
Científicos noruegos advierten que la mayor parte del desperdicio textil ocurre antes de la venta: el 44% de las fibras se pierde en producción.
- 👕 44 % de fibras perdidas durante la fabricación.
- ♻️ Menos del 1 % de la ropa reciclada convertida en nuevas prendas.
- 🧵 Solo un 17 % de las fibras recuperables con el sistema actual.
- 🌍 Impacto climático superior al del transporte aéreo comercial.
- 🏭 Desperdicio invisible antes de la venta.
- 🇪🇺 Nuevas políticas europeas para impulsar la economía circular.
- 💡 Producción más eficiente como gran oportunidad ambiental.
Casi la mitad de cada camiseta se desperdicia antes de llegar a las tiendas: el gran problema oculto de la industria textil
El verdadero desperdicio empieza mucho antes del armario
Cuando se habla de residuos textiles, la conversación suele centrarse en la ropa que acaba en la basura o en los contenedores de recogida selectiva. Sin embargo, una parte muy importante del problema aparece mucho antes, durante la propia fabricación de las prendas.
Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y SINTEF Industry revela que aproximadamente el 44 % de las fibras utilizadas para fabricar una camiseta de algodón se pierde durante las fases de producción, antes incluso de que la prenda llegue al consumidor.
Este dato cambia completamente la perspectiva sobre el desperdicio textil. La mayor parte del impacto ambiental no procede únicamente del consumo excesivo o de la mala gestión de los residuos, también nace en las fábricas donde se hilan, tejen, cortan y confeccionan millones de prendas cada día.

Una industria gigantesca con un enorme coste ambiental
La industria de la moda produce cada año entre 80.000 y 100.000 millones de prendas en todo el mundo. A esta cifra se suma otro dato preocupante: decenas de miles de millones de artículos nunca llegan a venderse y terminan almacenados, destruidos o enviados a vertederos.
Su impacto ambiental va mucho más allá de las emisiones de carbono.
La producción textil consume enormes cantidades de agua, energía, productos químicos, fertilizantes y superficie agrícola, especialmente cuando se utilizan fibras naturales como el algodón. En paralelo, el predominio de fibras sintéticas derivadas del petróleo incrementa la dependencia de combustibles fósiles y favorece la liberación de microplásticos durante el lavado de las prendas.
Diversos estudios internacionales sitúan al sector textil entre las industrias con mayor huella ambiental del planeta, responsable de alrededor del 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.
¿Dónde desaparecen realmente las fibras?
Los investigadores analizaron el recorrido completo de una camiseta de algodón producida en Bangladesh, utilizada posteriormente en Noruega y gestionada al final de su vida útil.
El trabajo combinó un modelo de flujo de materiales con un análisis de ciclo de vida, evaluando cinco grandes indicadores ambientales:
- Cambio climático.
- Eutrofización del agua.
- Liberación de sustancias contaminantes.
- Consumo de agua.
- Uso del suelo.
Los resultados muestran que el mayor volumen de pérdidas no ocurre cuando la camiseta se desecha, ocurre durante operaciones industriales aparentemente normales:
- preparación de la fibra;
- hilado;
- tejido;
- corte de patrones;
- confección;
- acabados textiles.
Cada uno de estos procesos genera restos que, en muchos casos, terminan convertidos en residuos de bajo valor o simplemente se eliminan.
El reciclaje actual apenas recupera una pequeña parte del material
Aunque cada vez existen más campañas para depositar la ropa usada en contenedores específicos, la realidad es que menos del 1 % de los textiles usados en el mundo vuelve a convertirse en nuevas prendas.
En el caso analizado por los investigadores, incluso utilizando una camiseta de algodón —uno de los productos más sencillos de reciclar— solo el 17 % de las fibras originales puede terminar formando parte de otra camiseta.
Existen varias razones.
Muchas prendas mezclan algodón con poliéster, elastano u otras fibras difíciles de separar. Además, los tintes, acabados químicos, cremalleras, botones o costuras complican todavía más los procesos de reciclaje industrial.
Por ese motivo, gran parte de la ropa recogida termina reutilizándose durante un tiempo, transformándose en materiales de aislamiento o paños industriales, o acaba siendo eliminada cuando ya no resulta aprovechable.
Europa empieza a mirar el problema desde el origen
La Unión Europea lleva varios años reforzando su estrategia para hacer más sostenible el sector textil.
Entre las medidas más relevantes figura la Estrategia para los Textiles Sostenibles y Circulares, que busca aumentar la durabilidad de las prendas, mejorar su reciclabilidad y reducir la generación de residuos desde la fase de diseño.
Además, desde enero de 2025, todos los Estados miembros deben implantar la recogida separada de residuos textiles, un paso importante para evitar que millones de toneladas de ropa continúen mezclándose con la basura doméstica.
No obstante, el estudio de NTNU plantea una reflexión importante: recoger mejor la ropa usada resulta imprescindible, aunque por sí solo no resolverá el problema si las pérdidas siguen produciéndose en las primeras etapas de fabricación.
Fabricar mejor puede reducir mucho más el impacto
Los investigadores concluyen que optimizar los procesos industriales tendría un efecto ambiental muy superior al esperado.
Reducir los desperdicios durante el hilado, mejorar el aprovechamiento del tejido en el corte automatizado o reincorporar los restos textiles al propio proceso productivo permitiría recuperar una cantidad mucho mayor de fibras.
Según sus estimaciones, con procesos de fabricación más eficientes sería posible elevar el potencial de reutilización desde el 17 % hasta cerca del 44 %, una mejora que reduciría aproximadamente un 10 % las emisiones asociadas a la producción de camisetas y disminuiría entre un 20 % y un 25 % otros impactos ambientales relacionados con el agua, la contaminación y el uso del suelo.
En los últimos años ya han comenzado a aparecer tecnologías que avanzan en esa dirección. Sistemas de corte digital asistido por inteligencia artificial, clasificación automatizada de residuos textiles mediante visión artificial o procesos de reciclaje químico capaces de separar fibras mezcladas están empezando a transformar una industria tradicionalmente muy intensiva en recursos.
La economía circular necesita rediseñar toda la cadena de valor
El concepto de economía circular aplicado a la moda no consiste únicamente en reciclar más ropa.
Implica diseñar prendas que puedan desmontarse con facilidad, reducir las mezclas innecesarias de materiales, fabricar con mayor precisión para minimizar recortes y facilitar que las fibras mantengan suficiente calidad para reutilizarse varias veces.
Cada mejora en estas etapas reduce la necesidad de producir nuevas materias primas y disminuye el consumo de recursos naturales.
Cada vez más marcas también incorporan estrategias de ecodiseño, pasaportes digitales para los productos y sistemas de trazabilidad que permitirán conocer el origen de las fibras y facilitar futuras operaciones de reciclaje, medidas que forman parte de la evolución normativa europea prevista para esta década.

Qué impacto puede tener en el medio ambiente
Reducir las pérdidas de material durante la fabricación tendría efectos inmediatos sobre varios de los principales problemas ambientales asociados a la moda.
Se necesitaría menos algodón, disminuyendo la presión sobre tierras agrícolas y el consumo de agua de riego. También bajaría la demanda de fibras sintéticas, reduciendo el uso de derivados del petróleo y las emisiones ligadas a su producción.
Una fabricación más eficiente implicaría además menos residuos industriales, menor consumo energético y una utilización más racional de productos químicos empleados en tintes y acabados textiles.
Todo ello contribuiría a reducir la contaminación del agua, las emisiones de gases de efecto invernadero y la cantidad de residuos que terminan en vertederos o incineradoras.
Más información: Ahmed et al. The Journey of a Norwegian T-shirt: A Case Study of Fibre Material in the Clothing System, Journal of Circular Economy, 2026. DOI: 10.55845/joce-2026-41250

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