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Investigadores chinos descubren una bacteria del suelo capaz de degradar hasta un 28% del polietileno en 100 días

31 mayo, 2026 1 comentario

3.6/5 - (8 votos)
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Imagen: Praiwun – Depositphotos.

Un microorganismo hallado bajo películas plásticas de cultivo logra degradar polietileno, uno de los contaminantes más persistentes del mundo.

  • 🦠 Bacteria del suelo agrícola.
  • 🌱 Capacidad natural para degradar polietileno.
  • 🚜 Descubrimiento bajo acolchados plásticos de cultivo.
  • ♻️ Hasta un 28% de degradación en 100 días.
  • 🔬 Enzimas capaces de atacar cadenas de carbono complejas.
  • 🌍 Nueva vía para combatir microplásticos agrícolas.
  • 🚧 Tecnología aún en fase experimental.
  • 🌾 Potencial para descontaminar suelos agrícolas.

Una bacteria hallada bajo los plásticos agrícolas podría ayudar a degradar uno de los residuos más persistentes del planeta

Durante años, los restos de plástico agrícola enterrados en los campos se han considerado un problema difícil de resolver. Tras cada cosecha, pequeñas porciones de estas láminas permanecen mezcladas con la tierra, acumulándose temporada tras temporada. Lo que parecía únicamente un desafío ambiental ha terminado convirtiéndose en una inesperada oportunidad científica.

Un grupo de investigadores en China ha identificado una bacteria del suelo capaz de degradar parcialmente el polietileno, uno de los plásticos más utilizados y también más resistentes del mundo. El hallazgo abre una nueva línea de investigación en la búsqueda de soluciones biológicas frente a la contaminación por plásticos.

El gran desafío del polietileno

El polietileno está presente en bolsas, embalajes, envases y en las películas plásticas utilizadas para cubrir cultivos agrícolas. Su éxito industrial se debe precisamente a aquello que hoy representa un problema ambiental: su extraordinaria resistencia.

Las largas cadenas de carbono que forman este material apenas presentan puntos vulnerables para los microorganismos o los procesos naturales de degradación. En condiciones normales, puede permanecer durante décadas o incluso siglos en el medio ambiente antes de fragmentarse.

En la agricultura intensiva, especialmente en cultivos protegidos y zonas con uso continuado de acolchado plástico, pequeñas partículas de este material terminan incorporándose al suelo. Con el tiempo se convierten en microplásticos, capaces de desplazarse por el agua, acumularse en ecosistemas terrestres e incluso llegar a determinados alimentos.

Cuando la naturaleza encuentra su propio camino

En lugar de buscar microorganismos en vertederos o zonas altamente contaminadas, los investigadores decidieron observar un entorno mucho más cotidiano: el suelo situado justo debajo de los plásticos agrícolas.

La hipótesis era sencilla. Si durante décadas ciertos microorganismos han convivido con fragmentos de polietileno, quizá algunos hayan desarrollado mecanismos para aprovecharlo como fuente de energía.

Para comprobarlo, se recogieron muestras de suelo de explotaciones agrícolas de la provincia china de Zhejiang. Posteriormente se cultivaron en condiciones donde el plástico era prácticamente el único recurso disponible.

La selección natural hizo el resto.

Entre los microorganismos supervivientes aparecieron varias bacterias del género Bacillus, conocidas por su capacidad para degradar materiales orgánicos complejos. Una de ellas destacó claramente sobre las demás.

Bacillus PE4: una pequeña aliada contra los residuos plásticos

La cepa identificada como Bacillus PE4 logró reducir aproximadamente un 5% del peso de finas películas de polietileno en apenas 30 días. Puede parecer una cifra modesta, pero resulta notable cuando se compara con la lentitud extrema de degradación que presenta este material en condiciones naturales.

Las observaciones microscópicas mostraron grietas, cavidades y daños superficiales sobre el plástico. No se trataba de deterioro provocado por la radiación solar, el calor o productos químicos agresivos. La transformación estaba asociada directamente a la actividad bacteriana.

Posteriormente, los investigadores optimizaron diversos factores, incluyendo el pH, la concentración bacteriana y el tratamiento previo del plástico mediante calor.

Los resultados mejoraron de forma significativa.

Bajo condiciones favorables, la degradación alcanzó aproximadamente un 28% en 100 días, una cifra que empieza a resultar interesante desde el punto de vista tecnológico.

El papel de las enzimas en la degradación del plástico

La clave parece encontrarse en determinadas enzimas extracelulares producidas por la bacteria.

Curiosamente, algunas de estas moléculas están relacionadas con mecanismos utilizados habitualmente para descomponer materiales vegetales ricos en carbono, como la madera o la materia orgánica compleja.

Desde una perspectiva química, ciertas estructuras presentes en el polietileno comparten características con algunos compuestos naturales. Esto podría explicar por qué determinados microorganismos consiguen adaptar herramientas evolutivas ya existentes para atacar materiales sintéticos creados por el ser humano.

La investigación aporta información valiosa para futuros desarrollos de ingeniería enzimática, una disciplina que busca mejorar y acelerar los procesos biológicos de degradación de residuos.

Más allá de los laboratorios

La gestión de residuos plásticos agrícolas representa un problema creciente en numerosos países. España, por ejemplo, utiliza grandes superficies de acolchado plástico en cultivos hortícolas y bajo invernadero. Aunque existen programas de recogida y reciclaje, una parte de estos materiales acaba deteriorándose y fragmentándose en el entorno.

Por ello, cualquier avance que permita complementar las estrategias actuales resulta especialmente relevante.

Los expertos advierten que todavía no existe una solución inmediata. La bacteria descubierta no puede eliminar completamente los residuos plásticos ni está preparada para su aplicación masiva en explotaciones agrícolas.

Sin embargo, proporciona una base científica sólida para desarrollar futuras tecnologías de biorremediación, capaces de reducir la acumulación de plásticos persistentes en suelos y sistemas de tratamiento de residuos.

La nueva frontera de los microorganismos recicladores

Durante los últimos años han aparecido investigaciones sobre hongos, bacterias e incluso insectos capaces de degradar determinados tipos de plástico.

Algunos equipos científicos trabajan en la modificación genética de microorganismos para aumentar su eficiencia. Otros investigan consorcios microbianos, donde varias especies colaboran para descomponer materiales complejos de manera más rápida.

El descubrimiento de Bacillus PE4 aporta una ventaja interesante: procede de un entorno agrícola real, donde ya ha convivido durante años con los residuos que se pretende eliminar.

Eso podría facilitar futuras aplicaciones en condiciones similares a las que existen fuera del laboratorio.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

La acumulación de plásticos en los suelos agrícolas afecta a la estructura del terreno, altera la retención de agua y puede modificar la actividad de comunidades microbianas esenciales para la fertilidad.

La aparición de herramientas biológicas capaces de degradar parte de estos materiales podría ayudar a:

  • Reducir la acumulación progresiva de microplásticos agrícolas.
  • Mejorar la calidad ecológica de los suelos cultivados.
  • Disminuir la necesidad de tratamientos físicos o químicos intensivos.
  • Complementar los sistemas de reciclaje convencionales.
  • Reducir riesgos de dispersión de partículas plásticas hacia ríos y acuíferos.

Aunque todavía queda mucho trabajo por delante, cada avance en este campo representa un paso hacia modelos agrícolas más compatibles con los límites ecológicos del planeta.

Más información: Microbiology Spectrum

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Publicado en: Tecnología verde

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Comentarios

  1. Gabriel Cillis dice

    3 junio, 2026 a las 17:26

    Genial descubrimiénto considerándose como un incapié a la restauración del ecosistema.

    Responder

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