
Investigadores australianos han desarrollado un nuevo electrodo seco para baterías de zinc-yodo, lo que supone un gran avance en el almacenamiento de energía sostenible.
- Nuevo tipo de batería zinc-yodo acuosa.
- Electrodos secos con carga récord: 100 mg/cm²
- Añadido 1,3,5-trioxano al electrolito: crea película protectora.
- Mejora radical: +88,6 % de capacidad tras 750 ciclos.
- Evita formación de dendritas en el zinc.
- Alta seguridad y bajo coste: ideal para almacenamiento a gran escala.
- Densidad energética alcanzable: 90 Wh/kg.
- Tecnología con alto potencial para renovables y redes eléctricas.
Una batería más eficiente, segura y sostenible
Investigadores de la Universidad de Adelaida han desarrollado una batería zinc–yodo con electrodos secos que supera notablemente a las baterías tradicionales de litio y yodo. Este avance soluciona problemas históricos de las baterías acuosas como la corta vida útil y la inestabilidad del zinc.
La clave: un electrodo seco con película protectora
El equipo liderado por el Profesor Shizhang Qiao consiguió evitar el uso de mezclas húmedas de yodo, típicas en este tipo de baterías. En su lugar, mezclaron los materiales activos en polvo seco y los comprimieron hasta formar electrodos autoportantes y densos. Además, agregaron una pequeña cantidad de 1,3,5-trioxano al electrolito. Esta sustancia, durante la carga, forma una película flexible protectora sobre el zinc, impidiendo la formación de dendritas —estructuras punzantes que pueden provocar cortocircuitos.
Resultados técnicos que impresionan
La batería desarrollada consiguió una carga activa récord de 100 mg/cm², duplicando la capacidad de los diseños convencionales. En pruebas reales:
- Las celdas tipo pouch mantuvieron el 88,6 % de su capacidad después de 750 ciclos de carga/descarga.
- Las celdas tipo moneda conservaron el 99,8 % de su capacidad tras 500 ciclos.
- La formación y función de la película protectora fue verificada mediante mediciones por infrarrojo en un sincrotrón, lo que confirma su eficacia.
Ventajas técnicas frente a las baterías de litio
- Mayor capacidad: gracias a los electrodos secos más densos.
- Menor autodescarga: se reduce la fuga de yodo y su reacción no deseada con el electrolito.
- Mayor estabilidad del zinc: sin dendritas, se extiende significativamente la vida útil.
Aplicaciones inmediatas en energías renovables
Estas baterías tienen enorme potencial para el almacenamiento en redes eléctricas y sistemas de energías renovables, donde la seguridad, la estabilidad y los costes son clave. También podrían ser utilizadas en microredes y sistemas aislados, especialmente en zonas remotas o con infraestructura limitada.
Próximos pasos del desarrollo
La tecnología es escalable mediante procesos industriales como el fabricado continuo rollo a rollo. El equipo también está trabajando en:
- Optimización de los colectores de corriente ligeros
- Reducción de electrolito excedente
- Ampliación a otras químicas halógenas, como el bromo
Con estos ajustes, se espera duplicar la densidad energética hasta unos 90 Wh/kg, lo que acercaría aún más esta solución al despliegue comercial.
Potencial
Este avance representa una tecnología clave en la transición energética. Al ser más segura, accesible y duradera que las baterías de litio, las baterías zinc–yodo:
- Reducen la dependencia de metales críticos y contaminantes.
- Facilitan el almacenamiento masivo de energía renovable.
- Permiten estabilizar redes eléctricas verdes sin comprometer seguridad ni costes.
- Contribuyen directamente a la descarbonización global.
Esta innovación tiene el potencial de convertirse en una columna vertebral del almacenamiento energético sostenible del futuro.



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