
Durante una ola de calor, el cuerpo intenta regular su temperatura a través del sudor, la dilatación de los vasos sanguíneos y el aumento del ritmo cardíaco.
- Olas de calor más frecuentes e intensas en Europa.
- Cuerpo se esfuerza más para mantenerse a 37 °C.
- Mayor riesgo para ancianos, enfermos, embarazadas y niños.
- Sudoración, deshidratación, presión baja, riesgo de golpe de calor.
- Más de 61.000 muertes por calor en Europa en 2022.
- Advertencias oficiales a veces no llegan o no se siguen.
- Medidas preventivas clave: agua, sombra, evitar esfuerzo, vigilar a otros.
Esto le pasa a tu cuerpo durante una ola de calor
En todo el mundo se experimenta olas de calor cada vez más frecuentes e intensas. ¿Cómo reacciona el cuerpo humano ante temperaturas tan elevadas?
Cuando el termómetro sube, el cuerpo reacciona: aumenta la sudoración, se acelera el ritmo cardíaco y el organismo se esfuerza para enfriarse.
Para la mayoría de las personas sanas, esto es tolerable. Pero los ancianos, niños pequeños, embarazadas y personas enfermas están en alto riesgo.
En el sur de Europa, las temperaturas ya han superado los 35 °C este año, lo que ha generado alertas entre la comunidad científica.

Las olas de calor son cada vez más intensas
Según la científica del clima Kristin Aunan, las olas de calor son más prolongadas, intensas y frecuentes debido al calentamiento global. Europa se está calentando más rápido que la media mundial.
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, la temperatura media en Europa en la última década ha sido entre 2,19 y 2,26 °C superior a la registrada en el siglo XIX. A nivel mundial, el aumento ha sido de entre 1,24 y 1,28 °C.
Aunque en países como Noruega es poco probable llegar a los 40 °C, los fenómenos extremos como lluvias intensas también son motivo de preocupación.

El corazón se esfuerza más
Cuando el cuerpo se expone al calor extremo, intenta mantener su temperatura en torno a los 37 °C mediante varios mecanismos.
Los vasos sanguíneos se dilatan para liberar calor a través de la piel. Si la temperatura ambiental es inferior a 37 °C, este método funciona bien. Pero cuando el aire está más caliente que el cuerpo, este empieza a calentarse en lugar de enfriarse.
En ese momento, el cuerpo depende principalmente de la sudoración y la evaporación para eliminar el exceso de calor. Esto hace que el corazón bombee más rápido para enviar sangre tanto a los órganos internos como a la piel.
Al mismo tiempo, se pierde una gran cantidad de líquidos, lo que puede provocar deshidratación, presión arterial baja y, en casos graves, golpe de calor si la temperatura corporal supera los 40 °C.
Aumenta el riesgo de enfermedades y muerte
Desde hace años, los científicos observan que durante las olas de calor aumenta la mortalidad. La mayoría de estas muertes se relacionan con enfermedades cardiovasculares y respiratorias.
Un estudio en Grecia sobre muertes en días calurosos (2000-2016) reveló que el riesgo de fallecer aumenta notablemente en días extremos, especialmente en personas con afecciones respiratorias.
Otro estudio, de 2023, estima que en el verano de 2022, más de 61.000 muertes en Europa estuvieron vinculadas al calor extremo.
Incluso personas jóvenes y saludables pueden sufrir efectos negativos: malestar general, insomnio y deshidratación. Pero los grupos más vulnerables siguen siendo los más expuestos.
Personas mayores, con demencia, niños pequeños y embarazadas pueden tener dificultades para regular su temperatura o no cuidarse adecuadamente cuando hace calor.
Existen medidas – pero, ¿son efectivas?
Algunos países europeos han implementado sistemas de alerta y protocolos durante olas de calor.
En Francia, más de 200 escuelas fueron cerradas recientemente. En Italia, se recomendó evitar salir en las horas más calurosas. También se ha pedido a las empresas ajustar los horarios laborales.
Pero las advertencias no siempre son suficientes, especialmente si no llegan a las personas más vulnerables o no se cumplen.
La recomendación general es que cada persona debe asumir responsabilidad por su salud y por quienes la rodean, sobre todo si viajan a zonas más cálidas.
Se aconseja:
- Revisar pronósticos meteorológicos.
- Evitar actividad física entre las 12:00 y las 17:00.
- Beber mucha agua.
- Evitar alcohol y café.
- Cuidar a los más frágiles del entorno.
Las olas de calor extremas no solo son un problema de salud, también representan un reto energético. El aumento del uso de aire acondicionado dispara el consumo eléctrico y contribuye a más emisiones si esa electricidad proviene de fuentes fósiles.
Aquí es donde las energías renovables y la eficiencia energética pueden marcar la diferencia:
- Energía solar y eólica para alimentar sistemas de refrigeración sin emitir CO₂
- Construcción bioclimática que reduce la necesidad de climatización artificial
- Tecnologías de almacenamiento térmico y gestión inteligente de energía
- Sistemas urbanos de alerta y respuesta climática, alimentados por datos en tiempo real
Invertir en soluciones basadas en renovables no solo mitiga el impacto de las olas de calor, sino que también reduce nuestra dependencia de combustibles fósiles. En otras palabras: combatimos el problema desde la raíz y no solo sus síntomas.
La tecnología ya existe. Lo que hace falta es voluntad para aplicarla.
Vía Sciencenorway
Referencias:
Ballester et al. Heat-related mortality in Europe during the summer of 2022, Nature Medicine, 2023. DOI: 10.1038/s41591-023-02419-z
Zafeiratou et al. Modification of heat-related effects on mortality by air pollution concentration, at small-area level, in the Attica prefecture, Greece,
Environmental Health, vol. 23, 2024. DOI: 10.1186/s12940-024-01053-7



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