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Las plantas están absorbiendo más carbono de la atmósfera, los científicos acaban de descubrir por qué

7 junio, 2026 2 comentarios

5/5 - (4 votos)
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Nuevo estudio global revela que la eficiencia en el uso del agua explica más del 80% del aumento en la absorción de carbono de los ecosistemas.

  • 🌍 Ecosistemas terrestres → absorción de cerca del 25 % del CO₂ emitido por actividades humanas.
  • 💧 Uso eficiente del agua → factor clave del aumento en la captura de carbono.
  • 🍃 Más hojas y mayor cobertura vegetal → mayor absorción de CO₂.
  • 🌡️ Temperatura menos determinante de lo que se creía.
  • 🏜️ Regiones áridas → incremento de captura de carbono pese al estrés climático.
  • 🌱 Programas de restauración ecológica → contribución relevante en algunas zonas secas.
  • 📊 Modelos climáticos por actualizar para incorporar el papel del agua.
  • ♻️ Nueva visión del ciclo del carbono y de la resiliencia de los ecosistemas.

Las plantas capturan más carbono de lo esperado y el agua podría ser la verdadera responsable

Durante décadas, buena parte de la comunidad científica asumió que el aumento de las temperaturas obligaría a las plantas a modificar progresivamente su funcionamiento interno para seguir capturando dióxido de carbono de forma eficiente. La lógica parecía sólida: si el clima se calienta, la fotosíntesis debería adaptarse a temperaturas más altas.

Sin embargo, una nueva investigación internacional liderada por la Universidad Hebrea de Jerusalén plantea una explicación muy distinta. Los datos recopilados durante casi veinte años muestran que los ecosistemas terrestres han aumentado su capacidad para absorber carbono, aunque la temperatura óptima para la fotosíntesis apenas ha cambiado.

El hallazgo obliga a replantear algunas de las hipótesis utilizadas hasta ahora para proyectar la evolución del clima global.

Los ecosistemas siguen siendo el gran aliado contra el calentamiento global

Bosques, praderas, cultivos y matorrales realizan un trabajo silencioso que resulta fundamental para la estabilidad climática del planeta. Cada año retiran de la atmósfera enormes cantidades de dióxido de carbono, almacenándolo en troncos, raíces, hojas y suelos.

Esta función es especialmente importante porque ayuda a compensar una parte de las emisiones generadas por la quema de combustibles fósiles, la industria y el transporte.

Sin esta absorción natural de carbono, la concentración atmosférica de CO₂ sería mucho mayor y el calentamiento global avanzaría a un ritmo todavía más acelerado.

Por eso comprender qué factores permiten que las plantas sigan capturando carbono resulta una cuestión estratégica para la planificación climática mundial.

La teoría tradicional empieza a mostrar grietas

La explicación clásica sostenía que las plantas se adaptaban al aumento de las temperaturas desplazando progresivamente su punto óptimo de funcionamiento.

En otras palabras, conforme el planeta se calentaba, la maquinaria fotosintética vegetal se ajustaba para seguir trabajando con eficacia.

Los investigadores decidieron comprobar esta hipótesis utilizando mediciones de intercambio de carbono realizadas sobre el terreno y observaciones por satélite entre los años 2000 y 2019.

Los resultados sorprendieron incluso a los propios autores.

Aunque la capacidad máxima de absorción de carbono aumentó en numerosos ecosistemas, la temperatura ideal para la fotosíntesis apenas se modificó en gran parte del planeta, especialmente en zonas frías y secas.

Algo más estaba ocurriendo.

El agua emerge como protagonista inesperada

Al analizar los datos con mayor profundidad apareció un patrón muy claro: las plantas estaban utilizando el agua de manera más eficiente.

Este concepto, conocido como eficiencia en el uso del agua, describe la cantidad de carbono que una planta puede captar por cada unidad de agua consumida.

Cuando una planta mejora esta relación obtiene más carbono manteniendo un gasto hídrico similar. Dicho de forma sencilla: produce más biomasa con menos recursos.

Los investigadores concluyeron que este factor explica una parte mucho más importante del aumento de la absorción de carbono que la adaptación térmica.

Resulta especialmente llamativo porque el fenómeno no solo se observó en regiones áridas. También apareció en bosques templados, ecosistemas tropicales y áreas de clima frío.

Más hojas significan más capacidad para capturar carbono

Otro elemento destacado fue el aumento de la cobertura vegetal.

En muchas regiones del mundo se ha producido un fenómeno conocido como reverdecimiento global, detectado por satélites desde hace años. Este proceso implica un incremento de la superficie foliar debido a diversos factores, como el crecimiento de la vegetación, la recuperación de ecosistemas degradados, cambios en las prácticas agrícolas o el efecto fertilizante del propio CO₂ atmosférico.

Más hojas significan más superficie para interceptar la luz solar y realizar la fotosíntesis.

Parece obvio, aunque las implicaciones son enormes.

Cuando un bosque desarrolla una copa más densa o una zona degradada recupera cobertura vegetal, la capacidad de captación de carbono puede aumentar de forma significativa durante años.

El sorprendente comportamiento de las regiones secas

Uno de los aspectos más interesantes del estudio apareció en las zonas áridas.

Tradicionalmente se considera que estos territorios son especialmente vulnerables al cambio climático debido a la escasez de agua y a la creciente frecuencia de sequías.

Sin embargo, los investigadores observaron que muchas de estas regiones incrementaron su absorción de carbono pese a mostrar escasas señales de adaptación térmica.

La explicación parece estar relacionada con la expansión de la cobertura vegetal y con proyectos de restauración ecológica desarrollados en distintos lugares del mundo.

Países como China han impulsado durante décadas programas masivos de revegetación y control de la desertificación. Aunque la efectividad de algunas iniciativas sigue siendo objeto de debate científico, numerosos proyectos han logrado aumentar la cobertura vegetal en áreas anteriormente degradadas.

Una llamada de atención para los modelos climáticos

Los modelos utilizados para predecir la evolución futura del clima son herramientas extremadamente complejas que integran miles de variables.

El problema es que muchas simulaciones han otorgado un peso considerable a las respuestas térmicas de la vegetación.

Si el agua y la estructura de la cubierta vegetal tienen una influencia mayor de la estimada, algunas previsiones podrían estar subestimando o sobrestimando la capacidad real de los ecosistemas para almacenar carbono.

Esto no significa que el cambio climático sea menos preocupante. Al contrario.

Una mejor comprensión de estos mecanismos permitirá desarrollar proyecciones más fiables y diseñar estrategias de adaptación mejor fundamentadas.

La gestión del agua podría convertirse en una herramienta climática

Los resultados también ponen sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante: la relación entre gestión hídrica y captura de carbono.

La restauración de humedales, la recuperación de suelos degradados, la agricultura regenerativa o la reforestación con especies adaptadas al clima local pueden mejorar simultáneamente la disponibilidad de agua y el almacenamiento de carbono.

Muchas iniciativas europeas vinculadas al Pacto Verde Europeo y a la Ley de Restauración de la Naturaleza avanzan precisamente en esa dirección. El objetivo ya no consiste únicamente en plantar árboles, también en restaurar procesos ecológicos que permitan a los ecosistemas funcionar de forma más eficiente frente al estrés climático.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Si estos resultados se confirman en futuras investigaciones, podrían cambiar la manera en que se diseñan numerosos proyectos de mitigación climática.

Priorizar la salud hídrica de los ecosistemas podría generar beneficios simultáneos:

  • Mayor captura natural de carbono.
  • Reducción de la degradación de suelos.
  • Incremento de la biodiversidad local.
  • Mayor resistencia frente a sequías extremas.
  • Protección de recursos hídricos superficiales y subterráneos.
  • Disminución del riesgo de desertificación.

Además, una vegetación más sana contribuye a regular las temperaturas locales, reducir la erosión y mejorar la calidad del aire.

No es poca cosa.

En un contexto de calentamiento global acelerado, cada uno de estos beneficios adquiere una importancia creciente para la resiliencia de las comunidades humanas y de los ecosistemas.

Más información: Photosynthetic optimum temperature plays a minor role in the increase of terrestrial carbon uptake from 2000 to 2019: One Earth

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Publicado en: Medio Ambiente

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Comentarios

  1. Juan Horacio Figueroa Victores dice

    7 junio, 2026 a las 18:28

    IMORTENTE INVESTIGACIO SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE LOS SUMIDEROS DE CARBONO EN LOS ECOSISTEMAS MATORRAL DESERTIOC DEL BOSQUE SECO

    Responder
  2. Anónimo dice

    8 junio, 2026 a las 16:41

    la eficiencia fotosintética es mayor en los primeros días de crecimiento de cualquier semilla vegetal. La transformación de CO2, energía solar y agua en en crecimiento y materia orgánica, es, al igual que en el reino animal, MAYOR.
    Es un principio básico para la mitigación del avance del cambio climático….uno de muchos.

    Responder

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