desplazar el reciclaje nacional, porque las industrias encuentran materiales ya recogidos en otros países.
- 🇨🇳 China ofrece un ejemplo revelador: tras restringir las importaciones de residuos en 2018, aumentó considerablemente el reciclaje de sus propios plásticos.
- 🇪🇺 Entre el 10 % y el 13 % del reciclaje de envases contabilizado por los países de la UE entre 2018 y 2021 se realizó fuera del bloque.
- 🏭 Obligar a incorporar materiales reciclados en nuevos productos podría resultar más eficaz que limitarse a incrementar la recogida de residuos.
Cada año se comercializan internacionalmente entre 190 y 220 millones de toneladas de residuos reciclables. Papel, plástico, metales y otros materiales viajan miles de kilómetros para convertirse en nuevas materias primas. Sin embargo, una investigación económica plantea una paradoja: exportar residuos para reciclarlos puede reducir el reciclaje en los países que los reciben, sin aumentar la cantidad total recuperada a escala mundial.
El problema no está necesariamente en el transporte ni en el tratamiento de los materiales, sino en un efecto menos visible: cuando las industrias pueden comprar residuos reciclables procedentes del extranjero, pueden tener menos incentivos para recoger y aprovechar los generados dentro de sus propias fronteras.
El problema oculto del comercio internacional de residuos
La investigación, desarrollada por los economistas Eugénie Joltreau y Luis Sarmiento, vinculados al RFF-CMCC European Institute on Economics and the Environment, analiza cómo el comercio internacional influye en las decisiones de recogida y reciclaje de los países.
Su trabajo combina registros comerciales internacionales con un modelo económico que reproduce las decisiones de los agentes implicados en la gestión de residuos.
Los investigadores identifican un desequilibrio fundamental: algunos países generan más residuos reciclables de los que necesitan sus industrias, mientras que otros tienen una elevada demanda de materias primas secundarias, pero no recogen suficientes residuos para satisfacerla.
El comercio internacional permite conectar ambas situaciones. En principio, esto debería favorecer el aprovechamiento de materiales que, de otra manera, podrían terminar en vertederos.
Sin embargo, el beneficio ambiental depende de qué materiales sustituyen realmente las importaciones.
Si una fábrica utiliza residuos importados en lugar de materias primas vírgenes, puede contribuir a reducir la extracción de recursos naturales. Pero si esos materiales sustituyen residuos que podrían haberse recogido y reciclado dentro del propio país, el resultado es diferente.

Por qué importar residuos puede reducir el reciclaje nacional
El mecanismo identificado por los investigadores está relacionado con los costes de recogida.
Reciclar un material exige disponer previamente de sistemas capaces de recuperarlo, clasificarlo y transportarlo hasta las instalaciones de tratamiento.
Estas operaciones pueden resultar especialmente costosas en zonas rurales, territorios dispersos o lugares donde la separación de residuos es insuficiente.
La investigación recoge un ejemplo de Francia: en 2014, el coste por tonelada de recoger separadamente residuos de envases superaba en más del doble al coste de reciclarlos.
Esto significa que, para determinadas industrias, comprar materiales reciclables previamente recogidos en otro país puede resultar económicamente más atractivo que financiar la ampliación de los sistemas nacionales de recogida.
El modelo económico describe entonces una situación paradójica:
Un país exportador consigue recuperar una mayor proporción de sus residuos y reduce la cantidad que desecha.
Mientras tanto, el país importador utiliza esos materiales extranjeros para abastecer a sus fábricas, pero deja de recoger una parte de sus propios residuos.
El resultado teórico es que aumenta el reciclaje en el país exportador y disminuye en el importador, sin que necesariamente crezca el volumen total reciclado entre ambos.
Esto no significa que todas las exportaciones de residuos produzcan ese efecto. Se trata de un mecanismo identificado mediante un modelo económico cuya intensidad depende de las condiciones reales de cada mercado.
China y el experimento que permite comprender el problema
Una de las observaciones más interesantes está relacionada con las restricciones que China introdujo en 2018 sobre las importaciones de determinados residuos.
Durante años, el país asiático había recibido grandes cantidades de plástico y otros materiales procedentes de economías industrializadas.
Buena parte de esos residuos alimentaba su industria de transformación, que los convertía en materias primas para fabricar nuevos productos.
Cuando China restringió drásticamente estas importaciones, se produjo un cambio significativo.
El reciclaje de plásticos importados prácticamente desapareció, mientras que el aprovechamiento de residuos plásticos generados dentro del propio país aumentó considerablemente.
Esta evolución es compatible con la hipótesis de los investigadores: al desaparecer buena parte del suministro extranjero, las instalaciones industriales tuvieron mayores incentivos para recurrir a residuos nacionales.
No obstante, los autores advierten de que estos datos constituyen una evidencia indicativa, no una demostración causal definitiva.
Para determinar qué proporción del reciclaje nacional estaba siendo desplazada por las importaciones serían necesarios datos más detallados sobre recogida, tratamiento y demanda industrial.
Hasta 220 millones de toneladas de residuos cruzan fronteras cada año
El comercio internacional de materiales reciclables tiene una dimensión considerable.
Según los datos utilizados en la investigación, desde 2010 se han comercializado internacionalmente aproximadamente entre 190 y 220 millones de toneladas anuales de residuos reciclables.
Los principales materiales que participan en estos intercambios son:
- Hierro y acero: representan la mayor proporción del comercio internacional por peso.
- Papel y cartón: constituyen una importante fuente de fibras recuperadas para la industria papelera.
- Plásticos: se comercializan para su clasificación, transformación y utilización en nuevos productos.
- Aluminio: tiene un elevado valor como materia prima secundaria.
- Vidrio: también participa en estos intercambios, aunque con características económicas diferentes.
Los investigadores comprobaron que la relación entre las necesidades industriales y los flujos internacionales de residuos es especialmente clara para el aluminio, el papel y los metales ferrosos.
En el caso del plástico, los resultados son menos concluyentes, posiblemente porque los costes de tratamiento, la calidad del material y otras características del mercado desempeñan un papel importante.
Europa también depende del reciclaje realizado en otros países
La investigación plantea una cuestión especialmente relevante para la Unión Europea: una parte del reciclaje que aparece en las estadísticas nacionales se realiza físicamente fuera de sus fronteras.
La normativa europea permite contabilizar determinados residuos de envases exportados como reciclados cuando existen pruebas de que han recibido un tratamiento conforme a los requisitos aplicables.
Entre 2018 y 2021, aproximadamente entre el 10 % y el 13 % del reciclaje de envases contabilizado por los Estados miembros se efectuó fuera de la Unión Europea.
Antes de las restricciones comerciales introducidas por China, la UE exportaba alrededor de la mitad del plástico que recogía para reciclar.
Estas cifras no significan que los residuos exportados no se reciclaran realmente.
El problema es que los indicadores convencionales pueden reflejar la recuperación de materiales enviados al extranjero sin mostrar si su llegada ha reducido los incentivos para recoger residuos nacionales en los países receptores.
Por tanto, las tasas de reciclaje de cada país no siempre permiten evaluar el efecto ambiental global de los intercambios internacionales.
La solución podría estar en fabricar más productos con materiales reciclados
Los investigadores consideran que aumentar las cantidades de residuos recogidos no basta para garantizar una mejora del reciclaje mundial.
También es necesario actuar sobre la demanda industrial.
Una de las medidas que destacan consiste en establecer requisitos mínimos de contenido reciclado en determinados productos.
La lógica económica es relativamente sencilla: cuando los fabricantes están obligados a incorporar materiales recuperados, aumenta la demanda de materias primas secundarias y se crean incentivos para invertir en sistemas de recogida, clasificación y tratamiento.
La Unión Europea ya utiliza este enfoque en determinados envases. Por ejemplo, desde 2025 las botellas de bebidas fabricadas principalmente con PET deben incorporar al menos un 25 % de plástico reciclado, conforme a los requisitos establecidos.
Este tipo de medidas puede contribuir a crear mercados más estables para los materiales recuperados.
No obstante, para que funcionen correctamente, deben acompañarse de mecanismos de trazabilidad, controles de calidad y sistemas de verificación que permitan conocer el origen y el tratamiento real de los residuos.
Los autores también advierten de que restringir las exportaciones sin fomentar simultáneamente la utilización de residuos nacionales puede generar incentivos para desviar materiales hacia canales informales o ilegales.
Reciclar más no siempre significa reciclar mejor
La investigación no cuestiona la utilidad del reciclaje ni propone eliminar el comercio internacional de residuos.
De hecho, los intercambios comerciales pueden resultar beneficiosos cuando permiten aprovechar materiales para los que no existe capacidad de tratamiento local o cuando sustituyen materias primas vírgenes.
Sin embargo, el modelo presenta limitaciones importantes.
Una de ellas es que considera los materiales reciclados como sustitutos completos de las materias primas nuevas, algo que no siempre ocurre en la práctica. Algunos plásticos reciclados, por ejemplo, presentan propiedades diferentes que condicionan sus posibles aplicaciones.
Además, el efecto de desplazamiento depende de que los residuos importados sustituyan materiales recuperados localmente. Cuando reemplazan recursos vírgenes, los beneficios ambientales pueden ser mayores.
Para evaluar correctamente estos intercambios también sería necesario considerar las emisiones del transporte, el consumo energético de los tratamientos, las pérdidas de material y los efectos sobre la contaminación.
La principal aportación del estudio es poner de manifiesto que el éxito del reciclaje no debería medirse únicamente por la cantidad de residuos que un país recoge o exporta, sino por el incremento real de materiales recuperados y reutilizados en el conjunto del sistema.
Separar correctamente los residuos en los hogares sigue siendo imprescindible. Pero conseguir una economía verdaderamente circular exige algo más: garantizar que los materiales recuperados sustituyan recursos nuevos, que exista una demanda industrial suficiente y que el reciclaje de un país no termine desplazando el de otro.
Vía www.cmcc.it
Más información: El reciclaje en una economía globalizada

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