
Equipo de IISER Bhopal desarrolla batería de sodio que soporta 10.000 ciclos y alcanza 359 Wh/kg usando el efecto Leidenfrost.
- Efecto Leidenfrost aplicado a baterías.
- Sodio abundante, barato, accesible.
- Cátodo optimizado a escala atómica.
- 359 Wh kg⁻¹ de densidad energética.
- Más de 10.000 ciclos estables.
- Fabricación rápida, menor consumo energético.
Cómo un truco de la física de hace 270 años podría impulsar baterías más asequibles y sostenibles
Hace unos 270 años, el médico y teólogo alemán Johann Gottlob Leidenfrost observó algo extraño: gotas de agua “patinando” sobre superficies metálicas extremadamente calientes. No hervían al instante. Se deslizaban, casi flotando, gracias a una fina capa de vapor que las aislaba del contacto directo con el metal. Ese fenómeno, conocido hoy como efecto Leidenfrost, parecía una curiosidad de laboratorio.
Sin embargo, un equipo internacional liderado por el Indian Institute of Science Education and Research (IISER) Bhopal, junto al Indian Institute of Technology Gandhinagar (IITGN), la Swansea University y la University of Southern Queensland, ha demostrado que esa rareza física puede convertirse en una herramienta clave para fabricar baterías de sodio más duraderas y económicas.
La investigación, publicada en la revista Small, no solo mejora el material activo de la batería. También replantea su proceso de fabricación. Y ahí está la diferencia.
Por qué el sodio importa en la transición energética
Las baterías de ion-litio dominan el mercado actual. Alimentan móviles, portátiles, vehículos eléctricos y sistemas domésticos. Pero el litio no es ilimitado. Su extracción conlleva impactos ambientales significativos y tensiones geopolíticas. Además, su precio ha mostrado volatilidad en los últimos años, algo que complica la planificación industrial.
El sodio, en cambio, es uno de los elementos más abundantes del planeta. Está en el agua de mar, en la sal común, en depósitos minerales ampliamente distribuidos. Eso significa costes potencialmente más bajos, menor presión sobre cadenas de suministro críticas y una mayor resiliencia estratégica.

El problema es físico: el ion sodio es más grande y pesado que el ion litio. Ese tamaño extra genera tensiones estructurales en el cátodo —el electrodo positivo—, degradando el material con el tiempo. Dicho de forma sencilla: el sodio tiende a “atascarse”.
Diseñar una autopista atómica para el sodio
Para resolver esa limitación, los investigadores trabajaron con un compuesto basado en hierro: Na₄Fe₃(PO₄)₂(P₂O₇), un fosfato-pirofosfato con una estructura tridimensional en forma de túneles. Es estable, relativamente económico y químicamente robusto.
El avance consistió en sustituir aproximadamente un 1 % de los átomos de hierro por indio. Esa modificación mínima generó un aumento en el espaciado atómico sin alterar la arquitectura básica del material. Resultado: canales internos más amplios para el movimiento del sodio.
No es magia. Es ingeniería cristalina. Al reducir las barreras energéticas y mejorar la conductividad electrónica, el material permitió una movilidad iónica más fluida y una mayor estabilidad estructural a largo plazo.
Las pruebas mostraron una densidad energética cercana a 359 Wh kg⁻¹ y una estabilidad superior a 10.000 ciclos de carga y descarga. Para almacenamiento estacionario —por ejemplo, en redes eléctricas con alta penetración renovable— esa durabilidad es especialmente relevante. No se trata solo de almacenar energía. Se trata de hacerlo durante años sin degradación acelerada.
Fabricación inspirada en el efecto Leidenfrost
La otra parte innovadora del estudio no está en la química, sino en el proceso.
En lugar de utilizar hornos de alta temperatura durante largos periodos, el equipo pulverizó la mezcla precursora sobre una superficie metálica lo suficientemente caliente como para activar el efecto Leidenfrost. Las gotas, al contactar con la placa incandescente, formaron una capa de vapor, se evaporaron rápidamente y dieron lugar a partículas porosas.
Este proceso de evaporación instantánea generó granos con estructura esponjosa, ideales para absorber el electrolito y facilitar el transporte de iones. Además, se redujo el tiempo de procesamiento y el consumo energético asociado a métodos convencionales.
En términos industriales, esto abre la puerta a una síntesis más escalable y potencialmente menos intensiva en energía, un factor clave si se pretende producir baterías a gran escala para sistemas eléctricos nacionales.
Implicaciones globales y contexto energético
El interés por las baterías de sodio no es aislado. Diversos países están apostando por esta tecnología como complemento al litio, especialmente para almacenamiento estacionario. En regiones con planes ambiciosos de expansión renovable —como India, que aspira a alcanzar 500 GW de capacidad renovable instalada— disponer de soluciones de almacenamiento asequibles es esencial para evitar vertidos de energía o apagones.
Además, las baterías de sodio pueden resultar especialmente adecuadas para aplicaciones donde el peso no sea crítico: redes eléctricas, almacenamiento comunitario, respaldo industrial o microrredes rurales.
Reducir la dependencia del litio no implica sustituirlo por completo, sino diversificar tecnologías. Y esa diversificación fortalece la transición energética.
Potencial
Las baterías de sodio con cátodos optimizados mediante ingeniería atómica y procesos inspirados en el efecto Leidenfrost pueden desempeñar un papel estratégico en varios frentes.
En el ámbito eléctrico, podrían facilitar la integración masiva de energía solar y eólica, especialmente en redes con variabilidad diaria o estacional. En comunidades rurales o aisladas, ofrecerían soluciones de almacenamiento robustas y menos dependientes de importaciones estratégicas.
A nivel industrial, su menor coste potencial podría democratizar el acceso a sistemas de almacenamiento doméstico o comunitario. Y en políticas públicas, permitiría diseñar programas de apoyo a energías renovables con menor exposición a volatilidad de materias primas.
La transición energética no depende de una única tecnología salvadora. Depende de muchas mejoras pequeñas y bien pensadas. A veces, incluso de observar cómo una gota de agua baila sobre una superficie caliente.
Más información: Subhajit Singha et al, Leidenfrost‐Assisted Synthesis of Indium‐Substituted Mixed Phosphate Cathodes with Superior Cycling Stability and Enhanced Sodium Storage Kinetics, Small (2026). DOI: 10.1002/smll.202511474



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