
Este comportamiento podría ser una táctica para favorecer a los polinizadores beneficiosos en lugar de los «ladrones de néctar» que no contribuyen a su reproducción.
- Flores escuchan zumbido de abejas.
- Aumentan azúcar y néctar al oírlas.
- Reconocen especies por vibraciones.
- No responden igual a insectos ladrones.
- Tecnología acústica podría mejorar cultivos.
MÁS QUE COLOR Y AROMA: LAS FLORES TAMBIÉN OYEN
Durante décadas, la investigación en polinización se ha centrado en el color y el aroma de las flores como herramientas clave para atraer insectos. Sin embargo, una nueva línea de estudio sugiere que existe un tercer canal de comunicación: el sonido.
Un equipo internacional de expertos ha descubierto que algunas flores son capaces de detectar el zumbido de ciertos polinizadores y reaccionar aumentando tanto la cantidad como la concentración de azúcar en su néctar. Esta habilidad acústica abre un campo completamente nuevo en la comprensión de la interacción entre plantas e insectos.
INVESTIGACIÓN INTERDISCIPLINARIA CON BASE EN ACÚSTICA
La investigación, liderada por la profesora Francesca Barbero de la Universidad de Turín, involucra una colaboración entre entomólogos, fisiólogos vegetales e ingenieros acústicos de España y Australia. Su enfoque se basa en grabar los sonidos reales de los polinizadores y reproducirlos cerca de las flores, evitando interferencias físicas directas.
El objetivo: entender cómo estos zumbidos característicos afectan la biología vegetal, incluyendo la expresión genética relacionada con el transporte de azúcares y la producción de néctar.

FLORES QUE ESCUCHAN Y RECOMPENSAN
Uno de los casos más reveladores fue el de los dragones bocones (Antirrhinum) y la abeja Rhodanthidium sticticum. Al reproducir el zumbido de esta especie cerca de las flores, las plantas respondieron incrementando el volumen y la dulzura del néctar.
Este tipo de reacción demuestra que las plantas no solo reaccionan a estímulos visuales u olfativos, sino que pueden ajustar activamente sus recursos según la identidad del polinizador.
ADAPTACIÓN SONORA PARA MEJORAR LA POLINIZACIÓN
Las flores parecen usar el sonido para reconocer y seleccionar polinizadores eficaces. Si una planta puede distinguir a una abeja útil de otro insecto menos beneficioso por su señal acústica, puede adaptar su comportamiento para atraerla más tiempo y asegurar la transferencia de polen.
Este tipo de coevolución vibroacústica representa un cambio de paradigma en el estudio de las relaciones entre especies.

¿PUEDEN LAS PLANTAS INFLUIR A LOS INSECTOS CON SONIDO?
La gran incógnita que ahora se plantea es si las plantas pueden, además de escuchar, emitir sonidos intencionados para atraer polinizadores. Aunque esta hipótesis aún está en fase exploratoria, su potencial en la agricultura es significativo.
El desarrollo de “agricultura acústica” permitiría, por ejemplo, atraer más polinizadores a cultivos específicos sin usar químicos, simplemente replicando el sonido correcto en el momento oportuno. Esto podría aplicarse en cultivos de frutas, legumbres o incluso en invernaderos urbanos.
FLORES VS. LADRONES DE NÉCTAR
No todos los visitantes de una flor son bienvenidos. Algunos insectos, conocidos como ladrones de néctar, extraen el néctar sin polinizar. Los investigadores ahora estudian si las flores pueden diferenciar entre polinizadores y ladrones solo por el sonido.
Esto tendría grandes implicaciones para optimizar la energía que invierten las plantas en producir néctar, evitando desperdicio en visitantes que no ofrecen ningún beneficio reproductivo.
Este descubrimiento tiene aplicaciones profundas en el camino hacia un mundo más sostenible:
- Agricultura libre de pesticidas: si se logra atraer polinizadores con sonido, se reducirá el uso de productos químicos dañinos.
- Protección de biodiversidad: fomentar la presencia de polinizadores locales fortalece los ecosistemas.
- Optimización de cultivos urbanos: sistemas acústicos podrían aplicarse en techos verdes y huertos urbanos para mejorar la producción sin intervención invasiva.
- Reforestación eficiente: las especies silvestres también se beneficiarían de estos avances, favoreciendo la polinización en zonas degradadas.
En un mundo cada vez más amenazado por el cambio climático, la pérdida de hábitat y el uso de materiales tóxicos como el amianto, tecnologías que imitan los mecanismos naturales —como esta capacidad de “escuchar” y responder a los sonidos de polinizadores— ofrecen caminos prometedores para restaurar el equilibrio entre la naturaleza y la actividad humana.
Más información: nih.gov



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