
WiTricity introduce plataforma de carga inalámbrica para carritos eléctricos que elimina enchufes y reduce mantenimiento.
- Carga automática sin cables.
- 600 W y 900 W de potencia.
- Menos mantenimiento y más seguridad.
- Uso diario predecible, ideal para flotas ligeras.
- Pensado para comunidades, campos de golf y servicios internos.
Carga inalámbrica sin enchufes para flotas ligeras eléctricas
La empresa estadounidense WiTricity ha lanzado oficialmente su plataforma de carga inalámbrica MR/1, un sistema pensado específicamente para carritos de golf eléctricos y pequeños vehículos utilitarios. No busca deslumbrar con cifras extremas ni promesas futuristas: su propuesta es mucho más concreta. Eliminar el gesto de enchufar, con todo lo que eso implica en el día a día.
El sistema se basa en una almohadilla de carga instalada en el suelo, conectada a la red eléctrica, y una placa receptora situada bajo el vehículo. Basta con aparcar encima. La carga comienza sola. Sin cables. Sin conectores expuestos. Sin recordar nada.
Cómo funciona la carga por inducción magnética
La transferencia de energía se realiza mediante inducción magnética, una tecnología conocida pero todavía poco extendida en flotas reales. La base genera un campo magnético alterno que induce corriente en el receptor del vehículo, cargando directamente la batería.
Aunque la base necesita estar conectada físicamente a la red, el usuario final interactúa con un sistema completamente “plugless”. Además, la plataforma permanece en modo de espera hasta que detecta un vehículo correctamente alineado, reduciendo consumos innecesarios.

Seguridad, compatibilidad y menos mantenimiento
La placa receptora puede instalarse en menos de 30 minutos y es compatible con baterías de ion-litio y plomo-ácido, habituales en este tipo de vehículos. Un mismo punto de carga puede ser utilizado por varios carritos, algo clave en entornos compartidos.
La ausencia de cables reduce riesgos de tropiezos, elimina el desgaste de conectores y disminuye incidencias por humedad, polvo o vandalismo. En espacios como campos de golf, complejos residenciales o instalaciones públicas, estos detalles pesan. Mucho.
Además, el sistema permite programar la carga en horarios valle, lo que abre la puerta a una mejor gestión energética y a costes operativos más bajos.
Dos potencias, dos usos claros
El sistema MR/1 se ofrece en dos versiones:
- La opción de 600 W, más económica, prioriza una carga lenta pero suficiente para entornos de uso moderado, como comunidades residenciales o campos de golf con recorridos estables.
- La versión de 900 W apunta directamente a flotas comerciales de alta rotación, donde el tiempo fuera de servicio cuenta. No es carga ultrarrápida, pero sí lo bastante ágil para cubrir jornadas intensivas sin cambiar hábitos.
No hay magia aquí. Hay ajuste fino al contexto real de uso.

Por qué los carritos de golf son el objetivo perfecto
La elección no es casual. Estos vehículos aparcan siempre en los mismos lugares, recorren distancias limitadas y operan en entornos controlados. Sus baterías son relativamente pequeñas y sus ciclos de carga, previsibles.
Todo lo contrario que ocurre con turismos eléctricos o camiones, donde la alineación, la potencia necesaria y los costes de instalación se disparan. En movilidad pesada, la carga inalámbrica todavía tiene barreras claras. En flotas ligeras, encaja.
Electrificación sin fricción, paso a paso
El MR/1 no pretende reinventar la movilidad eléctrica. Su aportación es más silenciosa: reducir fricciones cotidianas. Quitar tareas pequeñas que, acumuladas, generan errores, olvidos y costes.
En muchos procesos de electrificación, el problema no es tecnológico, sino humano. Y ahí, soluciones así tienen sentido.
Potencial
Aplicada con criterio, esta tecnología puede escalar a vehículos de servicio urbano, carritos de mantenimiento, logística interna en hospitales, aeropuertos o campus universitarios. Espacios cerrados. Rutinas claras. Mucha repetición.
Combinada con autoconsumo fotovoltaico, almacenamiento local o tarifas dinámicas, la carga inalámbrica puede convertirse en una pieza discreta pero útil de sistemas energéticos más eficientes.
No es la revolución eléctrica que sale en titulares. Es otra cosa. Infraestructura invisible que hace que la electrificación funcione de verdad, sin pedir esfuerzo extra a quien la usa. Y eso, a largo plazo, también cuenta.
Más información: WiTricity



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