
Tiburcio Frota ha desarrollado Power Box, un sistema que transforma baterías de vehículos en soluciones off-grid para hogares, alimentando electrodomésticos durante apagones.
- Baterías de coches eléctricos reutilizadas.
- Almacenamiento energético doméstico.
- Solución frente a apagones frecuentes.
- Hasta 8 horas de autonomía para una vivienda.
- Integración con energía solar.
- Economía circular aplicada a la movilidad eléctrica.
En el estado de Piauí, en el noreste de Brasil, una idea sencilla ha terminado convirtiéndose en una solución energética sorprendentemente práctica. Allí, el inventor Tiburcio Frota desarrolló un sistema capaz de convertir la batería de un vehículo eléctrico en una fuente de energía doméstica, capaz de alimentar una vivienda durante varias horas.
La motivación fue muy concreta: los apagones frecuentes en la región costera de Parnaíba. En ese contexto, depender exclusivamente de la red eléctrica resulta arriesgado. Frota se encontró con ese problema cuando se instaló en la zona en 2023. La experiencia diaria con cortes de electricidad le llevó a observar algo que muchos pasan por alto: los coches eléctricos almacenan enormes cantidades de energía que la mayoría del tiempo permanecen inutilizadas.
Una batería de vehículo eléctrico moderna puede almacenar decenas de kilovatios hora de energía, suficiente para cubrir durante horas las necesidades básicas de una vivienda. Esa simple constatación fue el punto de partida de su proyecto.
Una aproximación interesante
El inventor brasileño comenzó preguntándose si esa reserva energética podía utilizarse para alimentar una casa completa durante los apagones. Su vivienda ya contaba con paneles solares, pero incluso con generación fotovoltaica el suministro no siempre resultaba estable. La intermitencia del sol y las limitaciones del almacenamiento doméstico convencional hacían que el sistema no cubriera todas las necesidades.
Para probar su idea, Frota adquirió un vehículo eléctrico de la marca BYD, conocido por utilizar baterías de gran capacidad. Los primeros experimentos consistieron en redirigir la energía almacenada en el coche hacia el sistema eléctrico de la vivienda.
Los resultados iniciales fueron prometedores. Pero el inventor decidió ir un paso más allá: en lugar de depender de un coche completo, comenzó a trabajar con baterías recicladas procedentes de vehículos eléctricos accidentados. Este cambio introducía un elemento clave: la reutilización de baterías en una segunda vida energética.
Este concepto ya está siendo explorado en distintos países. Fabricantes y empresas energéticas investigan cómo utilizar baterías retiradas de vehículos eléctricos —que aún conservan entre el 70 % y el 80 % de su capacidad— para sistemas de almacenamiento estacionario. Frota aplicó esa lógica a escala doméstica.

Un módulo “traductor”
Para que todo el sistema funcionara de forma segura, el inventor desarrolló un módulo electrónico propio, actualmente en proceso de patente. Este dispositivo actúa como una especie de “traductor energético” entre la batería del vehículo eléctrico y la instalación eléctrica del hogar.
Las baterías de los coches funcionan con corriente continua y sistemas de control complejos, mientras que las viviendas utilizan corriente alterna. El módulo diseñado por Frota permite que ambos sistemas se comuniquen sin comprometer la seguridad ni la estabilidad eléctrica.
El conjunto se completa con un inversor solar híbrido, que gestiona los flujos de energía entre los paneles solares, la batería y la vivienda. De este modo, la instalación puede:
- almacenar energía solar durante el día.
- utilizar la batería como respaldo durante apagones.
- alimentar dispositivos domésticos esenciales.
Según las pruebas realizadas, el sistema es capaz de suministrar energía durante aproximadamente ocho horas, manteniendo en funcionamiento equipos como el frigorífico, la iluminación o incluso el aire acondicionado.

¿Pronto en el mercado?
La idea no tardó en despertar interés. Una empresa china detectó rápidamente el potencial comercial del sistema y decidió adquirir la tecnología desarrollada por Frota.
En realidad, el concepto no parte de cero. Algunas marcas ya incorporan tecnologías como V2L (Vehicle-to-Load) o V2H (Vehicle-to-Home), que permiten utilizar la batería del coche para alimentar pequeños dispositivos o incluso una vivienda. Sin embargo, la propuesta del inventor brasileño introduce una diferencia importante: aprovechar baterías recicladas como sistema fijo de almacenamiento energético doméstico.
Eso abre una posibilidad interesante. A medida que el parque mundial de vehículos eléctricos crece, también lo hará el número de baterías que, aunque ya no sean óptimas para automoción, siguen siendo útiles para almacenamiento energético estacionario.
De hecho, varios proyectos piloto en Europa, Japón o Estados Unidos ya utilizan baterías reutilizadas para almacenamiento en redes eléctricas, edificios o instalaciones solares. Lo que Frota ha hecho es trasladar ese concepto al nivel doméstico, de forma sencilla y práctica.
Puedes seguir su historia en Instagram (@tiburciofrota).



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