
H2Pro y Doral Hydrogen impulsan en España una planta piloto que convertirá energía solar en hidrógeno para mezclarlo con el gas natural.
- Hidrógeno verde producido directamente con energía solar.
- Sistema completamente fuera de la red eléctrica.
- Primer proyecto de este tipo en Europa.
- Electrólisis flexible diseñada para energías renovables.
- Inicio con 5 MW de electrólisis y 10 MWp solares.
- Expansión prevista hasta 50 MW de hidrógeno.
- Inyección inicial en la red de gas de Enagás.
- Futuro enlace con el corredor europeo H2Med.
España será pionera en producir hidrógeno solar totalmente fuera de la red eléctrica
España se prepara para albergar uno de los experimentos energéticos más interesantes del momento: producir hidrógeno verde directamente con energía solar y sin conexión a la red eléctrica.
La iniciativa nace de la colaboración entre la empresa tecnológica israelí H2Pro y el desarrollador internacional Doral Hydrogen, que han anunciado durante la conferencia European Hydrogen Energy Conference (EHEC) un proyecto pionero en Extremadura.
El objetivo es demostrar algo que hasta ahora parecía complicado: generar hidrógeno de forma rentable utilizando exclusivamente electricidad renovable variable, sin recurrir a la red eléctrica ni a grandes sistemas de baterías.
Si funciona como esperan sus impulsores, podría cambiar una de las grandes limitaciones del hidrógeno verde: su coste.
Un sistema solar que produce hidrógeno sin depender de la red
El proyecto comenzará con una instalación inicial formada por:
- 10 MWp de energía solar fotovoltaica.
- 5 MW de electrólisis para producir hidrógeno.
La electricidad generada por los paneles solares alimentará directamente el sistema de electrólisis mediante una conexión DC-to-DC, es decir, sin pasar por conversiones innecesarias que suelen provocar pérdidas energéticas.
En fases posteriores, la instalación crecerá hasta alcanzar aproximadamente:
- 80 MWp de energía solar.
- 50 MW de capacidad de electrólisis.
El hidrógeno producido se mezclará inicialmente con el gas natural en la red operada por Enagás, lo que permite introducir hidrógeno renovable en el sistema energético sin construir nuevas infraestructuras desde cero.
Más adelante, la planta también podrá conectarse al futuro corredor europeo de hidrógeno H2Med, diseñado para transportar hidrógeno renovable entre la Península Ibérica y el resto de Europa.

El problema del hidrógeno verde: electricidad barata, pero difícil de aprovechar
El hidrógeno verde es una de las piezas clave de las estrategias climáticas europeas. Permite descarbonizar industrias difíciles de electrificar, como la siderurgia, los fertilizantes o el transporte marítimo.
Sin embargo, existe un problema estructural.
Aunque la electricidad renovable —especialmente la solar— es cada vez más barata, los electrolizadores tradicionales no están diseñados para trabajar con energías intermitentes.
La mayoría fueron concebidos para operar con electricidad constante procedente de la red. Cuando se conectan directamente a renovables variables aparecen varios problemas:
- degradación de membranas.
- pérdida de eficiencia a cargas parciales.
- riesgos de mezcla de gases.
- necesidad de respaldo con baterías o red eléctrica.
Todo ello aumenta el coste final del hidrógeno, conocido como LCOH (Levelized Cost of Hydrogen).
Ahí es donde entra la innovación tecnológica de este proyecto.

Una nueva forma de hacer electrólisis: hidrógeno y oxígeno en momentos distintos
La tecnología desarrollada por H2Pro se denomina Decoupled Water Electrolysis (DWE), o electrólisis de agua desacoplada.
A diferencia de los sistemas convencionales, la producción de hidrógeno y oxígeno no ocurre simultáneamente.
En los electrolizadores tradicionales ambos gases se generan al mismo tiempo y se separan mediante membranas. Esto exige condiciones de operación muy estables.
El sistema DWE cambia completamente el enfoque.
En lugar de producir ambos gases a la vez, el proceso los genera en etapas separadas en el tiempo, lo que permite una operación mucho más flexible.
Esto trae varias ventajas importantes:
- Arranque y parada ilimitados sin degradación del sistema.
- Alta eficiencia incluso con cargas parciales.
- Adaptación instantánea a la variabilidad solar o eólica.
- Menor necesidad de almacenamiento eléctrico.
En otras palabras, el electrolizador puede seguir el ritmo natural del sol, produciendo hidrógeno cuando hay energía disponible y deteniéndose cuando no.
Extremadura, uno de los mejores lugares de Europa para el hidrógeno solar
La elección de Extremadura no es casual.
Esta región del oeste de España posee una de las mayores irradiaciones solares de Europa, lo que la convierte en un lugar ideal para proyectos energéticos basados en fotovoltaica.
Además, España se está posicionando como uno de los grandes polos de producción de hidrógeno renovable en Europa gracias a varios factores:
- abundancia de recursos solares y eólicos.
- disponibilidad de grandes superficies para instalaciones renovables.
- planes nacionales de hidrógeno verde.
- conexión futura con corredores energéticos europeos.
La Península Ibérica está llamada a desempeñar un papel clave en el suministro de hidrógeno renovable a Europa central a través de proyectos como H2Med, que conectará España, Portugal y Francia.
Integrar hidrógeno en la red de gas: una solución puente
Uno de los elementos interesantes del proyecto es el uso de mezclas de hidrógeno en gasoductos existentes, un enfoque que muchos países europeos están explorando.
La idea es sencilla: en lugar de esperar décadas a construir una red específica de hidrógeno, se introduce una pequeña proporción de hidrógeno renovable en el gas natural.
Esto permite:
- reducir emisiones del sistema gasista.
- crear demanda temprana de hidrógeno.
- aprovechar infraestructuras existentes.
En Europa ya existen varios proyectos piloto de blending de hidrógeno en redes de gas. España comienza ahora a dar pasos en esa dirección.
Potencial
La electrólisis flexible alimentada directamente por energías renovables podría abrir una nueva etapa para el hidrógeno verde.
Si tecnologías como DWE logran reducir costes y simplificar los sistemas, se podrían desplegar proyectos similares en regiones con abundantes recursos solares o eólicos.
Algunas aplicaciones realistas incluyen:
- Producción de combustibles industriales sin emisiones. El hidrógeno renovable puede sustituir al hidrógeno fósil utilizado en refinerías, fertilizantes o acero.
- Almacenamiento de energía renovable a largo plazo. El hidrógeno permite guardar excedentes solares o eólicos durante semanas o meses, algo difícil de hacer con baterías.
- Combustibles para transporte pesado. Sectores como el transporte marítimo, la aviación o los camiones de larga distancia podrían utilizar derivados del hidrógeno como amoníaco o combustibles sintéticos.
- Desarrollo rural ligado a la energía renovable. Regiones con abundante sol o viento —como Extremadura— podrían convertirse en polos energéticos que generen empleo y actividad industrial.
- Integración progresiva en infraestructuras existentes. El blending en redes de gas permite introducir hidrógeno de forma gradual mientras se desarrollan infraestructuras específicas.
El camino hacia un sistema energético limpio no depende de una sola tecnología. Pero iniciativas como esta muestran algo importante: las renovables empiezan a producir no solo electricidad, sino también moléculas energéticas capaces de transformar sectores enteros de la economía.
Y ahí, España tiene bastante que decir. Mucho sol. Mucho espacio. Y ahora también, proyectos pioneros.



Alexander Mickman dice
Hace unos cuantos años en Punta Arenas en Chile existe una planta de Hidrógeno Verde utilizando energías renovables. Me parece que es anterior a la española.
Panclasta dice
‘Apoyá en el quicio de la mancebía….Ojos verdes, verdes, verdes, verdes como el trigo verde, verdes como la albahaca y el verde, verde limón’