
Equipo de la Universidad de Soochow optimiza células solares TOPCon con diseño tipo «finger», logrando 26,34% y superando el 32% en tándem.
- Más del 32% de eficiencia solar.
- Células bifaciales, mayor captación de luz.
- Combinación de silicio TOPCon + perovskitas.
- Menos pérdidas energéticas internas.
- Compatible con procesos industriales actuales.
- Paso clave hacia la fotovoltaica de nueva generación.
Las células solares, capaces de transformar la luz en electricidad, llevan años mejorando su rendimiento. Pero en los últimos tiempos el salto ya no es incremental, empieza a ser estructural. Un equipo de investigadores ha presentado un nuevo diseño de células bifaciales que supera el 32% de eficiencia, un umbral que hasta hace poco parecía reservado a laboratorios muy experimentales.
La clave está en cómo se han combinado materiales y arquitectura. No es solo una mejora puntual, es un rediseño de cómo funciona la célula desde dentro.
Reducir pérdidas energéticas en las células solares TOPCon
Uno de los grandes retos de la tecnología TOPCon (Tunnel Oxide Passivating Contact) es el equilibrio entre dos factores que chocan entre sí: minimizar la recombinación de cargas (energía que se pierde dentro del material) y reducir la absorción óptica parasitaria (luz que no se convierte en electricidad útil).
El nuevo enfoque cambia esa lógica. En lugar de utilizar una capa continua en la parte frontal, los investigadores han desarrollado un diseño tipo “finger”, donde el contacto TOPCon solo se sitúa bajo los contactos metálicos. Este pequeño cambio tiene un efecto enorme: deja pasar más luz útil y mantiene la eficiencia eléctrica.
Además, la mejora no se queda en la superficie. Se ha optimizado la textura del silicio con estructuras piramidales más suaves y se ha utilizado un proceso térmico más controlado para conseguir una cristalización más uniforme. Traducido: menos defectos internos, mejor rendimiento.
En la parte trasera, el uso de una estructura bicapa con óxido ultrafino permite mejorar la pasivación, evitando daños típicos del dopado con boro y mejorando la durabilidad del contacto eléctrico. Detalles técnicos, sí, pero con impacto directo en la vida útil.
El resultado es una célula que reduce pérdidas por todos lados. Más eficiente, más estable.
Resultados iniciales y salto a tecnologías tándem
Los primeros prototipos ya apuntan alto. En formato industrial, estas células alcanzan un 26,34% de eficiencia, una cifra notable si se tiene en cuenta que no son dispositivos de laboratorio aislados.
Pero lo interesante llega cuando se combinan con perovskitas en estructuras tándem. Estas permiten captar diferentes longitudes de onda de la luz solar en distintas capas. Es decir, aprovechar mejor el espectro solar completo.
Ahí es donde se rompe la barrera: el sistema híbrido ha alcanzado un 32,73% de eficiencia certificada.
Este tipo de arquitectura tándem no es una curiosidad científica. Se está posicionando como el siguiente gran paso de la industria fotovoltaica. Empresas como Oxford PV o iniciativas europeas dentro del programa Horizon ya están apostando fuerte por esta vía.
Qué cambia realmente con este avance
Superar el 30% de eficiencia no es solo un número bonito. Tiene implicaciones muy concretas.
Significa que con la misma superficie se puede generar mucha más energía. En entornos urbanos o industriales donde el espacio es limitado, esto marca la diferencia. Menos paneles, misma producción. O más producción, sin ampliar superficie.
También reduce el coste por kilovatio hora a largo plazo. Aunque estas tecnologías todavía no están masificadas, cuando lo estén permitirán instalaciones más compactas y eficientes.
Y hay otro punto importante: la compatibilidad con procesos industriales actuales. No se trata de empezar desde cero, sino de evolucionar lo que ya existe. Eso acelera su llegada al mercado. Bastante.
Potencial
Este tipo de avances abre la puerta a una fotovoltaica más eficiente, compacta y accesible. Y eso cambia el juego.
En tejados urbanos, permitirá generar más electricidad en menos espacio, acercando el autoconsumo a más hogares. En entornos industriales, puede reducir la dependencia de la red en momentos de alta demanda.
También encaja bien con sistemas híbridos: almacenamiento, hidrógeno verde o integración en edificios (BIPV). Cuanta más eficiencia, más viable se vuelve todo lo demás.
A medio plazo, si la estabilidad de las perovskitas se consolida, estas células tándem podrían convertirse en estándar. No de golpe, pero sí de forma progresiva.
No es una revolución visible a simple vista. No hay grandes titulares en una placa solar. Pero dentro, en cómo está diseñada, se está jugando una parte importante del futuro energético. Y este tipo de mejoras, discretas pero profundas, son las que realmente cambian las reglas.
Más información: Kun Gao et al, Bifacial tunnel oxide passivating contacts for silicon and perovskite/silicon tandem solar cells with improved efficiency, Nature Energy (2026). DOI: 10.1038/s41560-026-02007-8.



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