
Un nuevo sistema podría revolucionar las baterías eléctricas al extraer litio más rápido, con menos agua y menos contaminación.
- 🔋 Extracción de litio más rápida y limpia.
- 💧 Menos evaporación de agua en zonas áridas.
- 🌍 Aprovechamiento de salmueras antes inutilizables.
- ⚡ Producción clave para coches eléctricos y almacenamiento renovable.
- 🏜️ Menos dependencia de gigantescas piscinas de evaporación.
- ♻️ Solvente reutilizable y menor impacto químico.
- 🚗 Posible impulso a millones de baterías para movilidad eléctrica.
Una nueva forma de extraer litio sin devorar agua ni ocupar desiertos enteros
La carrera mundial por el litio ya no gira únicamente alrededor de quién tiene más reservas. Ahora importa, y mucho, cómo se obtiene ese litio. Porque detrás de cada coche eléctrico, batería doméstica o sistema de almacenamiento renovable existe una cadena de suministro que todavía arrastra enormes impactos ambientales.
Un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia ha presentado una técnica experimental capaz de cambiar parte de ese problema: un método de extracción directa de litio más rápido, más selectivo y mucho menos dependiente de las gigantescas balsas de evaporación utilizadas hoy en muchos salares del planeta.
La propuesta llega en un momento delicado. La demanda mundial de litio continúa disparándose mientras gobiernos y fabricantes aceleran la electrificación del transporte y el despliegue de energías renovables. El cuello de botella ya no está solo en fabricar baterías. También en conseguir materias primas sin destruir ecosistemas por el camino.
El gran problema oculto detrás de las baterías eléctricas
Durante años, el litio se ha vendido como parte de la solución climática. Y lo es. Pero la extracción tradicional tiene bastantes sombras.
Aproximadamente el 40% del litio mundial procede de salmueras subterráneas, especialmente en regiones áridas de Sudamérica. El método habitual consiste en bombear esa salmuera hacia enormes estanques al aire libre para que el sol evapore lentamente el agua durante meses o incluso años.
El proceso parece simple. El problema es todo lo que implica.
Se necesitan superficies gigantescas, climas extremadamente secos y cantidades enormes de agua en territorios donde precisamente el agua escasea. En lugares como el desierto de Atacama, en Chile, esta presión hídrica lleva años generando tensiones con comunidades locales y ecosistemas muy frágiles.
Y claro, ahí aparece una contradicción incómoda: tecnologías diseñadas para reducir emisiones terminan dependiendo de procesos industriales con una fuerte huella ambiental.
Cómo funciona esta nueva técnica de extracción
El nuevo sistema, denominado S3E (“switchable solvent selective extraction”), utiliza un disolvente sensible a la temperatura capaz de capturar litio directamente desde salmueras subterráneas.
La clave está en algo aparentemente pequeño: el comportamiento químico del litio dentro del agua.
A temperatura ambiente, el solvente absorbe agua y litio desde la salmuera. Después, al calentarse, libera el litio purificado y recupera el propio disolvente para reutilizarlo de nuevo. Todo el proceso evita gran parte de las etapas químicas agresivas y la dependencia de enormes balsas de evaporación. Bastante ingenioso, la verdad.
Además, el sistema mostró una elevada selectividad frente a otros minerales presentes en las salmueras, como sodio, potasio o magnesio, uno de los contaminantes más problemáticos en este tipo de explotaciones.
Eso abre la puerta a aprovechar depósitos que hasta ahora resultaban poco rentables o demasiado complejos para las tecnologías actuales.
El Salton Sea y el nuevo mapa mundial del litio
Uno de los puntos más interesantes del estudio es la referencia al Salton Sea, en California. Esta región geotérmica contiene enormes cantidades de litio disuelto en salmueras calientes procedentes del subsuelo.
Hasta ahora, muchas de esas reservas eran difíciles de explotar mediante evaporación tradicional debido a las características geológicas y climáticas del lugar. El nuevo método podría cambiar eso.
Y no es un asunto menor. Estados Unidos, Europa y otros países intentan reducir su dependencia del litio refinado en Asia y de la concentración de suministro en unos pocos territorios. La seguridad energética empieza también por ahí.
La Unión Europea, por ejemplo, ha impulsado en los últimos años normativas para fortalecer la producción y reciclaje de materias primas críticas, intentando construir cadenas de suministro más locales y resilientes. El litio ocupa una posición estratégica en esa lista.
Baterías más limpias o simplemente menos malas
Conviene ser prudentes. Los propios investigadores reconocen que el sistema todavía se encuentra en fase experimental y necesita mejoras en eficiencia y recuperación total del litio.
No se trata de una solución mágica.
La minería seguirá teniendo impacto. Extraer materiales del subsuelo siempre implica alteraciones ambientales, consumo energético e infraestructuras industriales. Pero reducir agua, tiempo y superficie utilizada ya representa un avance importante.
Porque una transición energética sostenible no depende solo de instalar más paneles solares o fabricar más coches eléctricos. También exige revisar las materias primas que hacen posible toda esa infraestructura.
Y ahí es donde tecnologías como esta pueden marcar diferencias reales.
La transición energética entra en una nueva fase
Hace unos años el debate giraba alrededor de abandonar los combustibles fósiles. Hoy la conversación empieza a desplazarse hacia algo más complejo: cómo construir una economía electrificada sin repetir errores ambientales del pasado.
Eso implica pensar en reciclaje, reutilización de baterías, reducción de materiales críticos y nuevas químicas menos dependientes del litio. También obliga a exigir procesos extractivos más responsables.
Mientras tanto, tecnologías como S3E muestran que todavía existe margen para innovar en uno de los puntos más problemáticos de la revolución energética.
No parece una revolución inmediata. Pero sí una señal clara de hacia dónde se mueve la industria.
Potencial
Si este tipo de extracción logra escalarse industrialmente, podría ayudar a construir una cadena de suministro de baterías bastante más compatible con los objetivos climáticos globales.
Entre los beneficios más realistas destacan:
- Reducción del consumo de agua en zonas áridas y ecosistemas sensibles.
- Menor ocupación de suelo frente a las balsas de evaporación tradicionales.
- Aprovechamiento de depósitos de baja calidad, ampliando las reservas disponibles sin abrir tantas minas nuevas.
- Integración con energías renovables y calor residual, reduciendo emisiones industriales.
- Producción de baterías con menor huella ambiental, algo cada vez más demandado por fabricantes y consumidores.
También podría acelerar el despliegue de almacenamiento energético renovable, una pieza esencial para estabilizar redes eléctricas con gran presencia de solar y eólica.
Porque al final, la transición ecológica no depende solo de generar energía limpia. Depende de que toda la cadena —desde la extracción de materiales hasta el reciclaje final— deje de funcionar con lógica del siglo pasado.
Más información: A novel approach for direct lithium extraction from alkali metal cations in brine mixtures using thermally switchable solvents: Joule



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