• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal
  • Publica tu artículo
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal
  • Privacidad
  • Cookies

EcoInventos

Tu blog de gadgets ecológicos

Telegram EcoInventos
  • Lo + Visto
  • Renovables
  • Energía solar
  • Fotovoltaica
  • Autoconsumo
  • Arquitectura
BLUETTI

Investigadores chinos descubren que los manglares almacenan carbono “negro” durante siglos, reforzando su papel contra el cambio climático

21 febrero, 2026 Deja un comentario

5/5 - (3 votos)
¿Te interesa la sostenibilidad? Añade EcoInventos como fuente preferida para encontrar más fácilmente nuestros artículos en Google.
Añadir a Google

Científicos muestran que los manglares no solo capturan CO₂, sino que retienen carbono de incendios y combustibles fósiles a largo plazo.

  • 🔥 Los manglares almacenan más carbono del que se pensaba, incluyendo carbono negro, un residuo muy resistente generado por incendios y combustión incompleta.
  • 🧪 El estudio se realizó en el estuario Zhangjiang (China) y analizó tanto carbono negro sólido como disuelto.
  • 🧱 El carbono negro es extremadamente estable, pudiendo permanecer siglos en el suelo sin descomponerse.
  • 🌊 Parte del carbono negro se disuelve y viaja hacia aguas costeras, actuando como un puente entre ecosistemas terrestres y marinos.
  • 📉 Las concentraciones de carbono negro disminuyen con la distancia al continente y con la profundidad, aunque el carbono más profundo es más estable.
  • 🌱 La cantidad de carbono negro sólido depende sobre todo de la biomasa vegetal del manglar.
  • 💧 El carbono negro disuelto está influido por humedad del suelo y niveles de nitrógeno.
  • 🏦 Los manglares funcionan como “bancos de carbono” y estaciones de transferencia, almacenando y moviendo carbono a largo plazo.
  • 🌍 El estudio sugiere que las políticas climáticas deben incluir el carbono negro para evaluar correctamente el potencial de los manglares como solución climática.
  • 🛡️ Proteger los manglares implica cuidar tanto los árboles como los suelos, donde se almacena este carbono de larga duración.

Los manglares guardan un secreto que podría potenciar el almacenamiento de carbono

Los manglares son conocidos por su capacidad para capturar y almacenar carbono, pero nuevas evidencias sugieren que lo hacen de formas más complejas de lo que suele contabilizarse. No solo acumulan carbono orgánico procedente de hojas, raíces y restos vegetales. También retienen y transforman carbono negro, una fracción especialmente resistente asociada a incendios y a la quema incompleta de combustibles fósiles, que puede permanecer estable durante siglos.

Un estudio centrado en los suelos de manglar del estuario de Zhangjiang, en China, aporta una pieza clave para entender este proceso. La investigación analiza tanto el carbono negro sólido atrapado en los sedimentos como su forma disuelta, capaz de desplazarse con el agua desde tierra firme hacia zonas costeras. El resultado es una visión menos estática del manglar y mucho más conectada con los grandes ciclos del carbono.

Qué hace especial al carbono negro

Cuando se habla de carbono azul, la atención suele dirigirse al carbono orgánico enterrado en sedimentos pobres en oxígeno, donde la descomposición avanza lentamente. El carbono negro es otra historia. Se forma durante la combustión incompleta de biomasa o combustibles fósiles y presenta una estructura aromática muy condensada que lo vuelve extraordinariamente estable.

Esa estabilidad marca la diferencia. Mientras otros compuestos se degradan en décadas, el carbono negro puede permanecer siglos en el suelo, actuando como una especie de caja fuerte climática. En ecosistemas que ya tienden a acumular material, como los manglares, esta fracción añade una capa adicional de almacenamiento a largo plazo que rara vez se incluye en los balances oficiales.

Excavar en el barro

Para entender cómo se distribuye este carbono, el equipo tomó muestras a lo largo de un gradiente desde tierra hacia el mar y a distintas profundidades del suelo. No todos los manglares funcionan igual. La cercanía a áreas terrestres, la influencia de mareas y la disponibilidad de oxígeno cambian radicalmente el comportamiento del sedimento.

Las concentraciones de carbono negro sólido se situaron entre 0,95 y 1,67 gramos por kilogramo de suelo. El carbono negro disuelto osciló desde valores inferiores a 1 hasta más de 12 miligramos por kilogramo. Ambas formas disminuyeron conforme se avanzaba hacia el mar y con la profundidad. No es un reparto homogéneo, ni mucho menos. El paisaje, la hidrología y la actividad biológica mandan.

Por qué se acumula el carbono negro

El análisis apunta a factores distintos según la forma del carbono. En el caso del carbono negro sólido, la biomasa vegetal emerge como variable clave. Más vegetación implica más entradas de materia orgánica y más oportunidades para que el carbono quede estabilizado en el sedimento.

Para el carbono negro disuelto, el control parece repartirse entre el nitrógeno del suelo y la humedad. Ahí entran en juego los microorganismos y el movimiento del agua. La actividad microbiana condiciona cómo se transforma el carbono, mientras que la dinámica hídrica decide qué parte se moviliza y qué parte queda atrapada.

Un giro inesperado bajo tierra

Al profundizar en los perfiles de suelo aparece un matiz interesante. La cantidad total de carbono negro disminuye con la profundidad, pero la fracción más condensada y resistente aumenta. Menos carbono, sí, pero más duro. El que sobrevive en capas profundas es el más estable.

Esto sugiere la existencia de reservorios subterráneos de carbono que pasan desapercibidos si solo se estudia la superficie. Con el tiempo, parte de este material puede incluso desplazarse y enterrarse en zonas marinas cercanas, ampliando el alcance del manglar más allá de su perímetro visible.

Manglares como bancos de carbono

El estudio no presenta a los manglares como simples almacenes pasivos. También destaca su papel en el movimiento del carbono. El carbono negro disuelto puede viajar con el agua, lo que convierte a estos ecosistemas en nodos que regulan el intercambio entre tierra y océano.

Desde esta perspectiva, el manglar funciona a la vez como banco de carbono y como estación de transferencia. Lo que ocurre en sus suelos influye en procesos marinos a mayor escala, conectando dinámicas locales con el sistema climático global.

Por qué importa para las políticas climáticas

La conservación de manglares suele citarse como una solución climática basada en la naturaleza. Con razón. Pero este trabajo apunta a que las evaluaciones actuales podrían estar infravalorando su impacto si no consideran el carbono negro y sus distintas formas.

Incorporar estos procesos permitiría afinar los presupuestos de carbono y diseñar estrategias más eficaces. No se trata solo de proteger hectáreas de manglar, sino de cuidar los suelos, evitar su perturbación y mantener las condiciones que favorecen la estabilidad del carbono a largo plazo.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Reconocer el papel del carbono negro en los manglares refuerza su valor ecológico. La protección de estos ecosistemas no solo reduce emisiones futuras, también conserva depósitos de carbono ya fijado, difíciles de recuperar si se degradan. Además, al regular flujos hacia el océano, los manglares influyen en la química costera y en la productividad marina, con efectos en cadena sobre biodiversidad y pesca.

Más información: Soil black carbon distribution in a mangrove blue carbon ecosystem

Canal de WhatsApp de EcoInventos

Publicado en: Cambio Climático

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Barra lateral principal

Prueban en Alaska un enjambre de drones que detecta posibles incendios y sale a buscarlos automáticamente en menos de 10 minutos

La tecnología combina inteligencia artificial, cámaras térmicas y aeronaves autónomas para localizar con rapidez focos de fuego en grandes zonas forestales.

Da la vuelta al mundo con un coche eléctrico, recorre casi 100.000 km y al regresar comprueban cuánto se ha degradado su batería

Tras 445 días, 92 países y más de 300 ciclos de carga, una prueba independiente revela en qué estado quedó la batería del Volkswagen ID. Buzz.

Millones de kilos de helado terminan en la basura: investigadores descubren que recuperar su grasa puede ser sorprendentemente sencillo

Un proceso basado en centrifugación logra recuperar hasta el 95 % de una materia prima valiosa que la industria alimentaria estaba desechando.

Recogen el sargazo que se pudre en las playas y lo convierten en filtros reutilizables para atrapar la contaminación antes de que llegue al mar

Una investigación financiada por la EPA busca dar una segunda vida a esta biomasa costera y, de paso, capturar nitrógeno y fósforo de las aguas de escorrentía antes de que alcancen ríos y océanos.

5,44 € frente a 18,02 € por cada 100 km: la diferencia entre cargar un eléctrico en casa y llenar el depósito alcanza un nuevo récord

Un estudio alemán revela hasta qué punto se ha abierto la brecha entre electricidad y combustibles y qué factores explican este ahorro récord.

Crean un filtro de aire lavable que se “recarga” con la luz de una habitación y mantiene el 95 % de su rendimiento durante meses

Una nueva membrana electrostática puede limpiarse con agua y recuperar su capacidad usando incluso iluminación LED, abriendo la puerta a sistemas de filtración reutilizables.

Transforman estiércol de vaca en un sustituto del plástico agrícola y consiguen cultivar usando un 30 % menos de fertilizante

Un ensayo de campo con maíz revela cómo este material biodegradable modifica el suelo, favorece la actividad microbiana y aprovecha mejor los nutrientes.

Un huracán dejó en solo unos días casi una quinta parte de los microplásticos que caen en todo un año en estas montañas

Un estudio revela cómo Helene disparó la deposición de partículas plásticas transportadas por la atmósfera hasta zonas montañosas alejadas de la costa.

Dos jóvenes ingenieros escoceses encuentran una forma de enfriar paneles solares sin bombas ni piezas móviles y consiguen hasta un 19 % más de electricidad

Una tecnología nacida en la Universidad de Edimburgo aprovecha la refrigeración pasiva para combatir una de las grandes pérdidas de rendimiento de la energía fotovoltaica: el exceso de calor.

¿Has hecho una reforma de eficiencia energética? Puede que te corresponda una compensación económica

Muchas empresas han mejorado sus instalaciones en los últimos años: iluminación LED, nueva climatización, cambio de caldera o mejor aislamiento. El objetivo suele ser pagar menos en la factura. Lo que pocas saben es que la energía que dejan de consumir gracias a esas reformas puede traducirse en dinero.

Puede revisar y cambiar sus preferencias de cookies con respecto a este sitio web en este enlace.

Copyright EcoInventos © 2026 - Aviso legal - Política de privacidad RGPD - Cookies