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Investigadores de Berkeley descubren que mantener 1,5 metros sin vegetación alrededor de las viviendas aumenta su supervivencia frente a los incendios

5 junio, 2026 Deja un comentario

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Michael Gollner

Investigadores de UC Berkeley identifican medidas capaces de evitar hasta el 52% de las pérdidas de viviendas en grandes incendios urbanos.

  • 🔥 Mayor supervivencia de viviendas → franja libre de vegetación.
  • 🏡 Medida simple → reducción del riesgo de ignición.
  • 🌲 Interfaz urbano-forestal → zonas más vulnerables.
  • 💨 Brasas transportadas por el viento → principal amenaza.
  • 📊 Análisis de incendios históricos → evidencia científica.
  • 💰 Prevención económica → menos daños y reconstrucción.
  • 🌍 Adaptación climática → comunidades más resilientes.

Una sencilla franja sin vegetación alrededor de las viviendas podría marcar la diferencia frente a los incendios forestales

Cuando el fuego llega a las ciudades

El avance de los incendios forestales hacia áreas habitadas se ha convertido en uno de los grandes desafíos ambientales del siglo XXI. El crecimiento urbano en zonas próximas a bosques y matorrales ha aumentado de forma notable la exposición de viviendas e infraestructuras a incendios cada vez más intensos. Según investigadores de la Universidad de California en Berkeley, comprender cómo se propaga el fuego entre edificaciones es hoy tan importante como estudiar su comportamiento en los ecosistemas naturales.

La cuestión resulta especialmente relevante en regiones con climas mediterráneos, como California, Australia, Chile o amplias zonas de España. En estos territorios coinciden veranos cada vez más cálidos, largos periodos de sequía y una acumulación de combustible vegetal que favorece incendios de gran intensidad.

Los devastadores incendios de Los Ángeles en 2025, que destruyeron más de 16.000 edificios y causaron decenas de víctimas mortales, volvieron a poner de manifiesto que el problema ya no afecta únicamente a bosques remotos. El fuego está entrando en barrios residenciales, urbanizaciones y áreas densamente pobladas.

El papel invisible de las brasas

Cuando se piensa en un incendio forestal suele imaginarse un frente de llamas avanzando por el terreno. Sin embargo, numerosos estudios muestran que una gran parte de las viviendas no arden por contacto directo con el fuego.

Las responsables suelen ser las brasas transportadas por el viento, pequeños fragmentos incandescentes capaces de recorrer cientos de metros e incluso kilómetros antes de aterrizar sobre tejados, jardines o materiales combustibles.

Los investigadores identificaron que cerca de un tercio de las igniciones de viviendas estudiadas fueron provocadas precisamente por estas partículas transportadas por el aire.

Esto explica por qué una casa puede incendiarse aunque el frente principal se encuentre relativamente lejos. Una sola brasa que alcance una acumulación de hojas secas, una cubierta de madera o una vegetación demasiado próxima puede iniciar una reacción en cadena.

1,5 metros que pueden salvar una vivienda

Uno de los hallazgos más llamativos de la investigación se centra en la creación de una pequeña zona de protección alrededor de las viviendas.

El estudio analizó datos obtenidos tras cinco grandes incendios ocurridos en California entre 2017 y 2020 y concluyó que las viviendas que disponían de una franja libre de vegetación de aproximadamente cinco pies (1,52 metros) alrededor de la construcción presentaban una probabilidad significativamente mayor de sobrevivir.

Los resultados fueron contundentes: mientras que únicamente el 20 % de las viviendas sin esta zona de protección sobrevivieron, la tasa aumentó hasta el 37 % en aquellas que sí contaban con ella.

Puede parecer una diferencia modesta sobre el papel. Sin embargo, cuando un gran incendio amenaza miles de viviendas, ese incremento puede traducirse en cientos o incluso miles de hogares salvados.

Michael Gollner

La ciencia detrás de una medida aparentemente simple

La vegetación situada junto a una vivienda funciona muchas veces como una mecha. Arbustos ornamentales, setos, macetas con plantas secas o acumulaciones de restos vegetales pueden prender con facilidad y transmitir el fuego directamente a la estructura.

Eliminar o reducir esos elementos en el entorno inmediato de la vivienda disminuye las posibilidades de que una brasa encuentre combustible suficiente para iniciar un incendio.

Lo interesante es que se trata de una de las medidas más accesibles desde el punto de vista económico. A diferencia de grandes obras de protección o de costosas reformas estructurales, mantener despejada esta zona requiere una inversión relativamente reducida y puede aplicarse de forma rápida.

Más allá del jardín: viviendas preparadas para resistir

Los investigadores destacan que la protección más eficaz surge cuando la gestión de la vegetación se combina con lo que denominan endurecimiento de las viviendas.

Este concepto incluye la utilización de materiales menos combustibles, ventanas más resistentes al calor, revestimientos ignífugos y sistemas de ventilación diseñados para impedir la entrada de brasas.

Las simulaciones realizadas muestran que la combinación de ambas estrategias podría evitar la pérdida de más de la mitad de las estructuras destruidas en grandes incendios urbanos.

En países como Estados Unidos, Australia o Canadá ya se están revisando normativas urbanísticas para incorporar este tipo de criterios en nuevas construcciones ubicadas en áreas de riesgo.

El cambio climático multiplica la urgencia

Los científicos insisten en que el aumento de incendios destructivos no puede explicarse únicamente por el crecimiento urbanístico. Décadas de supresión sistemática del fuego, cambios en el uso del suelo y el aumento de las temperaturas están alterando profundamente los ecosistemas.

Las olas de calor más frecuentes, la reducción de la humedad del suelo y las sequías prolongadas crean condiciones ideales para incendios más rápidos y difíciles de controlar.

En la cuenca mediterránea, diversos informes científicos llevan años alertando de que el riesgo de incendios extremos aumentará durante las próximas décadas. España ya está experimentando temporadas de incendios más largas y episodios de comportamiento extremo que hace apenas unas décadas eran excepcionales.

De la reacción a la prevención

Tradicionalmente, buena parte de los recursos se han destinado a la extinción. Sin embargo, cada vez más expertos consideran que la verdadera solución pasa por invertir en prevención.

Cuando un incendio alcanza determinadas dimensiones, ni siquiera los mejores servicios de emergencia pueden proteger simultáneamente cientos de edificios amenazados. Por ello, aumentar la resistencia de las viviendas antes de que ocurra el desastre resulta mucho más eficaz que intentar combatir el fuego cuando ya está dentro de una comunidad.

La ciudad de Berkeley ha sido una de las primeras en trasladar estos conocimientos científicos a la legislación. En 2026 aprobó una normativa que obliga a mantener una zona libre de vegetación alrededor de las viviendas situadas en áreas de riesgo elevado.

Vía Berkeley Engineering

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Publicado en: Medio Ambiente

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