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La primera fábrica estadounidense de baterías de sodio para almacenamiento en red producirá sistemas para abastecer a casi 4 millones de hogares al año

12 julio, 2026 1 comentario

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Peak Energy construirá en Sacramento la primera fábrica de EE. UU. dedicada a baterías de sodio para almacenamiento en red.

  • 🔋 4 GWh de capacidad de producción anual.
  • 🏭 17.000 m² dedicados al almacenamiento energético.
  • 💰 61 millones de euros de inversión prevista.
  • 👷 239 nuevos empleos directos.
  • 📦 Más de 6 GWh ya comprometidos con clientes.
  • 📅 Primeras entregas previstas para 2027.
  • 🌡️ Baterías sin sistemas activos de refrigeración.
  • 🧂 Sodio abundante frente a materias primas más críticas.

Estados Unidos construirá su primera fábrica de baterías de sodio para almacenar energía a gran escala

Estados Unidos prepara un paso importante en la carrera por encontrar alternativas a las baterías de litio. Peak Energy construirá en Sacramento, California, la primera fábrica estadounidense dedicada específicamente a producir sistemas de almacenamiento con baterías de iones de sodio para instalaciones conectadas a la red eléctrica.

La nueva planta tendrá una superficie aproximada de 17.000 m² y capacidad para fabricar hasta 4 GWh de sistemas de almacenamiento al año.

La inversión prevista alcanza los 71 millones de dólares, unos 61 millones de euros, y permitirá crear 239 puestos de trabajo durante los próximos 18 meses. La producción comercial y las primeras entregas están previstas para el primer trimestre de 2027.

No se trata únicamente de abrir otra fábrica de baterías. El proyecto refleja un cambio que empieza a tomar forma en el sector energético: utilizar diferentes tecnologías de almacenamiento según las necesidades concretas de cada aplicación.

Para almacenar electricidad durante varias horas en instalaciones estacionarias, el peso y el volumen de las baterías tienen menos importancia que en un coche eléctrico. Factores como el coste, la seguridad, la duración, el mantenimiento y la disponibilidad de materias primas pasan a ocupar el centro del debate.

Ahí es donde las baterías de sodio empiezan a encontrar su espacio.

Una fábrica capaz de producir 4 GWh de almacenamiento cada año

La instalación se ubicará en Metro Air Park, una zona industrial próxima a Sacramento elegida después de un proceso de selección entre diferentes emplazamientos estadounidenses.

Peak Energy señala varios motivos para instalar allí su nueva fábrica: disponibilidad de trabajadores especializados, cercanía al creciente mercado californiano de almacenamiento energético y apoyo de las administraciones públicas.

El proyecto ha recibido un crédito fiscal de 10,5 millones de dólares, aproximadamente 9 millones de euros, dentro del programa California Competes.

La empresa calcula que la planta generará 239 empleos directos, con un salario medio anual superior a 90.000 dólares. A ello se sumará la actividad económica asociada a proveedores, empresas de logística, construcción, mantenimiento y servicios industriales.

La elección de California tampoco es casual.

El estado lleva años aumentando su capacidad de almacenamiento eléctrico para integrar cantidades crecientes de energía solar y eólica. Durante determinadas horas del día puede existir abundante generación renovable, mientras que por la tarde y la noche aumenta la demanda eléctrica y desaparece la producción fotovoltaica.

Las baterías permiten desplazar parte de esa electricidad de unas horas a otras.

Y hacen falta muchas.

El sodio empieza a salir de los laboratorios

Las baterías de iones de sodio funcionan mediante un principio electroquímico parecido al utilizado por las baterías de iones de litio. La diferencia fundamental está en los materiales empleados para almacenar y transportar la carga eléctrica.

El sodio es un elemento mucho más abundante y ampliamente distribuido geográficamente.

Esta característica puede reducir la dependencia de cadenas de suministro concentradas en pocos países y disminuir la exposición del sector energético a las fluctuaciones de determinados minerales.

También existen limitaciones.

Las baterías de sodio presentan actualmente una densidad energética inferior a las mejores baterías de litio, lo que significa que necesitan más espacio y material para almacenar cantidades equivalentes de electricidad.

En vehículos eléctricos, teléfonos móviles o dispositivos donde cada kilogramo cuenta, esta diferencia puede resultar decisiva.

En una instalación estacionaria situada junto a una subestación eléctrica, un parque solar o un centro de datos, el escenario cambia bastante.

Aquí interesa que la batería sea económica, resistente, segura y capaz de funcionar durante miles de ciclos.

Unos metros cuadrados adicionales no suelen ser el principal problema.

Un sistema diseñado para funcionar durante más de 20 años

Peak Energy está desarrollando sistemas de almacenamiento estacionario con una característica poco habitual: refrigeración completamente pasiva.

Las grandes instalaciones de baterías necesitan controlar cuidadosamente su temperatura. Los sistemas convencionales utilizan equipos de climatización, bombas, ventiladores y otros componentes auxiliares.

Todo eso consume electricidad.

También requiere mantenimiento.

La propuesta de Peak Energy elimina los sistemas activos de refrigeración y aprovecha el diseño térmico de los módulos para mantener las baterías dentro de sus temperaturas de funcionamiento.

La empresa afirma que sus sistemas pueden operar durante más de 20 años sin mantenimiento programado y alcanzar una disponibilidad garantizada del 99%.

También estima una reducción del coste de almacenamiento cercana al 20% frente a determinadas soluciones actuales.

Conviene poner estas cifras en contexto. Son estimaciones y compromisos comerciales proporcionados por el fabricante. El verdadero comportamiento económico y operativo deberá comprobarse durante años de funcionamiento en instalaciones reales.

Precisamente ahí se juega buena parte del futuro del sodio.

Las primeras baterías ya están funcionando en la red eléctrica

Peak Energy no parte completamente de cero.

La compañía puso en funcionamiento en 2025 una instalación de 3,5 MWh cerca de Denver, Colorado, considerada uno de los mayores proyectos de almacenamiento con baterías de sodio desplegados hasta ahora en Estados Unidos.

La siguiente fase será mucho mayor.

La empresa ha firmado un acuerdo con Jupiter Power para suministrar inicialmente 720 MWh de almacenamiento, con posibilidad de alcanzar hasta 4,75 GWh entre 2027 y 2030.

También mantiene acuerdos comerciales con Energy Vault y RWE Americas.

Uno de los proyectos previstos permitirá desplegar una batería de sodio en el mercado eléctrico del Medio Oeste estadounidense, una región donde el crecimiento de las energías renovables está aumentando la necesidad de almacenamiento y flexibilidad.

Estos contratos son especialmente relevantes porque permiten comprobar algo fundamental: si las baterías de sodio pueden pasar de proyectos demostrativos relativamente pequeños a instalaciones comerciales de cientos de megavatios-hora.

Ese salto industrial nunca es sencillo.

General Motors también apuesta por el almacenamiento con sodio

Otro movimiento importante llegó en junio de 2026.

Peak Energy anunció una alianza estratégica con General Motors para integrar la próxima generación de celdas de sodio desarrolladas por el fabricante estadounidense en sus sistemas estacionarios de almacenamiento.

GM Ventures, la división de inversión de General Motors, también ha invertido en la compañía.

La colaboración muestra cómo está cambiando la industria de las baterías.

Durante años, buena parte de la inversión se concentró en aumentar la autonomía de los vehículos eléctricos. Ahora crece otro mercado gigantesco: almacenar electricidad para redes eléctricas, centros de datos, industrias y grandes consumidores energéticos.

Cada aplicación tiene requisitos diferentes.

Y eso abre la puerta a tecnologías que difícilmente podrían competir con el litio dentro de un automóvil, pero que pueden resultar muy atractivas instaladas permanentemente sobre el terreno.

La inteligencia artificial está acelerando la demanda de almacenamiento

Existe otro factor detrás de la construcción de la fábrica: el crecimiento de los centros de datos.

La expansión de la inteligencia artificial está impulsando instalaciones informáticas con enormes necesidades eléctricas. Algunas requieren potencias comparables a las de ciudades medianas.

Garantizar un suministro estable durante las 24 horas plantea un desafío considerable.

Las baterías pueden absorber electricidad cuando existe abundante generación disponible y devolverla posteriormente a la red o a las instalaciones.

También permiten reducir picos de consumo, estabilizar redes locales y aprovechar mejor la producción de parques solares y eólicos.

Peak Energy ya ha firmado acuerdos para utilizar sus sistemas en infraestructuras energéticas vinculadas a centros de datos.

La cuestión de fondo es importante: el crecimiento de la demanda eléctrica puede convertirse en un problema para las redes actuales si las nuevas cargas no van acompañadas de generación, almacenamiento, eficiencia energética y nuevas infraestructuras de transporte eléctrico.

Las baterías de sodio podrían ocupar una parte de ese mercado.

No resolverán por sí solas el desafío energético asociado a los centros de datos. Ni de lejos. Pero pueden aportar una herramienta adicional para gestionar mejor cuándo se consume y cuándo se almacena la electricidad.

Una industria que todavía tiene importantes obstáculos

El sodio es abundante. Fabricar baterías competitivas a gran escala es otra historia.

Uno de los principales retos se encuentra en desarrollar cadenas industriales completas capaces de suministrar materiales activos, electrolitos, componentes y celdas con calidad suficiente y costes competitivos.

La industria del litio cuenta con décadas de inversiones, fábricas gigantescas y cadenas de suministro optimizadas.

Las baterías de sodio todavía están construyendo esa infraestructura.

También existe una fuerte competencia tecnológica.

Las baterías de litio-ferrofosfato han reducido considerablemente sus costes y dominan buena parte del mercado mundial de almacenamiento estacionario. Al mismo tiempo avanzan tecnologías como las baterías de flujo, hierro-aire y diferentes sistemas de almacenamiento térmico o mecánico.

El sodio tendrá que demostrar que puede competir durante décadas de funcionamiento real.

No bastará con fabricar baterías más baratas.

Será necesario garantizar seguridad, disponibilidad de materiales, reciclaje, eficiencia energética y una degradación suficientemente baja durante miles de ciclos.

Sacramento quiere convertirse en un nuevo polo industrial de almacenamiento energético

La llegada de Peak Energy refuerza una tendencia que Estados Unidos intenta acelerar: recuperar capacidad industrial para fabricar tecnologías relacionadas con la transición energética.

Durante décadas, buena parte de la producción mundial de baterías y componentes se ha concentrado en Asia.

Construir fábricas nacionales permite reducir distancias logísticas, desarrollar proveedores locales y crear conocimiento industrial alrededor de nuevas tecnologías.

La planta de Sacramento también permitirá comprobar hasta qué punto el apoyo público puede acelerar la comercialización de tecnologías emergentes.

El incentivo fiscal concedido por California forma parte de una estrategia más amplia para atraer inversiones industriales relacionadas con energía, movilidad eléctrica y fabricación avanzada.

El desafío llegará después.

Construir fábricas es relativamente rápido. Mantenerlas funcionando durante décadas, reducir costes y competir con fabricantes internacionales resulta bastante más complicado.

La experiencia reciente de otras empresas estadounidenses dedicadas a las baterías de sodio demuestra que disponer de una tecnología prometedora no garantiza el éxito industrial.

Potencial

Las baterías de sodio podrían convertirse en una pieza importante de un sistema energético más diversificado.

Su mayor oportunidad está probablemente en aplicaciones donde el coste, la seguridad y la duración resultan más importantes que almacenar la máxima cantidad de energía en el mínimo espacio.

Parques solares y eólicos, microrredes, instalaciones industriales, centros de datos y redes eléctricas regionales podrían beneficiarse de esta tecnología.

También pueden ayudar a reducir la dependencia de una única química de baterías.

Un sistema energético resiliente necesita diferentes soluciones.

Baterías de litio para unas aplicaciones. Sodio para otras. Almacenamiento térmico, bombeo hidroeléctrico, baterías de flujo y tecnologías de larga duración donde tengan sentido técnico y económico.

La fábrica de Sacramento representa un experimento industrial a gran escala.

Si Peak Energy consigue fabricar sistemas fiables, reducir costes y cumplir los contratos ya firmados, las baterías de sodio podrían dejar de ocupar un espacio secundario dentro del mercado energético.

El dato más interesante quizá no sean los 4 GWh de capacidad anual de producción.

Es que buena parte de esa producción ya tiene clientes esperando.

Eso significa que la industria empieza a considerar las baterías de sodio como algo más que una tecnología prometedora.

Ahora llega la prueba complicada: fabricarlas por miles, instalarlas en redes eléctricas reales y demostrar que pueden funcionar durante décadas.

Vía Peak Energy

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Publicado en: Almacenamiento de energía

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Comentarios

  1. Compay dice

    12 julio, 2026 a las 19:44

    Muy interesante este trabajo. Es muy provisorio el futuro de esta baterias de Sodio siempre y cuando logren entrar al mercado tan competitivo. El fututo de la movilidad eléctrica pasa por la diversidad de oferta con aplicaciones muy específicas para cada tecnología.
    Dentro de 10 años ya seran una opción mas del mercado de las baterias de esto estoy completamente seguro

    Responder

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