El adhesivo es capaz de adherirse eficazmente en superficies mojadas, superando las limitaciones de muchos adhesivos convencionales.
Ingenieros transforman el moco corporal en un nuevo adhesivo
La naturaleza ha sido durante siglos una fuente de inspiración para la ciencia y la tecnología, especialmente en el campo de los biomateriales. Un ejemplo reciente es el desarrollo de un adhesivo revolucionario, creado por ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad Libre de Berlín, que combina las propiedades pegajosas de las placas adhesivas de los mejillones con las cualidades antimicrobianas del moco humano.
Adhesión en el reino animal: el secreto de los mejillones
Los mejillones son auténticos maestros de la adhesión bajo el agua. Estos moluscos marinos se aferran con firmeza a las rocas y cascos de barcos, resistiendo el embate constante de las olas gracias a una placa adhesiva que segregan mediante su pie. Este sistema natural de adhesión ha inspirado a científicos para diseñar adhesivos impermeables con aplicaciones médicas y tecnológicas.
Moco: una barrera protectora
El cuerpo humano también cuenta con mecanismos naturales sorprendentes. Toda superficie interna que no esté cubierta por piel se encuentra revestida de una capa de moco, una red de proteínas que actúa como barrera física frente a bacterias y otros agentes infecciosos. Esta función de protección ha despertado el interés de los investigadores en el campo de los biomateriales.
La innovación: un adhesivo bactericida e impermeable
Combinando las proteínas mucinas del moco con polímeros inspirados en los mejillones, los ingenieros desarrollaron un adhesivo que no solo se adhiere firmemente a superficies húmedas, sino que también inhibe la proliferación bacteriana. Este gel adhesivo podría revolucionar el campo médico, al ser utilizado para recubrir implantes y prevenir infecciones postoperatorias.
El proceso de fabricación se asemeja al funcionamiento de un adhesivo epoxi: al mezclar dos soluciones, una con proteínas mucinas y otra con polímeros sintéticos inspirados en los mejillones, se desencadena una reacción química que solidifica el gel mientras se adhiere a la superficie deseada. Este procedimiento se realiza a temperatura ambiente y en condiciones suaves, lo que facilita su aplicación en entornos médicos delicados.
Resultados prometedores
En pruebas experimentales, el adhesivo mostró una capacidad de adhesión comparable a los adhesivos médicos comerciales utilizados para unir tejidos. Además, al ser aplicado sobre superficies de vidrio e incubado con bacterias, se comprobó que evitaba la formación de biopelículas, en contraste con las superficies no tratadas.
Posibles aplicaciones futuras
Los investigadores consideran que esta tecnología tiene un gran potencial en el sector biomédico, no solo para recubrir implantes y evitar infecciones, sino también para cerrar heridas quirúrgicas con mayor eficacia que los adhesivos convencionales. Asimismo, el método podría adaptarse para incluir otros materiales naturales, como la queratina, una proteína presente en plumas y cabello, que podría emplearse en embalajes sostenibles y biodegradables.
Beneficios ambientales y sostenibilidad
El desarrollo de este tipo de adhesivos bioinspirados podría reducir la dependencia de adhesivos sintéticos derivados del petróleo, los cuales suelen tener un alto impacto ambiental. Al aprovechar compuestos naturales y biodegradables, esta tecnología se alinea con los principios de la economía circular y la sostenibilidad.
Este avance demuestra cómo la combinación de materiales inspirados en la naturaleza puede resolver retos técnicos complejos y abrir nuevas vías en el diseño de adhesivos multifuncionales. La colaboración entre ingenieros y biólogos en instituciones como el MIT y la Universidad Libre de Berlín reafirma el potencial de la investigación interdisciplinaria para crear soluciones innovadoras que beneficien tanto a la salud humana como al medio ambiente.
Vía mit.edu
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