
El dron Tianmushan-1 de Beihang logra el vuelo más largo jamás registrado para un multirrotor: 188,605 km con cero emisiones.
- Vuelo récord: 188,6 km sin repostar.
- Cuatro horas en el aire.
- Pila de hidrógeno, cero emisiones locales.
- Multirrotor, no ala fija.
- Aplicaciones civiles y ambientales.
- Señal clara para la aviación limpia.
China bate un récord mundial de resistencia con un dron de hidrógeno tras volar 188 kilómetros
El dron de pila de combustible de hidrógeno completó un vuelo de cuatro horas el 16 de noviembre, con todos los datos verificados en tiempo real.
Un hito relevante para la aviación limpia quedó confirmado el 11 de diciembre, cuando Guinness World Records certificó que un dron chino propulsado por hidrógeno había completado el vuelo más largo jamás registrado por un multirrotor.
El anuncio se realizó durante la 7.ª Exposición Internacional de Transporte Inteligente de Zhejiang, celebrada en Hangzhou. Allí se confirmó que el dron Tianmushan-1 recorrió 188,605 kilómetros en una única misión, sin aterrizar ni reabastecerse.
No se trata solo de una cifra llamativa. En el mundo de los drones multirrotor, donde el consumo energético es alto y la autonomía suele ser el principal cuello de botella, superar esta distancia marca un antes y un después.

Un récord confirmado tras cuatro horas de vuelo
Según la Universidad de Beihang, el Tianmushan-1 permaneció en el aire durante algo más de cuatro horas continuas sobre la región de Hangzhou. Todo el vuelo fue monitorizado en tiempo real y posteriormente analizado para cumplir los estrictos criterios de certificación de Guinness World Records.
Los ingenieros responsables del proyecto subrayaron la estabilidad del sistema de propulsión durante toda la misión, así como un comportamiento de vuelo constante, sin degradación apreciable del rendimiento. No hubo momentos críticos ni ajustes de emergencia. Eso, en aviación, dice mucho.
Guinness aceptó los registros y validó que se cumplían los requisitos de distancia, resistencia e integridad del sistema. Desde el ámbito universitario, el logro se describe como un punto de inflexión para los drones multirrotor alimentados por hidrógeno, una tecnología que hasta ahora se consideraba prometedora, pero aún poco probada a gran escala.

Un dron de hidrógeno diseñado para la resistencia
El Tianmushan-1 realizó su primer vuelo en agosto de 2024 y entró en producción en abril de 2025. Ha sido desarrollado por el Tianmushan Laboratory, vinculado a la Universidad de Beihang, una de las instituciones de referencia en ingeniería aeronáutica en China.
El diseño combina una pila de combustible de hidrógeno con un sistema eléctrico optimizado para misiones largas. El dron tiene una distancia entre ejes de 1.600 milímetros, un peso en vacío de 19 kilogramos y puede transportar hasta 6 kilogramos de carga útil.
En condiciones sin carga, alcanza hasta 240 minutos de vuelo, una cifra poco habitual en drones multirrotor. Además, está preparado para operar en un rango térmico amplio, desde −40 °C hasta 50 °C, lo que amplía notablemente sus escenarios de uso, desde zonas montañosas hasta regiones desérticas.
Otro aspecto clave es su capacidad para misiones BVLOS (más allá de la línea visual del operador) de hasta 100 kilómetros, con navegación autónoma. Esto lo sitúa en una categoría intermedia entre los drones convencionales y algunas aeronaves no tripuladas de ala fija, pero manteniendo la maniobrabilidad del multirrotor.
Aplicaciones que ya van más allá del laboratorio
El Tianmushan-1 no se ha quedado como una demostración tecnológica. Ya está siendo utilizado en tareas de patrulla ecológica, inspección de oleoductos y gasoductos, y supervisión de instalaciones de energías renovables, como parques solares o eólicos de gran extensión.
También se está probando en misiones de suministro a islas, observación del tráfico urbano y operaciones de emergencia, donde la autonomía prolongada reduce la necesidad de múltiples despegues y aterrizajes. Menos vuelos, menos ruido, menos riesgo operativo.
La combinación de larga duración, emisiones locales nulas y funcionamiento silencioso lo convierte en una herramienta especialmente interesante para entornos sensibles, tanto desde el punto de vista ambiental como social.
Potencial
La tecnología demostrada por el Tianmushan-1 abre la puerta a una nueva generación de aviación ligera de bajas emisiones, especialmente en sectores donde el uso de aeronaves tripuladas resulta ineficiente o desproporcionado.
En el corto plazo, estos drones pueden mejorar la gestión ambiental, la seguridad de infraestructuras críticas y la respuesta ante desastres, reduciendo costes y emisiones. A medio plazo, sirven como banco de pruebas real para sistemas de propulsión por hidrógeno que podrían escalarse a plataformas mayores.
No es una solución universal, ni inmediata. Pero sí una pieza más, bien encajada, en el puzle de la transición energética. Y a veces, avanzar significa exactamente eso: demostrar que algo funciona, en condiciones reales, y sin humo. Literalmente.
Imágenes vía Laboratorio Tianmushan



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