
Proyecto SOLINA convierte balcones en esculturas solares gracias a módulos flexibles de fotovoltaica orgánica. Un nuevo sistema solar bifacial inspirado en la naturaleza genera más energía en menos espacio para hogares urbanos.
- Módulos solares flexibles.
- Tecnología orgánica (OPV).
- Ideal para balcones urbanos.
- Diseño inspirado en la naturaleza.
- Estético, liviano y sostenible.
- Funciona en baja luminosidad.
- No requiere estructura adicional.
- Potencial alto, eficiencia mejorable.
SOLINA – Fotovoltaica orgánica que crece desde tu balcón
SOLINA es una propuesta que transforma la manera de generar energía solar en entornos urbanos. Basado en fotovoltaica orgánica (OPV), este sistema se presenta como una escultura solar bifacial y flexible, diseñada específicamente para balcones. Su forma no solo es bella: multiplica la superficie captadora de energía sin requerir grandes estructuras.

Para qué sirve
La mayoría de los sistemas solares para balcones están pensados desde lo funcional, pero ignoran la estética y la integración urbana. SOLINA propone otra mirada: la de un objeto funcional que se vuelve parte del paisaje. Su estructura “creciente” se inspira en formas naturales y responde a una necesidad urgente: generar energía renovable en espacios pequeños y poco aprovechados, como balcones, terrazas o fachadas secundarias.

En ciudades densas, donde la transición energética necesita soluciones descentralizadas, cada metro cuadrado cuenta. SOLINA permite a más personas producir su propia electricidad, incluso sin tejado propio.
Cómo funciona
El proyecto se desarrolló en colaboración con ASCA, una empresa pionera en tecnología OPV. Esta tecnología ofrece ventajas claras: es flexible, ligera, semitransparente, libre de metales raros y altamente personalizable. A diferencia de los paneles solares tradicionales, los módulos orgánicos pueden adaptarse a superficies curvas, estructuras ligeras e incluso interiores bien iluminados.
Lo realmente innovador es el principio estructural: los films plásticos de PET se curvan al conectarse entre sí, generando una forma ondulada auto-reforzada. Así, se maximiza la superficie de captación sin requerir soporte adicional. Esta eficiencia estructural también reduce la cantidad de material necesario, bajando el impacto ambiental desde el diseño.
Además, se ha diseñado un sistema de conexiones eléctricas integradas visualmente. Aunque todavía se trata de prototipos, las pruebas en condiciones de viento fuerte han sido positivas: la estructura es resistente y segura.

Proceso de diseño
Uno de los desafíos fue traducir una idea inspirada en la biología en un objeto funcional, manufacturable y reproducible. El diseño final surgió tras un proceso extenso de experimentación con formas, materiales y puntos de conexión.
A diferencia de los módulos tradicionales —que requieren marcos, vidrio y anclajes visibles—, SOLINA parte de films planos que se transforman en volumen por la forma en que se ensamblan. Es un ejemplo de cómo el diseño industrial puede asumir un rol activo en la transición energética, priorizando eficiencia sin renunciar a la estética.
Aunque aún no hay datos de producción en serie, el diseño modular permite imaginar múltiples versiones: desde instalaciones para balcones hasta pequeñas pérgolas solares o mobiliario urbano autosuficiente.
Qué lo hace diferente
Los paneles solares orgánicos todavía no son habituales en el mercado, pero su potencial es enorme. Son ideales para zonas donde la luz solar directa no es constante, como balcones en orientación norte o patios interiores. En esas condiciones, superan en rendimiento relativo a los paneles cristalinos convencionales.
Otra ventaja es su capacidad para personalizarse en color y forma, lo que permite adaptarse a distintos estilos arquitectónicos sin imponer una estética industrial. En este sentido, SOLINA no es solo una solución técnica, sino también cultural: invita a repensar la energía como parte del entorno cotidiano, no como una infraestructura ajena.
El principal reto actual es su menor eficiencia energética absoluta. Para compensarlo, SOLINA expande su superficie captadora mediante el diseño, algo especialmente útil donde el espacio en planta es limitado. Esta estrategia convierte una limitación técnica en una oportunidad formal.
Planes para el futuro
El proyecto ha generado interés, pero aún necesita apoyo económico para pasar del prototipo al producto real. Las barreras de entrada al mercado de la fotovoltaica —certificaciones, pruebas, producción— son altas, pero no inalcanzables.
El respaldo de instituciones como ASCA y la visibilidad en premios como el James Dyson Award pueden ser claves para atraer inversión. También existe un contexto favorable: la Unión Europea ha anunciado planes para acelerar la adopción de energía solar en edificios residenciales, incluyendo incentivos para soluciones innovadoras y de pequeña escala.
Vía SOLINA – Growing Photovoltaics | James Dyson Award
Diseñador: Manuel Merl
¿Cuánta energía pueden generar y acumular?
Los módulos OPV tienen, actualmente, una eficiencia promedio entre el 5 % y el 13 %, según el tipo de celda y las condiciones de iluminación. A diferencia de las tecnologías tradicionales (como el silicio monocristalino, que puede superar el 20 %), su rendimiento en condiciones de baja irradiancia es notablemente más estable, lo que los hace adecuados para ubicaciones con sombra parcial, orientación subóptima o luz difusa (como balcones urbanos).
En términos prácticos:
- Un sistema OPV en un balcón de 1 m² puede generar, dependiendo de la orientación y ubicación, entre 20 y 50 kWh anuales.
- Esta producción no es suficiente para cubrir el consumo total de una vivienda, pero sí para alimentar pequeños electrodomésticos, iluminación LED o cargar dispositivos móviles, contribuyendo así a la descentralización energética.
Respecto al almacenamiento, OPV es una fuente generadora, por lo que la acumulación depende de integrarse con baterías externas (como LiFePO₄ o de segunda vida), que deben contemplarse en el diseño final.
¿Cuál es su coste total de implementación?
Actualmente, el coste por metro cuadrado de los módulos OPV es más alto que el del silicio, debido a:
- Escalas de producción más pequeñas.
- Necesidad de encapsulado especializado para resistir condiciones exteriores.
- Procesos de personalización estética y estructural.
Sin embargo, hay elementos que compensan parcialmente ese mayor coste:
- Reducción de peso (sin cristal ni soporte metálico), lo que baja costes de instalación.
- Integración arquitectónica directa, eliminando estructuras adicionales.
- Potencial de producción mediante impresión a gran escala, lo que podría reducir costes significativamente si se industrializa.
Para un sistema tipo balcón, el coste estimado podría estar entre 300 y 600 euros por m² instalado, dependiendo del diseño, encapsulado y componentes eléctricos. Esto es todavía un punto crítico para su competitividad, pero podría mejorar si se apoya con programas públicos de innovación o subvenciones para autoconsumo urbano.
¿Cuál es su vida útil estimada?
Este es, sin duda, uno de los puntos más delicados. La vida útil de los OPV actualmente oscila entre 5 y 10 años, aunque hay desarrollos recientes que alcanzan 12 a 15 años bajo ciertas condiciones de encapsulado y protección.
Factores que afectan la durabilidad:
- Humedad y oxígeno: los materiales orgánicos son sensibles a la degradación por contacto con el aire.
- Radiación UV y temperatura: si no están bien protegidos, pueden perder eficiencia rápidamente.
- Encapsulado: usar laminados multicapa o tecnologías tipo “barrier foil” puede extender su vida útil de forma significativa.
La tendencia actual en investigación va hacia aumentar la durabilidad sin comprometer la flexibilidad ni aumentar el impacto ambiental. Además, muchos componentes OPV pueden ser reciclados o recuperados parcialmente, lo que ayuda a su sostenibilidad.



Magalie Puado Martín dice
Hola,
Estamos analizando nuevamente la viabilidad de los módulos solares orgánicos flexibles, y hay varios aspectos clave que debemos considerar:
¿Cuánta energía pueden generar y acumular?
¿Cuál es su coste total de implementación?
¿Cuál es su vida útil estimada?
Dado que se trata de tecnología orgánica, es razonable pensar que su durabilidad podría ser limitada, lo cual representa un posible inconveniente. Sin embargo, para que este tipo de soluciones puedan materializarse, deben ser ecológicamente sostenibles, económicamente viables y comercialmente competitivas.