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Investigadores finlandeses desarrollan método para reciclar plata de basura electrónica sin cianuro, usando luz y ácidos similares al aceite vegetal

13 diciembre, 2025 3 comentarios

4.7/5 - (11 votos)
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Reciclan plata de teclados y dispositivos usando fotocatálisis y disolventes biodegradables en lugar de ácidos fuertes.

  • Plata recuperada sin cianuro ni ácidos agresivos.
  • Aceites usados como disolventes circulares.
  • Residuos electrónicos convertidos en recurso.
  • Menos minería, más recuperación urbana.
  • Tecnología alineada con economía circular y transición energética.

Ácidos grasos como disolventes: extracción de plata a partir de residuos electrónicos

La gestión de los residuos electrónicos se ha convertido en uno de los grandes retos ambientales de esta década. Ordenadores, teléfonos móviles, teclados o paneles solares fuera de uso contienen metales valiosos que rara vez se recuperan de forma eficiente. Entre ellos, la plata, un material clave para la electrónica y las energías renovables. Un nuevo enfoque científico propone algo tan sencillo como disruptivo: usar ácidos grasos —incluso procedentes de aceites de cocina usados— como disolventes para extraer plata, evitando los procesos tóxicos tradicionales.

Los residuos electrónicos contienen metales valiosos que pueden disolverse y separarse de forma segura mediante ácidos grasos reciclables, sin necesidad de utilizar sustancias corrosivas.

La investigación, desarrollada por equipos de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Jyväskylä, demuestra que es posible disolver y recuperar plata de residuos electrónicos utilizando moléculas relacionadas con grasas comunes, combinadas con luz y peróxido de hidrógeno diluido. Nada de cianuro, nada de ácidos fuertes. El resultado es un método más seguro, reutilizable y coherente con los principios de la economía circular.

“El reciclaje de plata a partir de materiales de desecho está adquiriendo una importancia creciente para garantizar el suministro de este metal valioso. Resulta especialmente deseable diseñar nuevas estrategias de separación y reciclaje sostenibles que sustituyan a los procesos actuales, que suponen una carga para el medio ambiente” explica el investigador posdoctoral Anže Zupanc, implicado en el proyecto.

Hoy, menos del 20 % de la plata que se produce cada año se recicla, a pesar de que su uso no deja de crecer. La expansión de la energía solar, la electrónica de consumo y la electrificación del transporte está multiplicando los flujos de residuos que contienen plata en pequeñas cantidades, pero muy dispersas. Al mismo tiempo, los yacimientos minerales de alta ley se agotan y la extracción minera se vuelve más costosa, energética y conflictiva desde el punto de vista ambiental y social. En las últimas décadas, el precio de la plata se ha multiplicado varias veces, reforzando el interés por recuperarla a partir de residuos.

¿Por qué el metal se disuelve en grasas?

La clave del proceso está en la química, pero no hace falta ser químico para entender la idea general. Los investigadores combinaron ácidos grasos habituales —oleico, linoleico y linolénico— con una disolución acuosa de peróxido de hidrógeno al 30 %, que actúa como oxidante “verde”. Bajo condiciones suaves, esta mezcla logra disolver la plata, que pasa a estabilizarse dentro de la fase grasa.

Aquí los ácidos grasos cumplen una doble función: sirven como medio de disolución y como ligandos estabilizadores de los iones de plata. Un enfoque elegante, sin excesos químicos. La química computacional permitió además entender por qué algunos metales se disuelven y otros no, diferenciando entre barreras termodinámicas reales y simples fenómenos de pasivación superficial.

Una vez disuelta, la plata puede separarse del resto del sistema añadiendo acetato de etilo, un antisolvente que precipita la plata en forma de carboxilatos de plata, mientras los ácidos grasos no reaccionados se recuperan para reutilizarse. El paso final convierte esos compuestos en plata metálica mediante un reactor de reducción asistido por luz, un método eficiente y seguro.

Hacia la minería urbana

Este trabajo se inscribe en una idea cada vez más presente en las políticas de sostenibilidad: la minería urbana. En lugar de abrir nuevas minas, se trata de recuperar metales directamente de los productos que ya están en circulación y llegan al final de su vida útil.

“El objetivo es desarrollar técnicas de reciclaje de metales a partir de sustratos multimetálicos usando estrategias baratas, sostenibles y selectivas desde el diseño”, señala el profesor Timo Repo, de la Universidad de Helsinki.

El uso de ácidos grasos como disolventes ofrece ventajas claras frente a los métodos convencionales. Proceden de materiales de desecho, son biodegradables, poco volátiles, de baja acidez y no corrosivos. Esto reduce riesgos laborales, simplifica la gestión de residuos y abre la puerta a procesos de reciclaje más descentralizados, incluso a menor escala.

Además, al no ser un sistema basado en agua, la separación de los compuestos metálicos resulta más sencilla, lo que facilita tanto la recuperación de la plata como la reutilización del propio disolvente. El uso de peróxido de hidrógeno diluido, bajo condiciones suaves, refuerza la viabilidad del proceso para aplicaciones reales, como la recuperación de plata de recubrimientos finos en componentes electrónicos cotidianos.

Potencial

Si esta técnica se escala y adapta a flujos reales de residuos, podría integrarse en plantas de reciclaje existentes o incluso en instalaciones locales de recuperación, reduciendo la dependencia de grandes complejos industriales. La posibilidad de usar aceites residuales como materia prima añade un valor extra, conectando distintos residuos en una misma lógica circular.

A medio plazo, procesos similares podrían aplicarse a otros metales críticos presentes en dispositivos electrónicos, mejorando la eficiencia global del reciclaje. Para la transición energética, garantizar el suministro de plata sin recurrir a nueva minería es una pieza más del puzle: energías renovables que no dependen de cadenas de suministro ambientalmente destructivas.

No es una solución mágica, pero sí un ejemplo claro de cómo la química, bien pensada, puede ayudar a cerrar ciclos, reducir impactos y acercar la sostenibilidad a algo tangible. Plata recuperada de un teclado viejo. Aceite usado convertido en herramienta. Así, poco a poco.

Vía www.helsinki.fi

Más información: www.sciencedirect.com

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Publicado en: Reciclando, Artículos destacados

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Comentarios

  1. Anónimo dice

    15 diciembre, 2025 a las 02:12

    pero porque no ensrñan bien el proceso igual con el oro que supuestamente se extrae con suero lacteo…no enseñan nada entose como sr ba a evitar la contaminación de residuos electrónicos

    Responder
  2. JAIRO E PARDO dice

    15 diciembre, 2025 a las 18:19

    En cual revista fue publicado con revisión de pares este artículo,?
    Fue publicado en la página web de la universidad de Helsinki?

    Responder
  3. ALFARO RIVERA dice

    15 diciembre, 2025 a las 20:44

    El proceso,para esta y otras extracciones,de metales,están sujetas a patentes industriales,o sea,hay que pagar,para usar una licencia,al igual,como pagamos,por los servicios de computación,IA,o cualquier otro servicio.

    Responder

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