
Longi inicia producción de células solares con metales base para reducir costes ante el alza del precio de la plata.
- Plata cara, presión en costes del sector solar.
- Sustitución por cobre y otros metales base.
- Producción industrial prevista para 2026.
- Menor dependencia de materiales escasos.
- Células solares más eficientes con menos metales preciosos.
- Competencia feroz entre fabricantes solares chinos.
- Innovación para mantener el precio de la energía solar a la baja.
La industria solar busca abaratar sus paneles reduciendo el uso de plata
La industria fotovoltaica se enfrenta a una paradoja curiosa. Nunca antes el mundo había instalado tantos paneles solares… y al mismo tiempo nunca había sido tan importante reducir los costes de fabricación. En ese contexto, uno de los materiales clave del sector —la plata— se ha convertido en un problema.
La compañía china Longi Green Energy Technology, uno de los mayores fabricantes solares del planeta, ha anunciado que empezará a sustituir este metal precioso por metales base como el cobre en sus células solares. El objetivo es claro: abaratar los paneles y reducir la dependencia de un recurso cada vez más caro.
La empresa prevé iniciar producción a gran escala en el segundo trimestre, un paso que podría marcar un punto de inflexión en la tecnología fotovoltaica industrial.
El problema de la plata en los paneles solares
La plata es uno de los mejores conductores eléctricos conocidos, lo que la convierte en un material ideal para las líneas metálicas microscópicas que transportan la electricidad dentro de una célula solar. Durante décadas, esa conductividad excepcional ha justificado su uso.
Pero el equilibrio económico está cambiando.
El precio de la plata ha aumentado de forma notable debido a una combinación de factores: tensiones geopolíticas, demanda inversora y restricciones de suministro. En poco tiempo, el metal ha pasado a representar una parte importante del coste de un panel.
Según estimaciones del sector, cuando la plata cotizaba en torno a 50 dólares por onza (unos 1.600 dólares por kilogramo), su coste ya suponía más del 17 % del precio por vatio de un módulo solar, cuando apenas representaba el 3 % en 2023. Con cotizaciones que han llegado a superar los 84 dólares por onza (unos 2.700 dólares por kilogramo), el incentivo para buscar alternativas se ha vuelto evidente.
En otras palabras: si la energía solar quiere seguir siendo cada vez más barata, no puede depender de un metal tan volátil.
El giro hacia el cobre y otros metales base
La estrategia consiste en sustituir las finas capas de plata que forman los contactos eléctricos por metales mucho más abundantes, principalmente cobre.
El cobre tiene varias ventajas claras:
• Alta conductividad eléctrica.
• Disponibilidad global mucho mayor.
• Coste muy inferior al de la plata.
• Cadena de suministro ya consolidada.
Otros fabricantes chinos también están avanzando en esa dirección. Jinko Solar, otro gigante del sector, ha señalado que espera producir este mismo año paneles que utilicen cobre a gran escala. Por su parte, Aiko Solar ya ha lanzado células solares sin plata, con una capacidad inicial de 6,5 gigavatios.
Si estas tecnologías se consolidan, la industria solar podría reducir significativamente su consumo global de plata, incluso aunque la instalación de energía solar continúe creciendo.
De hecho, algunos analistas estiman que el sector podría reducir su demanda de plata alrededor de un 7% en 2025, a pesar de que la potencia solar instalada en el mundo seguiría aumentando cerca de un 15%.
La tecnología detrás de las nuevas células solares
No todas las tecnologías solares permiten este cambio con la misma facilidad. Aquí entra en juego un detalle técnico importante.
Longi utiliza un tipo de célula llamado BC (Back Contact), donde los contactos eléctricos se sitúan en la parte trasera de la célula. Este diseño tiene dos ventajas interesantes:
Primero, mejora la eficiencia, porque la superficie frontal queda más libre para captar luz.
Segundo, facilita sustituir la plata por otros metales, ya que los contactos pueden diseñarse de forma distinta.
En cambio, las células TOPCon, hoy muy extendidas en el mercado, presentan más dificultades para usar cobre debido a los altos procesos de temperatura durante la fabricación, que pueden provocar difusión del metal y afectar a la fiabilidad.
Aun así, la investigación avanza rápido. Laboratorios y fabricantes están trabajando en nuevos recubrimientos, barreras metálicas y procesos de metalización que permitan integrar cobre sin comprometer la durabilidad de los paneles.
Porque en energía solar hay una regla clara: los módulos deben funcionar durante más de 25 años bajo condiciones extremas.
Potencial
La evolución hacia células solares con menos plata o incluso sin plata podría ser una de esas innovaciones discretas que terminan teniendo un impacto enorme.
Si el sector logra reducir su dependencia de metales escasos, se abren varias oportunidades claras.
Por un lado, paneles más baratos, lo que facilita la expansión de la energía solar en países con menos recursos. Regiones con gran potencial solar —como África, Oriente Medio o América Latina— podrían acelerar su transición energética.
Por otro lado, mayor resiliencia en la cadena de suministro. La transición energética no puede depender de unos pocos materiales críticos con mercados volátiles.
También podría impulsar nuevas arquitecturas de células solares, combinando contactos traseros, capas ultrafinas y procesos de fabricación más eficientes.
Y hay otro detalle interesante. Si la industria consigue reducir los costes de materiales sin sacrificar rendimiento, la energía solar seguirá acercándose a su objetivo más ambicioso: convertirse en la fuente de electricidad más barata y accesible del planeta.
Algo que hace apenas dos décadas parecía casi ciencia ficción. Hoy, está ocurriendo. Poco a poco. Panel a panel.



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