
La nueva combinación compacta de energía solar y batería se conecta directamente desde el patio a los electrodomésticos principales. Es fácil de enchufar y no requiere permisos especiales. Su durabilidad permite proporcionar energía de respaldo a dispositivos esenciales durante tormentas y olas de calor, ayuda a reducir las facturas de energía diarias.
- Solar + batería, todo en uno.
- Instalación rápida, sin tocar la red doméstica.
- Respaldo eléctrico ante tormentas y olas de calor.
- Ahorro en la factura, consumo inteligente.
- Accesible para alquileres y hogares sin tejado propio.
Sistema solar portátil con batería para el jardín: energía limpia sin obras ni permisos
Raya Power desarrolla un sistema solar con batería que puede instalarse directamente en el jardín, sin obras complejas ni permisos eléctricos. La propuesta rompe con la idea clásica de la energía solar como algo reservado a tejados, viviendas unifamiliares en propiedad y presupuestos elevados. Aquí el planteamiento es otro: energía limpia como un electrodoméstico más, enchufar y usar.
Meghan Wood, directora ejecutiva de la empresa, defiende que la energía solar debería ser tan cotidiana como el Wi-Fi. No solo por su retorno económico, sino por algo cada vez más valioso: resiliencia energética frente a apagones, calor extremo o redes eléctricas frágiles.
El sistema diseñado junto a la cofundadora Nicole Gonzalez se presenta como una alternativa portátil al autoconsumo tradicional, con una estética futurista que recuerda a una compuerta exterior de sótano. Discreto, compacto y pensado para convivir con la vivienda sin integrarse en su estructura.

Las unidades, de forma triangular y color blanco, integran entre 1,35 y 1,8 kilovatios de paneles solares, junto con 2,5 a 5 kilovatios-hora de almacenamiento en baterías. La energía generada puede alimentar electrodomésticos mediante enchufes estándar de 120 o 240 voltios, o conectarse directamente a sistemas de aire acondicionado, sin modificar el cableado de la casa. Esa decisión técnica evita inspecciones, licencias y buena parte de los costes ocultos del autoconsumo convencional.
Wood lo resume como una “caja solar todo en uno”: inversor híbrido, batería, comunicaciones y electrónica integradas. Incluye además lastre suficiente para resistir huracanes de categoría 3, una condición nada teórica en lugares como el Caribe. Frente a instalaciones en tejado que pueden alargarse semanas, el sistema se coloca en unas dos horas. Y desde ese momento, los equipos conectados empiezan a funcionar.
La solución no pretende competir con grandes sistemas solares residenciales, sino cubrir un vacío evidente. Inquilinos, hogares de bajos ingresos y viviendas sin condiciones técnicas suelen quedar fuera de la transición energética. Wood, que vive de alquiler, lo conoce bien. Y las soluciones solares de balcón, muy populares en Alemania, todavía no encajan con los códigos eléctricos de Estados Unidos, lo que impide su conexión directa a enchufes domésticos.
La idea tomó forma durante los estudios de posgrado de sus creadoras en la Universidad de Stanford. Para Gonzalez, con raíces puertorriqueñas, el detonante fue el huracán María en 2017, cuando gran parte de la isla quedó sin electricidad durante meses. Trabajaba entonces en el proyecto del rover de Marte de la NASA, pero pensaba en algo mucho más terrenal: cómo mantener luz y comunicaciones cuando la red cae.
Wood, vinculada al programa Stanford Impact Founder de la Doerr School of Sustainability, tenía claro otro problema estructural: los costes “blandos” del autoconsumo. Mano de obra, permisos e interconexión representan alrededor de dos tercios del precio de una instalación solar residencial en Estados Unidos. El objetivo fue claro desde el principio: eliminarlos.
“Si no necesitas permisos ni tocar la red, todo cambia”, explica. Menos trámites, menos intermediarios, menos barreras.
Probando los sistemas en el mundo real
Con 1 millón de dólares en financiación pre-semilla, Raya Power comienza ahora la fase de pruebas reales. En los próximos meses desplegará unas 20 unidades en viviendas de Puerto Rico y California, dos territorios con realidades distintas pero problemas comunes: calor extremo, facturas elevadas y una red eléctrica bajo presión.
Los sistemas priorizarán el uso de la red cuando la electricidad sea más barata. Cuando haya sol, pasarán automáticamente a energía solar directa. Nunca inyectan electricidad a la red, lo que evita los complejos procesos de autorización con las compañías eléctricas.
La batería entra en juego durante los apagones —frecuentes aún en Puerto Rico—, pero también para almacenar energía solar y usarla en horas punta, algo especialmente relevante en California, donde las tarifas por tramos horarios penalizan el consumo nocturno. Todo el equilibrio entre red, sol y batería se gestiona mediante software propio, ajustando el sistema al contexto energético local.
Las primeras instalaciones se realizan en colaboración con organizaciones filantrópicas centradas en comunidades vulnerables. Entre ellas, Environmental Defense Fund, que impulsa la transición hacia una electricidad 100 % libre de carbono en la isla de Culebra. Allí ya existen sistemas solares en edificios y viviendas, pero el reto sigue siendo el mismo: el coste.
Sin subsidios públicos o privados, cubrir todos los hogares de bajos ingresos resulta inviable. Soluciones como la de Raya Power no sustituyen esas políticas, pero amplían el abanico de opciones, reducen precios y acercan la autonomía energética a quien nunca la tuvo.
Potencial
Este tipo de sistemas abre la puerta a una democratización real del autoconsumo. No todo el mundo puede instalar paneles en su tejado, pero casi cualquiera puede dedicar un rincón del jardín, un patio o un espacio exterior.
A medio plazo, soluciones así podrían integrarse en programas públicos de resiliencia climática, viviendas sociales o planes de adaptación al calor extremo. También encajan en modelos de energía distribuida, donde miles de pequeños sistemas alivian la carga de la red en momentos críticos.
No es una revolución espectacular. Es algo más interesante: una pieza práctica del puzle. Tecnología sencilla, bien pensada, orientada a problemas reales. Y eso, en la transición ecológica, vale mucho.
Vía: Canary Media
Más información: rayapower.com



Santos Ramos dice
Es una gran Oportunidad para muchas familias en PR.
y una opcion real Al autoconsumo para ayudar Al Planeta
me gustaria saber mas del sistema y tener la posibilidad de poder tener uno en mi Residencia en Rio Grande Puerto Rico.
Muchas Gracias
Miriam dice
Cuál es el precio $$$$ y teléfono de contacto?